Joseba Arguiñano, 41 años: «Soy el menor de cinco hermanos; de pequeño, siempre me tocaba heredar la ropa de los demás»
El hijo de Karlos Arguiñano tiene seis hermanos, con quienes se lleva a la perfección y reside en Zarauz

Joseba y Karlos Arguiñano. | EP
Joseba Arguiñano sabe muy bien lo que es criarse en una familia numerosa. El cocinero nació del matrimonio formado por Karlos Arguiñano y Luisi, en Zarauz, quienes decidieron tener seis juntos; cinco chicos y una chica. Todos ellos, además, con el tiempo, decidieron dedicarse al mundo de la gastronomía. Es más, la mayoría ayuda a gestionar a Karlos y a Luisi, su hotel-restaurante en la localidad vasca que les vio crecer. A sus seis hijos, el matrimonio le inculcó el valor del esfuerzo pero, también, la oportunidad de seguir su propio camino. Así, Joseba, el más conocido de los seis, decidió decantarse por el mundo de la pastelería, una de sus grandes pasiones.
Fue en una entrevista con Vanitatis, en la que Joseba se sinceró sobre aquellos aspectos más desconocidos de su vida. Además de relatar cuáles son sus lugares favoritos para disfrutar de la gastronomía del país, también se sinceró sobre aquello que no puede faltar en su vida; el deporte. El cocinero intenta pasar el mayor tiempo posible cerca del mar, practicado surf y, también, disfrutando del agua salada y de esas puestas de sol que quitan el aliento. Él mismo ha confesado que no le interesa demasiado todo lo que tiene que ver con la moda y es que, durante su infancia, muy pocas veces estrenó prendas.
Joseba Arguiñano y la niñez de ser el quinto de seis hermanos

«Como soy el menor de cinco hermanos, de pequeño siempre me ha tocado heredar la ropa de los demás, de modo que me he ido acostumbrando y ahora continúo así. No sigo mucho la moda, no estoy al tanto de las tendencias», contó al mencionado portal. Además, también relató que sus prendas favoritas son «los vaqueros, los pantalones de chándal, las camisetas y las sudaderas». «Si tengo algún evento especial, suelo ir de compras con mi mujer Natali, que me asesora muy bien. ¿El último capricho fashion? Una gorra muy chula que me regalaron mis hijos», apostilló.
Joseba Arguiñano nació en Zarauz a mediados de los años 80. A diferencia de la cocina salada tradicional que abandera su padre, Joseba sintió desde muy joven una gran atracción por la precisión y la creatividad de la pastelería. Para dominar el oficio, no escatimó en preparación. Se formó en la prestigiosa escuela de hostelería Aiala, fundada por su familia. Buscó horizontes fuera de casa y se especializó junto al maestro pastelero Christian Escribà en Barcelona. Perfeccionó sus técnicas de postres de alta cocina trabajando en el restaurante Akelarre de Pedro Subijana —con tres estrellas Michelin—. Durante años fue el encargado de diseñar y elaborar toda la repostería del restaurante familiar en la playa de Zarauz.
Cuál es la relación con sus hermanos
En 2013, buscando demostrar su valía fuera de la marca de su padre, abrió su propia panadería y pastelería en el centro de su localidad natal, bautizada como JA Zarautz. Apostó por una filosofía muy clara; la vuelta al pan de verdad, utilizando masa madre, harinas de alta calidad y largas fermentaciones. El inicio fue muy exigente, con jornadas que empezaban a las cuatro de la mañana frente a los hornos, pero hoy en día es un negocio completamente consolidado y un punto de referencia gastronómico en Guipúzcoa, donde locales y turistas hacen cola para comprar sus cruasanes y dulces artesanales.
Joseba ha heredado el «gen Arguiñano»; es telegénico, carismático, habla con total naturalidad y conecta de inmediato con el público. Esto le llevó a debutar con gran éxito en la televisión autonómica vasca (ETB), presentando formatos muy dinámicos como Historias a bocados —donde viajaba por pueblos charlando con los vecinos— y el programa diario de cocina Sukalerrian. A nivel nacional, se ha convertido en un pilar fundamental de Cocina abierta de Karlos Arguiñano (Antena 3), donde acude regularmente para encargarse de las secciones de panadería, repostería espectacular y platos con influencias de sus viajes.

