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España pierde el tren en 'cleantech', uno de los sectores con más futuro para las 'startups'

El país no dispone de unicornios en un vertical que cuenta con el respaldo de inversores y gobiernos

España pierde el tren en ‘cleantech’, uno de los sectores con más futuro para las ‘startups’

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El contraste entre deseo y realidad vive uno de sus capítulos más extremos en la contrarreloj del cambio climático. Incluso si se cumpliese el objetivo de suavizar el ritmo del calentamiento global a un alza de menos de 1,5 grados en 2030, las posibilidades de catástrofe están ahí, tal y como recuerda el Foro Económico Mundial.

Esta urgencia explica el auge de un brazo del emprendimiento denominado cleantech. Tres son sus características actuales: cuenta con el respaldo decidido de los fondos de inversión, es visto con buenos ojos por gobiernos, súper corporaciones y organizaciones globales y carece en España del peso que el país sí exhibe en la palestra de las energías renovables.

La primera premisa la confirma el último informe de Startup Genome sobre esta realidad emergente. La financiación de series A en cleantech aumenta un 15% en términos absolutos entre el cuarto trimestre de 2022 y el segundo trimestre de 2023, el mayor repunte registrado en cualquier vertical vinculado al emprendimiento tecnológico. La financiación de series B, por otra parte, también progresa un 34% durante este lapso, de nuevo batiendo marcas. 

Egor Savvin, socio de la británica Alvin Ventures, aborda en un artículo para Crunchbase el segundo elemento de la ecuación. «Las empresas adoptan una estrategia de tecnología climática que va más allá de los aspectos medioambientales, sociales y de gobernanza, razón que permite a las startups cleantech atraer capital riesgo en fases tempranas de su desarrollo. Esto no sólo proporciona dinero, sino también acceso a una enorme infraestructura de I+D que sería extremadamente costosa de materializar de otro modo». 

Explícito es asimismo el apoyo a este vertical de las administraciones públicas, con programas como la Ley de Reducción de la Inflación en Estados Unidos (369.000 millones de dólares) y el Green Deal de la UE (300.000 millones de euros a través del Plan RePower EU). «Contar con este respaldo gubernamental significa que el éxito de las startups de tecnología climática forma ya parte de las metas estratégicas de cualquier país avanzado», remata Savvin. 

¿Qué fue de España?

La suma de los fondos levantados entre 2020 y 2023 arroja una sombra inquietante sobre España: el sector cleantech ni siquiera aparece entre las diez principales categorías en una clasificación que dominan negocio y productividad (1.429 millones de euros levantados), movilidad y logística (1.374) y fintech/insurtech (1.075), según datos del Observatorio de Startups de Bankinter. 

Si se toma como referencia sólo 2023, se registran al menos 12 operaciones bajo la etiqueta energía y nuevos materiales para un total de 72,1 millones levantados. Curiosamente, ningún área supera a Europa en su empeño inversor en cleantech en los últimos tiempos. Entre el primer semestre de 2020 y el mismo periodo de 2023, protagonizó el 37,5% de las series A, por delante de Estados Unidos (36,6%), Asia (17,7%), Oriente Medio y norte de África (3,1%), Oceanía (2,8%), Latinoamérica (1,5%) y el África subsahariana (0,8%).

¿Y de los hubs

Startup Genome también confecciona un ranking de los 25 hubs de cleantech más importantes del mundo. España no prueba bocado en un tablero que dominan Silicon Valley, Londres y Ámsterdam, pero coloca al menos a Madrid (puesto 31) en el grupo de aspirantes a enrolarse en ese club de emprendedores verdes. 

Tampoco cuenta España de momento con ningún unicornio en el vertical cleantech, pero el ejemplo más inspirador quizás lo represente Clarity, empresa con sedes en Nueva York y Madrid que ha levantado 80 millones desde su fundación en 2017 y está dirigida por Rebeca Minguela. Clarity recurre a una plataforma de inteligencia artificial para permitir a empresas, fondos y organizaciones de diversa índole calcular el impacto social y medioambiental de sus políticas, productos y servicios.

Reforestum trabaja en una línea similar a Clarity. Matteco es el proyecto de hidrógeno verde más reciente de Iker Marcaide (Flywire, Zubi Labs)  y también apunta alto. El sueño (abandonado por Elon Musk) de Hyperloop sigue vivo a través de Zeleros. Y en el apartado de la economía azul destaca Gravity Wave.

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