The Objective
El rincón de Espe

Dana Erlich: «Si los judíos tienen que volver a esconderse, debe preocuparnos a todos»

La embajadora en funciones de Israel en España denuncia el auge del odio antisemita junto a Esperanza Aguirre

Dana Erlich (Jerusalén, 1980), exembajadora de Israel en Irlanda y actual embajadora en funciones en España, llega a El rincón de Espe como máxima representante israelí en Madrid en plena crisis diplomática entre ambos gobiernos. Israel retiró a su embajadora en mayo de 2024, tras el reconocimiento español del Estado palestino, y desde entonces la relación se ha tensado con nuevas convocatorias de Exteriores y cruces de acusaciones por la guerra de Gaza. En conversación con Esperanza Aguirre, Erlich aborda el auge del antisemitismo tras el 7 de octubre, el papel de Hamás, Hezbolá e Irán, la solución de los dos Estados y el deterioro de unos vínculos bilaterales que, sostiene, no deberían confundirse con los que el pueblo de Israel mantiene con la sociedad española.

PREGUNTA.- Dana, muchísimas gracias por haber querido venir a El rincón de Espe. Para nosotros es una satisfacción inmensa; para el periódico, pero para mí muy especial.

RESPUESTA.- Muchísimas gracias, y es un honor también estar aquí con ustedes.

P.- Pues bueno, el motivo por el que te he invitado es porque hay muchos españoles que estamos muy preocupados por muchas cosas. La primera de todas: ¿por qué esta ola de antisemitismo de repente entre la izquierda europea y occidental? En tiempos de Franco, España jamás reconoció el Estado de Israel; de hecho, Franco ayudaba a los palestinos. Tuvo que venir la democracia para que se reconociera a Israel. Y sin embargo, ahora parece que se quiere repetir; una suerte de holocausto, pero al revés.

R.- Es parte de una historia que venimos desarrollando y que nos preocupa mucho. Como mencionas, parte del problema es que la gente se olvida de la historia. Lo que estamos viendo ahora es la tormenta perfecta, con un odio que se lleva cultivando desde hace tiempo. Lo que vemos desde el 7 de octubre, desde los ataques horribles de Hamás y la trágica guerra contra Hamás en Gaza, es una excusa más para promover ese odio.

P.- Así es.

R.- Y lo vemos en diferentes países. En España nos preocupa más, porque está más establecido: hay diferentes iniciativas, y lo que más me preocupa, oficiales y representantes oficiales del Gobierno español que lo promueven.

P.- Efectivamente, del Gobierno español. A ti te llama constantemente el bueno de Albares, que estará enamorado de ti o algo, porque te llama sin parar. Y yo no he visto que llamen al embajador de Irán, cuando al principio de las manifestaciones asesinaron a 40.000 personas, y a él no le llamaron. ¿Por qué?

R.- Yo no me meto en por qué convocan a uno o no. Lo que sí tengo son varias preguntas sobre los mensajes al régimen iraní y cómo se están interpretando. Porque si el régimen iraní está felicitando al Gobierno aquí en España por su postura, a mí me parece problemático.

P.- Ya les felicitó Hamás, ¿no?

R.- Les felicitaron Hamás, los hutíes, la organización terrorista de Yemen, el régimen iraní… Para mí, parte de ser diplomática no es solamente transmitir mi mensaje, sino entender cómo se entiende mi mensaje. Y cuando incluso los vecinos de Irán condenan la postura del Gobierno español, no solamente nosotros en Israel, sino todo el mundo, quizás tenemos que reevaluar esa postura.

P.- Me parece que eres muy suave con «reevaluar». Pero ya que has sacado el 7 de octubre. Yo siempre pensé que fue por los acuerdos de Abraham, porque no querían de ninguna manera que Israel tuviera aliados a todos los países del Golfo y Arabia Saudí acababa de decirlo. Pero la pregunta que yo te quería hacer es que, teniendo Israel como tiene los mejores servicios secretos del mundo, ¿cómo no se pudo prever esa masacre terrorífica que tuvo que estar preparándose muchísimo tiempo?

