La SEPI avisó a Montero de que Ábalos medió por Aldama con el edificio del IE: «Tomo nota»
El expresidente del organismo público recibió la llamada de un empresario: «Se está portando muy bien con nosotros»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Era invierno del 2019 cuando el entonces ministro del Gobierno de España, José Luis Ábalos, descolgó el teléfono para mantener una comunicación con el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Vicente Fernández Guerrero, mano derecha de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Según revelan en exclusiva a THE OBJECTIVE fuentes conocedoras de la investigación, el todopoderoso hombre fuerte de Pedro Sánchez en el Gobierno y en el partido dijo al presidente de la SEPI: «Oye, ¿te puede llamar un empresario, que se ha portado muy bien en México con nosotros?».
Se refería a Víctor de Aldama, con quien Ábalos mantenía relaciones desde finales de 2018 por la mediación de Koldo García y el hermano de Aldama, que era escolta del ministro de Transportes. Ábalos le pidió a Vicente Fernández Guerrero: «¿Te puede llamar para hacerte un planteamiento de no sé qué…?», fueron sus palabras textuales. El titular de Transportes no reveló que el objeto del interés del empresario eran los edificios del llamado Complejo Campos Velázquez alquilados al Instituto de Empresa, donde trabajaba la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. Pero, según las fuentes consultadas, conocía perfectamente el motivo de la llamada telefónica por la que estaba intercediendo el ministro con más presupuesto del Ejecutivo.
Vicente Fernández Guerrero era presidente desde junio de 2018 y no dimitió hasta octubre de 2019 debido a su imputación por el caso Aznalcóllar, del que finalmente fue absuelto. No hacía aún un año desde su nombramiento y entendió que «a un ministro del Gobierno de España no le vas a decir que no». Motivo por el cual se sintió igualmente obligado a cumplir con el ‘favor’ que le pedía Ábalos porque «era solo hablar con alguien». La conversación se produjo el mismo día, una hora después. Aldama le comunicó al presidente de SEPI: «Estamos planteándonos ver si compramos el edificio de vuestra sede», a lo que su interlocutor le respondió: «Discúlpeme, pero es que ese edificio no está en venta». El comisionista de la trama manifestó su sorpresa porque había sido informado por el Gobierno de que el edificio de la SEPI estaba «en subasta». Vicente Fernández Guerrero le negó ese extremo y se extrañó de que «Ábalos presentara a Víctor de Aldama».
Montero fue alertada por la SEPI
Tanta fue su sorpresa que Vicente Fernández Guerrero descolgó el teléfono para alertar a su ministra, con la que mantenía una estrecha relación desde sus tiempos en la Junta de Andalucía, ante lo «raro» de que el ministro Ábalos le llamara, sin tener apenas relación. «Oye, me ha llamado Ábalos pa’ esto, que lo sepáis», informó Fernández Guerrero a Montero. Cuando le contó las dos llamadas telefónicas, la primera de Ábalos y la segunda de Aldama, la titular de Hacienda en aquel momento, un perfil menor entonces en el Gobierno respecto a su posición de vicepresidenta años después, le contestó con un: «Tomo nota».
Poco tiempo después, las fuentes de la SEPI que relatan a este periódico estas conversaciones relacionarían lo ocurrido con el «precio del alquiler escandaloso» que el IE estaba pagando por los tres edificios de Campos Velázquez que tenía arrendados desde los años 2010, 2013 y 2017. Según reveló en exclusiva THE OBJECTIVE en la investigación realizada para el libro Todos los hombres de Sánchez (Editorial Deusto), durante la pandemia de la covid-19, la escuela de negocios que contrató a la esposa de Pedro Sánchez como directora del IE Africa Center se benefició de un «trato de favor escandaloso» en forma de la rebaja del precio del suelo público sobre los 25.000 metros cuadrados que tenía alquilados en los tres edificios de María de Molina, desde los 23 euros el precio por metro cuadrado «a un precio escandaloso de 4 euros por metro cuadrado».
El contrato se firmó a través del organismo Sepides, adscrito a la SEPI y presidido por otro afín a María Jesús Montero, Antonio Cervera, que trajo desde la Junta de Andalucía y a quien posteriormente nombró director general de Costes de Personal en el Ministerio. Hasta ocho fuentes distintas de SEPI y Sepides ratifican que la rebaja en el precio fue «una imposición de Montero» que acató el presidente interino de la SEPI, Bartolomé Lora, y que supuso un auténtico «escándalo» interno en la sociedad de participación industrial. Esta información explica qué hay detrás de las declaraciones hechas la semana pasada por Víctor de Aldama en el Tribunal Supremo.
La grabación demoledora de Aldama
El comisionista contó que el asesor de José Luis Ábalos, Koldo García, le obligó a parar la compra de unos terrenos del Complejo Campos Velázquez en la calle María de Molina porque la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, «los quería para ella». Según su testimonio, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) había sacado a subasta la parcela y él había registrado una oferta de 250 millones de euros. «Me llamó Koldo y me dijo que teníamos que retirarla», aseguró el empresario. Begoña Gómez —en aquel momento directora del IE Africa Center— no tendría ninguna voluntad en comprar los edificios del Complejo Campos Velázquez, pero sí en que se consolidaran esos tres edificios para el Instituto de Empresa, que era el arrendador de los tres inmuebles, donde establecieron el Campus Velázquez.
Este lunes, la defensa de Aldama solicitó a la sala de lo penal del Supremo la audición de una grabación de Koldo García en la que pactó con Ábalos una comisión de cinco millones de euros por la venta del cuartel general de la SEPI en María de Molina. Una operación inmobiliaria por la que le correspondería una parte a Ábalos, como se escucha en la grabación, sin identificarse el importe concreto de la comisión: «A ti te correspondería…», le dice Koldo a Ábalos.
La reproducción de la misma a última hora de la sesión de este lunes fue «demoledora», según las fuentes judiciales consultadas por THE OBJECTIVE, porque se trata de una prueba «aportada por la defensa de Aldama, que le incrimina una vez más, pero con la que hace una contribución muy importante» para dilucidar las responsabilidades de la presunta organización criminal que investiga el Tribunal Supremo. La información de este periódico confirma hoy que Ábalos intermedió para favorecer a Aldama en ese proceso de compra que no se realizó porque entraba en colisión con los intereses de Begoña Gómez y el IE, que tenía alquilados los tres inmuebles de Campos Velázquez.
