La infanta Cristina se despide de su trabajo en la Fundación Aga Khan: ¿de qué va a vivir a partir de ahora?
La hija mediana de los Reyes ha comenzado una nueva etapa en Barcelona, tanto profesional como personal

La infanta Cristina, en una imagen de archivo. | EP
La infanta Cristina ya no trabaja para la Fundación Aga Khan. Tal y como han confirmado desde la revista ¡Hola!, con su mudanza a Barcelona, la hija de los reyes eméritos, no solamente ha cambiado su lugar de residencia sino, también, ha dejado atrás una etapa laboral que le ha dado muchas alegrías. Y es que, en los últimos tiempos, este trabajo le había dado mucha flexibilidad; no hay que olvidar que suele viajar, de forma constante, ya sea por cuestiones laborales o personales, y que, además, durante mucho tiempo, ha residido entre Suiza y España. Pero ¿de qué trabajará en los próximos? ¿A qué va a dedicar su vida en la ciudad condal?
Como explican desde la mencionada revista, la infanta es considerada, en este mundillo, un referente en el mundo de la cooperación. Y es que, aunque su plan inicial no era volver todavía a Barcelona, y mucho menos dejar el trabajo que ha ocupado su tiempo en los últimos años, todo se ha acelerado debido a los cambios que ha habido en su lado más personal. Al divorcio de Iñaki Urdangarin hay que sumarle que la infanta cada vez estaba más sola en Suiza; su hija Irene —la última que se mudó del nido— comenzó hace dos años su carrera universitaria en Londres, mientras que sus otros retoños dividen su vida entre Londres, Madrid y Barcelona.
La infanta Cristina ya no trabaja en la Fundación Aga Khan

Es por eso que, llegado el momento, la infanta se dio cuenta que era la situación perfecta para volver a Barcelona, donde, hace un par de años, se compró una casa en pleno centro. Sin duda alguna, la pregunta es ¿qué va a hacer con su futuro laboral? Y es que, a sus 61 años, todavía le queda un tiempo para jubilarse. Es por eso que va a seguir adelante con su faceta en la Fundación la Caixa, donde desarrolla su puesto como directora del Área Internacional. Esto le ha llevado a viajar por distintos lugares del mundo. Es más, como informa ¡Hola!, uno de sus últimos viajes ha sido a Maputo, en Mozambique, a donde se trasladó el mes pasado. Estuvo ahí para formar parte del seminario Sostenibilidad e innovación comunitaria: acciones filantrópicas para soluciones de desarrollo local.
La infanta lleva más de tres décadas vinculada a esta fundación. Es más, en todo este tiempo, ha trabajado, codo con codo, con distintos países, que también ha visitado, en África, Latinoamérica y Asia. Su objetivo es el de impulsar, dentro del área internacional, el desarrollo socioeconómico sostenible y la mejora de la salud de aquellas personas más vulnerables. Su trabajo en Aga Khan, como decíamos, también ha estado muy bien visto. Su puesto no era meramente honorífico o de representación; formaba parte de la estructura ejecutiva de la organización en su sede central de Ginebra, donde realizaba tareas técnicas y de gestión.
Su nueva etapa lejos de Ginebra
Se encargaba de coordinar, evaluar y hacer el seguimiento de los programas humanitarios y de cooperación que la fundación financia en regiones vulnerables, principalmente en Asia Central, el Sur de Asia y el Este de África. Estos proyectos abarcan áreas como la educación, la salud, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural. Al tener Ginebra una altísima densidad de organismos internacionales, una de sus tareas primordiales era servir de puente y coordinar alianzas estratégicas entre la Fundación Aga Khan, las diferentes agencias de las Naciones Unidas —como la OMS o Unicef— y laFundación La Caixa —entidad con la que compartía sinergias y agendas de desarrollo internacional—.
Es la encargada de canalizar y justificar los fondos destinados a programas de ayuda al Tercer Mundo, asegurando que se cumplieran los objetivos de impacto social estipulados por los donantes. Su fichaje por esta entidad en 2013 se produjo gracias a la íntima amistad de su padre, el rey Juan Carlos I, con el príncipe Karim Al-Hussaini —el Aga Khan IV—, líder espiritual de los musulmanes chiíes ismaelitas y uno de los hombres más ricos del mundo. Cuando estalló el caso Nóos y la infanta sufrió un enorme vacío social e institucional en España, el Aga Khan le tendió la mano ofreciéndole este puesto de alta dirección en Suiza. Esto le permitió dos cosas fundamentales: mantener su independencia económica con un sueldo de nivel internacional y refugiarse en un entorno laboral de perfil bajo, completamente protegida del foco mediático y de los paparazzi.
De qué vivirá en Barcelona

Sus esfuerzos, ahora, está centrados en la Fundación la Caixa. Coordina proyectos de lucha contra la pobreza, mejora de la salud global y educación infantil en países en vías de desarrollo. Además, también sirve como enlace técnico de alto nivel entre la entidad española y los grandes organismos multilaterales internacionales con presencia en Europa —como diversas agencias de la ONU y la propia Fundación Aga Khan—. Durante su larga estancia en Ginebra (2013-2026), su rol en La Caixa se realizaba de manera mayoritariamente no presencial —mediante teletrabajo—, complementado con viajes exprés puntuales a las oficinas centrales de Barcelona para asistir a reuniones clave del patronato y comités directivos.
Ahora, tras haber comprado su nueva vivienda en Pedralbes y trasladar de forma definitiva su residencia habitual de vuelta a la Ciudad Condal, su labor ha vuelto a ser mucho más presencial en las sedes de la Fundación en Barcelona, permitiéndole ir a la oficina de manera cotidiana. A lo largo de las últimas décadas, y a pesar de la altísima tormenta mediática y reputacional derivada del caso Nóos y su divorcio de Iñaki Urdangarin, la directiva de la Fundación La Caixa —encabezada históricamente por Isidre Fainé— mantuvo siempre un sólido apoyo hacia su figura. La entidad defendió en todo momento su valía técnica y su estricta profesionalidad en el área de cooperación, la cual inició originalmente en la institución en octubre de 1993.