R.- Muchísimo tiempo. Lo estamos analizando todavía, casi tres años después, y todavía en las diferentes partes del ejército, en las diferentes organizaciones, ministerios, estamos todavía intentando entender cómo. ¿Cómo es que otra vez 50 años justo de otra guerra que ocurrió por una sorpresa que no la estábamos esperando? ¿Cómo es que estamos viendo la masacre más grande de judíos desde el Holocausto?

P.- 2.500 en una sola noche.

R.- Y 250 secuestrados y heridos. Pero no es solamente eso. Cuando vemos los planes que tenían, el objetivo, lo que estaban intentando hacer. Eso es lo que me da más miedo y lo que a muchos de los israelíes todavía nos preocupa…

P.- ¿Y qué estaban intentando hacer?

R.- No solamente matar a quienes vieran. Es una eliminación total. La crueldad que hemos visto contra familias, los abusos sexuales, las obligaciones, lo que obligaron a familias a hacer entre ellos… Parte de mi trabajo era ver todas las imágenes, escuchar todas las historias, y son cosas que te quitan el sueño de la noche, porque entiendes que si tuvieran la oportunidad, lo harían de nuevo. Y lo dicen. Lo que todavía nos impacta no es por qué ocurrió, sino qué hacemos ahora si no hablamos de coexistencia. En Israel necesitamos paz y acuerdos, como los de Abraham y los que tenemos con Egipto, con Jordania, porque así podemos todos los países de la región seguir adelante y colaborar y trabajar juntos. Pero ese día lo que vimos no fue solamente el ataque de Hamás, sino la felicidad de la población de Gaza con cada secuestrado que entró, las celebraciones de cada cuerpo de una mujer, un hombre israelí que pasaba en las calles de Gaza. Y es algo que entiendes, que estos, nuestros vecinos, con ellos tengo…

P.- Muchos de los cuales trabajan en Israel, ¿no?

R.- Trabajaron en Israel, conocían a varias personas de los kibutzim… Justo estamos ahora en estos días traduciendo el libro de Eli Sharabi.

P.- Ay, es este pobre que dijo al llegar, que en esa cosa que les pusieron ahí, que estaba contento de ver a su familia y las habían asesinado a su mujer y a sus hijas.

R.- Él no sabía mientras estaba secuestrado…

Dana Erlich. Víctor Ubiña

P.- Y además me lo traes, bueno…

R.- Sí, es bueno, es un libro tan valiente, con tanto poder… Sobrevivió a su secuestro al principio por una familia en Gaza, después en los túneles horribles de debajo de Gaza. Y lo que lo mantenía en la vida era la idea de volver con su mujer y sus dos hijas.

P.- Las habían asesinado. Vete a saber cómo.

R.- Lamentablemente. Una historia dolorosa, pero también de resiliencia, de fuerza. El texto te permite entender el poder del ser humano. También conoces a los mismos gazatíes que él en esos 700 días. Cuenta toda la historia. Por eso recomiendo leerlo encarecidamente, porque cuenta la historia de toda esta tragedia de una forma tan sencilla y personal, por supuesto.

P.- Lo presentáis esta tarde, ¿no?

R.- Sí, tenemos diferentes eventos con él. También vino a la Feria del Libro…

P.- Ah, ¿está aquí?

R.- Con su hermano.

P.- Qué bien. Porque a otro hermano lo mataron, ¿no?

R.- Y hay tantas historias trágicas así. Hablamos del 7 de octubre como un día que fue y se acabó. Pero fueron semanas de ataques con cohetes, misiles…

P.- ¿Hay alguno de los secuestrados que todavía no haya vuelto?

R.- No, todos han vuelto.

P.- Nuestro Gobierno y otros hablan de los dos Estados, cosa que rechazaron los líderes palestinos en numerosas ocasiones. Entonces, no es una cosa a la que se oponga Israel, sino que realmente ellos no consideran que eso sea una solución. Para ellos la solución es «desde el río hasta el mar», que se vaya a Israel.

R.- Para mí ahora, repetir el eslogan de dos Estados sin entender la realidad en la que nos encontramos, no tiene mucho sentido. ¿Quién controla Gaza? Porque por ahora, la Autoridad Palestina y Hamás no se llevan. Se están matando. ¿Entonces será una solución de tres Estados? Por eso hablar y repetir ese eslogan sin pensarlo…

P.- Tres Estados en una franja que es más pequeña que Madrid, ¿no? ¿Qué son, 40 kilómetros por 10 de ancho, no?