Fuera de las cámaras y de la harina de su obrador, la vida de Joseba es puramente activa y ligada al mar Cantábrico. Es un apasionado de los deportes de acción y de la naturaleza. Practica el surf, el windsurf y el kitesurf con asiduidad en la playa de Zarauz. Le encanta la pesca deportiva, salir a buscar setas o recolectar lapas en las rocas. Es un gran aficionado a las motos de cross y al deporte rural. En lo personal, mantiene un perfil muy discreto, centrado en su familia y en la crianza de sus dos hijos pequeños, logrando ese equilibrio perfecto entre ser una estrella de la televisión y un vecino más que trabaja de madrugada en su pueblo de toda la vida.
La relación con sus hermanos siempre fue especialmente buena. A pesar de que Joseba tiene su propia pastelería independiente (JA Zarautz), él y sus hermanos forman un equipo perfecto donde cada uno ha encontrado su lugar en los diferentes negocios de la familia —el hotel, el restaurante de Zarauz, la escuela de hostelería Aiala o la productora de televisión—. Eneko es el jefe de sala del restaurante mientras que Zigor ejerce como jefe de cocina. Por su parte, Martín se encarga de la gestión y administración del hotel. Amaia lleva la bodega familiar de Txakoli (K5) y Charly se dedica a la dirección de fotografía en la productora Bainet —el que graba los programas de televisión—.
Haber crecido siendo tantos hermanos en un pueblo costero como Zarautz unió muchísimo a los varones de la familia, que tienen edades muy cercanas. Joseba comparte con varios de sus hermanos, especialmente con Zigor —que además de cocinero es un fotógrafo excepcional de la naturaleza—, una profunda pasión por el surf y el mar. Cuando las obligaciones del restaurante y las grabaciones se lo permiten, es muy habitual ver a los hermanos compartiendo olas en la playa. El espíritu de comunidad que les inculcaron sus padres, Karlos y Luisi, sigue intacto ahora que todos son adultos y muchos de ellos tienen sus propios hijos. Celebran juntos los éxitos de cada uno (como el salto a la televisión de Joseba) y se apoyan detrás de las cámaras de forma incondicional. Para Joseba, sus hermanos no son solo su familia, sino sus mejores confidentes y su red de seguridad en el día a día.
La buenísima conexión con su padre
Con su padre, demuestra su buena sintonía en pleno directo cada día en Antena 3. La relación entre Joseba Arguiñano y su padre, Karlos Arguiñano, es de una complicidad absoluta, respeto profesional y un profundo cariño, aderezada siempre con ese sentido del humor socarrón y cercano que ambos comparten. Lejos de la típica tensión que a veces surge al trabajar a la sombra de un padre extremadamente famoso y exitoso, Joseba ha sabido encontrar su propio sitio manteniendo a Karlos como su gran referente vital.

Hoy en día, esa relación ha evolucionado y trabajan de igual a igual en la televisión. En el programa Cocina abierta de Karlos Arguiñano (Antena 3), la química entre ambos es evidente: se pican, se gastan bromas, bromean sobre la edad de Karlos o los madrugones de Joseba, demostrando en pantalla la misma naturalidad y frescura que tienen cuando están en casa en una cena familiar. Karlos ha presumido públicamente en numerosas ocasiones del talento de su hijo con las masas y la repostería, reconociendo sin tapujos que en el terreno del dulce y el pan, Joseba le ha superado con creces. Más allá de los fogones y las cámaras de televisión, padre e hijo conectan muchísimo a través de su amor por la vida al aire libre, el deporte y la gastronomía tradicional. Comparten la filosofía de que la felicidad se encuentra en las cosas sencillas: una buena comida en familia, cuidar del huerto, el contacto con el mar Cantábrico y disfrutar de su tierra.
