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Luis Enrique, 55 años: «Mi rutina es muy sencilla; me levanto a las 6 de la mañana, hago deporte y no desayuno»

El entrenador del París Saint-Germain lleva viviendo en Francia casi tres años, donde practica el ayuno intermitente

Luis Enrique, 55 años: «Mi rutina es muy sencilla; me levanto a las 6 de la mañana, hago deporte y no desayuno»

Luis Enrique, en una imagen de archivo. | Gtres

Luis Enrique es uno de los entrenadores más importantes de Europa. El que un día se dedicó a dirigir el vestuario del Barça, ahora puede presumir de tener una consolidada carrera dentro del París Saint-Germain en la ciudad de la luz. Allí, el exdeportista lleva una rutina exigente que va a la par que el crecimiento de su profesionalidad. Y es que, como él mismo ha comentado en alguna que oración, se levanta muy pronto por la mañana —concretamente entre las seis y las seis y media de la mañana— y lo primero que hace es practicar «deporte», algo que considera como su «droga».

«Mi rutina es muy sencilla: me levanto muy temprano, sobre las 06:00 o 06:30 de la mañana. Lo primero que hago es hacer algo de deporte, una hora o una hora y media. Si no hago deporte, me falta algo. Es mi droga, mi forma de liberar adrenalina y empezar el día con energía», ha explicado. Además de cuidar su alimentación y mantenerse activo, Luis Enrique suele hacer ayuno «intermitente de 16 horas». «Normalmente no desayuno. Hago deporte en ayunas, que me sienta de maravilla, y mi primera comida suele ser el almuerzo. Me gusta sentirme ligero y creo que el cuerpo funciona mejor así», ha apuntado.

La rutina de Luis Enrique en París

Luis Enrique junto a sus hijos Sira y Pacho, y su mujer Elena Cullell en el final de la Champios. | Gtres

Sin duda alguna, lo que más llama la atención de su rutina es su cena. Y es que tan solo toma seis huevos; tres cocidos y tres fritos. «Con sus patatas y su ensalada. El huevo es uno de los alimentos con más nutrientes y mejores proteínas. No hay que tenerle miedo al huevo, eso de que sube el colesterol es un mito», comentan. Una de las partes de su día que más le gusta es practicar grounding —es decir, conectar con la tierra con los pies descalzos—. Algo que ayuda a relajarse y sentirse «conectado». «La rutina no es negociable. El talento te da para un rato, pero la disciplina te da para toda la vida. Yo no entiendo la vida sin un orden y sin unos hábitos saludables», ha relatado.

El estilo de vida de Luis Enrique Martínez es el de un atleta de élite atrapado en el cuerpo de un entrenador. Su filosofía vital se basa en un nivel de autodisciplina que roza el ascetismo, donde el control del cuerpo es el camino para el control de la mente. Para Luis Enrique, el fútbol es su profesión, pero el deporte es su religión. No se limita a mantenerse en forma; compite contra sí mismo a niveles profesionales. Es un apasionado de la bicicleta de montaña y de carretera. Ha llegado a completar la Absa Cape Epic en Sudáfrica —una de las pruebas de MTB más duras del mundo— y el Ironman de Fráncfort —en menos de 10 horas—. Incluso en las concentraciones de los equipos que entrena, es el primero en el gimnasio. Para él, el sudor es el peaje diario para tener claridad mental.

Se levanta muy pronto por la mañana y practica ayuno intermitente

Luis Enrique aplica técnicas de optimización biológica que a menudo comparte con naturalidad —y con la ironía que le caracteriza—. Como él mismo ha confesado, suele pasar 16 horas sin ingerir alimentos. Entrena en ayunas porque considera que mejora la flexibilidad metabólica. Probablemente, su alimento fetiche son los huevos. Ha llegado a decir que cena hasta seis huevos diarios, defendiendo su valor biológico frente a los mitos tradicionales sobre el colesterol. Tras su etapa como seleccionador en el Mundial de Qatar, descubrimos una faceta de su estilo de vida más comunicativa. Prefiere hablar directamente a la gente a través de plataformas como Twitch, saltándose los filtros de la prensa tradicional. Esto refleja su carácter directo, honesto y sin rodeos.

Aunque eso sí, con su mudanza a París, sus ruedas de prensa se han convertido en virales con su desparpajo con el uso del francés. Ante las críticas feroces, aplica una filosofía casi estoica. Se centra en lo que puede controlar y desecha lo que no, manteniendo una barrera emocional muy fuerte con el entorno mediático. A pesar de su imagen de hierro, su estilo de vida está profundamente anclado en su familia. Su mujer, Elena Cullell, es su apoyo fundamental desde hace más de 25 años. Juntos llevan una vida discreta en Gavà (Barcelona) o donde el fútbol los lleve. Sin duda alguna, la muerte de su hija Xana, en 2019, marcó un antes y un después en su vida. Lejos de hundirse, Luis Enrique ha dado lecciones de cómo integrar el dolor y seguir adelante con una vitalidad asombrosa, convirtiendo su memoria en un motor para ayudar a otros —colaborando activamente con fundaciones contra el cáncer infantil—.

Luis Enrique practica deporte y hace ayuno intermitente. | EP

Su estilo de vida profesional también es tecnológico; utiliza andamios para ver los entrenamientos desde arriba, se comunica con los jugadores mediante walkie-talkies en sus chalecos y analiza datos de GPS de manera obsesiva. Sí que es cierto que si algo le ha definido en todo este tiempo es que está en muy buena forma física. Lo más impactante de su estilo de vida es cómo gestionó la tragedia personal. Su vitalidad tras la pérdida de su hija no es falta de sensibilidad, sino una decisión consciente de honrar la vida. Su estilo de vida activo es su terapia; es su forma de decir que, pese al dolor, hay que seguir pedaleando.

Toma seis huevos al día y hace mucho deporte

Las decisiones que toma, sobre su alimentación o sobre su rutina, no son por moda, sino porque se informa y experimenta en su propio cuerpo. Esa mentalidad de eterno aprendiz y de no dar nada por sentado es lo que le permite innovar tácticamente en el campo. Fue en el verano de 2023 cuando Luis Enrique llegó hasta París. Sus jornadas suelen ser especialmente estresantes. Llega de los primeros y se va de los últimos. Ha implementado su sistema de análisis de datos y vídeos, pasando gran parte del día en su despacho o supervisando el césped.

A diferencia de algunos jugadores que prefieren vivir en el centro histórico o en lujosos hoteles, Luis Enrique optó por la tranquilidad y la cercanía al trabajo. Vive en una zona residencial de alto nivel, pero alejada del bullicio turístico, lo que le permite mantener esa privacidad que tanto valora junto a su mujer, Elena Cullell. Su pasión por la bicicleta no ha disminuido en Francia. Se sabe que aprovecha los alrededores de la capital francesa y los bosques cercanos —como el de Saint-Germain-en-Laye— para realizar sus rutas de ciclismo de carretera o MTB.  Luis Enrique llegó a París con la lección aprendida. Desde el primer día se ha esforzado por aprender francés y su personalidad directa ha encajado muy bien con el perfil del club.

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