R.- Muy pequeña, sí. Pero estamos hablando también de lo que está ahora bajo el control de la Autoridad Palestina, lo que está por negociar… Pero es un proceso tan largo, no se puede repetir un eslogan y esperar que todo se arregle. Y hay también que exigirles a los líderes palestinos lo mínimo de lo que nos están exigiendo a nosotros.

«Los impuestos de ciudadanos de la Unión Europea están dirigidos a fomentar el odio»

P.- ¿Qué es?

R.- Responsabilidad. Que gobiernen a su población. Seguridad, educación… Por ejemplo, cuando observamos los libros de texto que la Autoridad Palestina está usando para enseñar, están pagados por la Unión Europea. Los impuestos de ciudadanos de la Unión Europea están dirigidos a fomentar el odio y vemos cómo ese odio se está esparciendo. El adoctrinamiento del odio se tiene que parar y hay que condicionarlo. No se puede seguir ayudando y dando dinero español a la Autoridad Palestina sin exigir algo al respecto. Me imagino que también los ciudadanos españoles esperarían lo mismo.

P.- Por supuesto. Es el colmo que el adoctrinamiento en el odio a Israel lo estén pagando los ciudadanos europeos, entre ellos los españoles.

R.- También hay que entender la corrupción dentro de la Autoridad Palestina. ¿Quién controla el dinero que se les da? ¿Quién lo maneja? ¿Cómo pueden verificar que de verdad va a los canales adecuados? Eso también hay que exigirlo, hay que condicionarlo. Si en ninguna declaración no hay una exigencia, algo que lo diga así. Cuando entro a la página web de Exteriores, veo solamente condenas contra Israel. Parece que solamente Israel vive sola en la región. No existen ni Hamás ni Hezbolá, no hay ninguna responsabilidad de la Autoridad Palestina, pero si de verdad queremos hablar de un futuro próspero y estable para nuestra región, hay que hablarlo de una forma real.

«Hay ahora un Gobierno con quien no estamos de acuerdo y tenemos muchas críticas sobre su postura y sus iniciativas. Eso no es toda España»

P.- Efectivamente. Y a mí otra de las cosas que más me preocupa de la pérdida de la relación con Israel desde el punto de vista del progreso científico es que va a ser un desastre para España. ¿Dónde nos sitúa a los españoles por ponernos en contra de Israel?

R.- Tanto la Embajada como el Ministerio e Israel en general saben distinguir. Hay ahora un Gobierno con quien no estamos de acuerdo y tenemos muchas críticas sobre su postura y sus iniciativas. Pero eso no es España ni los ciudadanos españoles. Tenemos mucho trabajo, muchas colaboraciones y una amistad con los ciudadanos españoles que no se puede quitar. Esa colaboración sigue. El desarrollo académico, farmacéutico, médico, todo esto…

P.- Todos los premios Nobel que ha tenido Israel, ¿cuántos ha tenido Israel? Más que los estadounidenses, yo creo.

R.- Per cápita me parece que sí. Pero da igual. Para nosotros, esas innovaciones e iniciativas están para compartirlas, para trabajar juntos, para el bienestar de todos nosotros. Y para nosotros esta amistad con los ciudadanos españoles es algo que seguimos cultivando a diario.

P.- Pues no sabes lo que te agradezco. Como decíamos antes, aquí no llaman nunca al embajador de Irán, no protestan nunca de los asesinatos y los homosexuales colgados de las grúas, pero el Gobierno, nuestro Gobierno, el Gobierno de España, que nos representa a todos, pero que el pueblo español nada tiene que ver con este Gobierno, nada tiene que ver.

R.- Oímos a una minoría muy ruidosa, la que es responsable de romper la Vuelta, la de las manifestaciones violentas… Pero hay una mayoría silenciosa que sabemos que está ahí. Los hay que nos hablan y mandan correos, que nos llaman para decir que nos apoyan y que este Gobierno no los representa. Así que sabemos que mucha gente piensa de una forma diferente. Lo que me preocupa son diferentes ocasiones en las que hay organizaciones terroristas vinculadas a eso en manifestaciones violentas.

P.- ETA estuvo en lo de la Vuelta Ciclista, en Bilbao y en Madrid.

