Zapatero, los Javis, Àngels Barceló y el peor novelista de España
«En la política de Zapatero hubo algo que tiene más delito aún: la resurrección del guerracivilismo»

Ilustración generada con IA.
1. Zapatero quedó ya sentenciado políticamente hace medio año con la disección que hizo del zapaterismo el historiador Julio Ponce Alberca en La ilusión traicionada. El principio del fin de la socialdemocracia española (Sr. Scott). Escribí sobre el libro aquí. Copio mi final: «La conclusión del autor es que la política de Zapatero se resumió en humo: no hubo avance en igualdad socioeconómica y ni siquiera en igualdad de género, no se abordaron reformas, empeoró la integración territorial, la sociedad se dividió. Todo fue una gran representación que terminó en el agujero de la crisis. Pura España (añado yo): puro barroco». La corrupción destapada ahora únicamente lo rubrica. Aunque en la política de Zapatero hubo algo que tiene más delito aún: la resurrección del guerracivilismo. En él seguimos: si no físicamente (por fortuna), sí retóricamente.
2. En guerracivilismo incurren los Javis con su matraca de que solo ahora es cuando se habla de la homosexualidad de Lorca. ¡Si hasta Ansón publicó en el ABC los Sonetos del amor oscuro! El Javi más viejo nació aquel año: 1984. En 1983 yo estudié en 3.° de BUP, en mi instituto público, Poeta en Nueva York, con especial atención a la Oda a Walt Whitman. También leímos El joven marino de Cernuda. A Cernuda, por cierto, la censura comunista le obligó a eliminar de su poema en homenaje a Lorca, tras su asesinato, la estrofa en que habla de los «mancebos» cuando lo publicó en Hora de España en 1937. Lo peor no es la ignorancia, que siempre se puede solventar, sino cómo desde ella se pontifica y se predica. Siempre, naturalmente, con propósitos inquisitoriales.
3. Lamento la marcha de Àngels Barceló de la cadena SER. Siempre quiero que mis detestados estén en sus puestos (y vivos y con buena salud): justamente para que yo pueda detestarlos. Mi ánimo no es aniquilador (puede que sí en ciertas proyecciones mentales, pero no en la realidad). Las detestaciones son mi salsa. Sin ellas me faltaría algo: ¡vidilla!
4. Almodóvar está donde estamos todos: en la detestación (también) de nosotros mismos. Anda buscando a alguien con quien escribir, olvidadizo de que ya lo buscó. Me acuerdo de Jesús Ferrero para Matador y de Ray Loriga para Carne trémula. Pero nunca más se supo. Escribir con alguien porque uno no se soporta es condenar a ese alguien a que no te soporte. Yo le aconsejaría a Almodóvar que siguiera escribiendo solo: su aislamiento le lleva a rodar películas abstractas (de «abstracción de la vida») muy interesantes.
5. Lo que le está haciendo Jabois al género novelístico es lo que le hizo Hitler a Polonia (chiste de Lubitsch). Ha logrado convertirse en el peor novelista de España, con la competencia que hay: desbancando, no es poco mérito, a Suso de Toro. Malaherba estaba bien, quizá porque era lírica y no la abarataba una trama (¡y un costumbrismo!) como del mal cine español, que es lo que les pasa a las siguientes. Miss Marte, Mirafiori y la recién publicada La víspera (todas en Alfaguara) son, en efecto, como novelizaciones de películas del cine español que no existen, cada una más floja que la precedente. Confieso que le he cogido manía al muchacho y que la he leído (encima en diagonal) con mala intención. Pero así leí La hija, de Del Molino, al que también le he cogido manía, y me pareció muy buena: la obra me derrotó. Me gusta que las obras me derroten, porque soy un cretino que merece ser derrotado. No ha sido el caso de La víspera, que me ha reafirmado (cosa chunguísima) en mi desprecio.
