La sombra de Sánchez impulsa a la izquierda en Italia y complica el futuro de Meloni
La derrota en un referéndum y los vaivenes con Donald Trump enfrían la luna de miel de Meloni con los italianos

La presidenta del Gobierno de Italia, Giorgia Meloni | Europa Press
¿Estamos ante el inicio del fin de la luna de miel de Giorgia Meloni con los italianos? El comienzo de año no ha sido de los mejores para la presidenta italiana. A lo largo de las últimas semanas, Meloni se ha alejado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien presumía tener una relación amistosa. El ataque a Irán, sin previa información a Roma, empezó a romper el idilio. Mientras, los sondeos detectan el rechazo de los italianos a las operaciones militares de EEUU e Israel. Después de la derrota del referéndum, las encuestas dibujan por primera vez un posible sorpasso de la coalición de centroizquierda (en su fórmula más ampliada) sobre el bloque de derechas. Mientras, Pedro Sánchez se erige en referente de la izquierda transalpina, obligando a Meloni a confrontar sus posiciones.
El pasado 22 de marzo, el Gobierno perdió un referéndum sobre una reforma de la Justicia. La votación tenía en realidad un carácter técnico, pero Meloni decidió en los últimos compases de la campaña decantarse por el sí. La victoria del no fue arrolladora, y desde entonces el Ejecutivo ha empezado a sufrir una paulatina caída en los sondeos.
La recuperación de la izquierda amenaza con ser cualitativa y cuantitativa, y en parte tiene que ver con el protagonismo adquirido por Pedro Sánchez, a quien el Partido Democrático de Elly Schlein considera ya un referente. En porcentaje de votos, la formación de Meloni sigue encabezando los sondeos, pero en cuanto a escaños, el PD se ubica por primera vez como primera fuerza parlamentaria. Y el problema de Meloni es que sus socios pinchan en los sondeos, mientras que el bloque del «campo amplio», es decir, una coalición de izquierdas lo más ancha posible, repunta.
Votos y escaños
Los últimos sondeos publicados ubican a Fratelli d’Italia, el partido de Meloni, alrededor del 26% de votos, frente al 23% del PD. Pero en escaños, los socialdemócratas podrían ganar al partido de Meloni. Y en términos de coalición, el centroizquierda, con todos sus partidos aliados, ganaría los comicios al frente de derechas. El diferencial podría ser, según sondeos como el de YouTrend, uno de los más mencionados en Italia, de una decena de diputados.
Los principales medios italianos dibujan ya escenarios de precampaña electoral. Y Meloni tiene que lidiar con una opinión pública que, al menos en asuntos de política internacional, parece haberse escorado a la izquierda. El rechazo a la guerra, entendida como los ataques de Estados Unidos e Israel, es mayoritario. Y las bromas de Trump con el Papa no hacen gracia a la opinión pública del país transalpino.
Sánchez protagonista
El protagonismo de Pedro Sánchez, que la prensa de izquierda celebra como el héroe del nuevo siglo (L’Espresso lo calificó como el «personaje del año»), preocupa a la presidenta. Su nombre se menciona a menudo en las tertulias televisivas y en los debates parlamentarios, obligando a los miembros del Gobierno a discutir sus propuestas. Sánchez, en definitiva, está condicionando la política italiana como nunca hasta ahora.
Los avisos demoscópicos están en la base de los giros que Meloni ha dado en las últimas semanas. Primero fueron los reproches a Israel, después las bofetadas a Trump. La primera ministra, que hace un año se erigía en «puente» europeo de Washington, recientemente se ha mostrado fría con la Casa Blanca. Su contrapartida estadounidense no ha tardado en certificar ese divorcio. En una entrevista al Corriere della Sera dijo estar en «shock» y decepcionado por las críticas de Meloni: «Ya no es la misma persona».
Italia se enfrenta a una economía insegura y una deuda pública que va in crescendo (se prevé que supere la de Grecia) y su primera ministra planteó bloquear el Pacto de Estabilidad europeo en el caso de que la crisis se recrudezca. Pero la caída de su popularidad le obliga a oscilar hacia posiciones de política internacional cada vez más alineadas con las españolas, aunque sin poner en cuestión el vínculo atlántico y sin aprovechar las crisis de corrupción que afectan al Gobierno de Sánchez, o el hecho de que ella, a diferencia del mandatario español, sí aprobó religiosamente sus presupuestos en los últimos años.
Todo orbita alrededor de cuestiones como Gaza, Israel, Estados Unidos, Irán y China. Y la líder del PD, Elly Schlein, hizo de todo para acudir este sábado a la cumbre de líderes internacionales organizada por Sánchez para crear un frente común anti-Trump. A medida que la estrella de Sánchez gana fuerza, la de Meloni se apaga. Es algo parecido a un efecto dominó (una «onda lunga», se diría en italiano) del sanchismo en Italia y su opinión pública. Algo que por primera vez refuerza a la izquierda y ubica al bloque de Meloni por detrás en los sondeos.