R.- ETA; vemos a Samidoun, una organización que está conectada al Frente Popular para la Liberación de Palestina, que es una organización terrorista. Aquí Samidoun en España no se declara como una organización terrorista, pero en varios países en el mundo sí que es una organización terrorista.

P.- Yo no había oído hablar de ellas.

R.- Samidoun. Ellos firman también porque están muy orgullosos de su trabajo, motivando y llamando a la gente que salga a las calles. Y eso es lo que vemos, que la historia del pueblo judío, del pueblo más perseguido del mundo, empieza con nosotros, pero que nunca termina ahí. Y este odio es un síntoma de la sociedad. No es un problema que solo tenga que preocupar a las comunidades judías. En las manifestaciones donde vemos a Samidoun, lo que estamos viendo es a Hamás actuando en España. También conexiones con Hezbolá y el régimen iraní. Me imagino que los ciudadanos españoles que tanto han sufrido bajo el terrorismo de ETA no quieren ver el terrorismo volver a las calles de España.

Dana Erlich. Víctor Ubiña

P.- Por supuesto que no. ¿Qué solución propone el Estado de Israel?

R.- Nosotros teníamos la esperanza de que, ofreciendo estabilidad, un futuro económico estable, un futuro para los niños, nos daría la oportunidad de rechazar el terrorismo. El problema es que vemos que el terrorismo está tan metido en la población que se necesita más de un diálogo entre Israel y Hamás. Se necesita el esfuerzo de una comunidad internacional que rechace el terrorismo.

P.- Ahora sigue siendo Hamás.

R.- En Gaza y en diferentes zonas donde está la Autoridad Palestina, están intentando controlarlo. Hezbolá está en el Líbano y el Gobierno del Líbano está intentando rechazar a Hezbolá, pero no lo están logrando porque se están agarrando. No quieren desarmarse.

P.- ¿Y quién les financia, Irán?

R.- Sí, sabemos que Irán está financiando, capacitando, motivando y empujando a Hamás, a Hezbolá, a los hutíes.

P.- ¿Solo Irán o hay alguien más?

R.- Hay algunos otros, pero el titiritero que maneja los hilos de esas organizaciones terroristas es el régimen iraní. Pero las amenazas que vemos que plantea el régimen iraní no son algo que solo vemos en Israel. Varios países europeos y de nuestra región están de acuerdo. Eso es en lo que tenemos que centrarnos. Y luego tenemos que preguntarnos cómo se rechaza el terrorismo. ¿Cómo se rechaza un régimen terrorista fanático que quiere no solamente eliminar a Israel, sino que también está matando a su propia población?

P.- Yo pensaba que habría manifestaciones por parte del pueblo iraní en contra de su Gobierno, porque así empezó. Así empezó todo. Porque yo creo que si tienen que gastar tanto dinero en financiar organizaciones terroristas, debe de ser un desastre cómo está la economía en Irán, y por eso salieron a la calle, estaban indignados y uno de los motivos era económico. Matan a 40.000 y ya no vuelve a salir a la calle.

R.- Es que la represión y violencia contra la población son muy fuertes y hay varias cosas que no sabemos. Quitaron el internet 89 días para que la población no estuviera conectada con el mundo.

P.- Ni entre ellos tampoco, claro.

R.- Para que no pudieran salir a las calles. Lo más importante para nosotros es que la población esté segura. Y por eso no los puedo culpar. Para mí, la verdadera pregunta es: ¿dónde está la gente que tan rápidamente sale a las calles a gritar «desde el río hasta el mar»? ¿Dónde están ellos? ¿Y de verdad es sobre los derechos humanos? Yo, como mujer israelí, me siento decepcionada por las organizaciones feministas internacionales.

P.- ¿Solo decepcionada? Yo creo que te han traicionado.

R.- Imagínate lo que están pensando las mujeres iraníes.

P.- Bueno, porque ellas hicieron en su momento la revolución consistente en quitarse el velo. Y aquí resulta que se cortan el pelo, que es lo que hicieron unas organizaciones idiotas. Algo hicieron con el pelo. Aquí en Europa, en general. Para manifestar el apoyo, se cortaban el pelo, o algo así. No me acuerdo exactamente de lo que era, pero una idiotez.

R.- Pero esa es la cosa. La gente sale a las calles. No vi ninguna manifestación contra Hamás, no vi ninguna manifestación contra Hezbolá, no vi ninguna manifestación de miles de personas contra el régimen iraní, pero sí muchas excusas. Para mí es más y más obvio que no están haciendo una crítica legítima sobre derechos humanos.

«Muchas personas, cuando dicen muy orgullosamente ‘soy antisionista’, no entienden lo que están diciendo»

P.- No, no, qué va.

R.- Es otra excusa más.

P.- Es antisemitismo. Ellos dicen: «No, somos antisionistas». Tú eres antisemita.

R.- Y gracias por decirlo, porque muchas personas, cuando dicen muy orgullosamente «soy antisionista», no entienden lo que están diciendo. O peor, sí lo entienden; es otra cosa para que la gente que lo está…

P.- Explícalo, para que lo sepan los espectadores.

R.- El sionismo es el derecho de la identidad nacional de los judíos. Hoy me parece que varios pueblos o todos los pueblos tienen ese derecho. Y no me parece que haya alguien aquí en España que se vaya a negar a un derecho de la identidad nacional.

P.- Hay muchos que reniegan de la identidad nacional española porque son separatistas, porque son comunistas… En fin.

R.- Pero negar la identidad nacional judía, que eso es lo que es el sionismo, a mí me parece obvio…

«Si el judaísmo es la única identidad nacional que uno dice que no tiene un derecho, ahí tenemos el problema»

P.- Es un derecho humano.

R.- Por eso lo estamos conectando al antisemitismo. No se puede separar. Si el judaísmo es la única identidad nacional que uno dice que no tiene un derecho, ahí tenemos el problema. Lo que veo es que judíos que han vivido aquí en España varios años, cientos de años, que son españoles y de repente tienen miedo de decir que son judíos.

P.- ¿Ahora?

R.- Sí. Estos últimos años eso ha cambiado. Vemos los informes que salen, que hay más y más delitos de odio antisemitas. Entonces, cuando la gente nos dice que es un sentimiento y que hay un sentido… No. Son estadísticas. Son números que muestran cómo ha surgido el odio, cómo el antisemitismo está creciendo.

P.- ¿Y cómo ha surgido, en tu opinión?

R.- Vemos que hay una perspectiva muy sesgada y muy parcial. Se está generalizando a los israelíes y judíos, culpándoles de algo de lo que no son responsables. Se está haciendo una bola de nieve que está creciendo y como no vemos un rechazo claro no vemos una forma de combatirlo. La semana pasada ocurrió en Barcelona un incidente también con dos mujeres estadounidenses que llevaban la estrella de David y las echaron de un lugar por llevarla.

P.- ¿En Barcelona?

R.- Se empezó rápidamente un debate sobre si eran o no sionistas. El local rápidamente sacó un comunicado rechazando esa discriminación.

P.- ¿Qué clase de local era?

R.- En realidad me da igual. Ningún lugar tiene que hacer eso. Es una discriminación. Esa pregunta no tiene…

P.- Como si yo llevo una cruz y entonces me echan.

R.- Es lo mismo. Y eso es lo que me preocupa: no oír ninguna condena de la ciudad ni de la Generalitat ni de las autoridades.

P.- Yo es que ni siquiera me había enterado. No me había enterado de que eso había ocurrido.

R.- Sí. Son varias cosas que estamos viendo. Una acumulación de incidentes. Cuando se rechaza cualquier participación de israelíes.

«Expulsar a Israel de las competiciones internacionales es una excusa que nos obliga a los judíos, otra vez más, a escondernos»

P.- Ah, bueno, eso es lo que es increíble.

R.- En concursos deportivos, en eventos académicos, cuando poco a poco nos dicen que mejor no estemos por cuestiones de seguridad… varias veces las cuestiones de seguridad son más como una excusa que obliga a los israelíes, a los judíos, a escondernos. A lo largo de la historia, varias veces nos teníamos que esconder. No quiero volver a esta situación, y no me parece que en España, en el 2026, tengamos que volver a esa situación. Si los judíos en España tienen que volver a esconderse, no nos tiene que preocupar solamente a nosotros, sino a la sociedad, aquí en España.

P.- Por supuesto, claro que sí. Yo cuando veía el año pasado, yo creo que era, o hace dos, antes de que llegara Trump, porque Trump ha quitado todas estas tiendas de campaña de las universidades americanas. Todos en contra de Israel. ¿Esto qué es?

R.- Es una campaña de casi 20 años, algo sistemático que vemos otra vez cómo se establece el odio. Y cuando lo estamos analizando y vemos las personas, el dinero, los contactos… Es impresionante ver esa red, de cómo fomentar el odio. Y cuando está en universidades, en el sitio que tiene…

P.- En todas las universidades.

R.- Pero el sitio que tiene que enseñarnos a pensar, a debatir.

P.- Pero es que el mismo pasa porque no se puede decir algo que le moleste a otro.

R.- ¿Y dónde está el espacio de debate?

P.- Pero vamos a ver. Se trata justamente de enfrentar unas ideas con otras. De la discusión sale la luz. Pues no. Menos mal que está ahí el presidente Trump. Yo creo que lo ha hecho muy bien. Pero hace poco que me parece que discutió con Netanyahu porque no se acababa lo del Líbano. ¿Qué dices tú de eso?

R.- El presidente Trump y el primer ministro Netanyahu tienen varias conversaciones, y como buenos amigos no siempre están de acuerdo. La situación de Hezbolá en el Líbano nos preocupa y tenemos que solucionarla. Van años que la población en el norte de Israel está bajo fuego, que quizás en los medios internacionales se presenta como un alto el fuego, pero la realidad diaria de los ciudadanos del norte de Israel es vivir bajo fuego.

P.- ¿Qué es? ¿Lo que está cerca del límite con el Líbano?

R.- Pero Israel es un país tan pequeño que estamos hablando de casi un tercio del país que está bajo fuego. Que los estudiantes van a la escuela bajo fuego. No se puede vivir despertándonos con heridos y muertos nuevos bajo este alto el fuego. Entonces necesitamos que Hezbolá se comprometa con que se van a desarmar. Y parte de la frustración que expresó el primer ministro es nuestra, la de los ciudadanos que estamos preocupados.

P.- Porque no quieren desarmarse.

R.- Hezbolá ha dicho que no se van a desarmar. Es la condición.

P.- ¿Y el Gobierno del Líbano sí, teóricamente, quiere que se desarme?

R.- Por supuesto. Y ha rechazado no solamente a Hezbolá. El Gobierno del Líbano también ha rechazado la conexión con el régimen iraní, diciendo que no quiere que se quede ningún operativo del régimen iraní para seguir actuando en el Líbano. Mientras Hezbolá siga actuando desde el Líbano, no podrá ser un país soberano. Por eso no tiene nada que ver con las negociaciones con el régimen iraní. Están intentando desconectar los dos casos y controlar el Líbano como el resto de organizaciones terroristas. Nosotros no tenemos que caer en eso, sino seguir separándolo.

«Si pudiera llevarlos a todos a Israel, eso sería mi recomendación. Ir y verlo, vivirlo, oler los mercados, probar todas las comidas… »

P.- Muy bien, embajadora, pues no sé si quieres dar un mensaje final a nuestros espectadores, que muchos, como yo misma, no conocemos a fondo el tema de Israel, y es tan larga, tantos años de un conflicto justamente con la única democracia que hay en Oriente Próximo, que me gustaría que dieras un mensaje positivo, si es que puedes.

R.- Si pudiera llevarlos a todos a Israel, eso sería mi recomendación. Ir y verlo, vivirlo, oler los mercados, probar todas las comidas… Es una experiencia que no se puede explicar, pero que se entiende mejor en persona. Se entiende el tamaño, el desafío, las amenazas, pero también el ecosistema y la población. Para nosotros, cuando me preguntan cuándo es un buen momento para ir a Israel, digo que desde tiempos bíblicos han sido tiempos turbulentos, entonces no hay que esperar y hay que ir. Nosotros sabemos que nuestras relaciones con diferentes Gobiernos pueden ser mejores o peores, pero las relaciones entre los ciudadanos y la población, eso lo vamos a mantener siempre.

P.- Pues muchísimas gracias, Dana. Muchísimas gracias. Leeré este libro que tanto miedo me da, porque voy a pasarlo mal, pero creo que no, que está explicado pensando en el lector. Pues muchísimas gracias, y ojalá que tengamos pronto una buena solución para eso.

R.- Amén.

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