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Economía

El Ibex estalla contra el intervencionismo de Sánchez y anticipa una caída de la inversión

Las grandes empresas creen que el modelo que quiere implantar el presidente no es viable y atenta contra las empresas

El Ibex estalla contra el intervencionismo de Sánchez y anticipa una caída de la inversión

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En los cuarteles del Ibex todavía no digieren el discurso de Pedro Sánchez en Davos, unas palabras que indigestaron a más de uno de los líderes del selectivo, que ven con preocupación el futuro económico de la legislatura. Directivos de estas empresas consultados por THE OBJECTIVE coinciden en señalar que el presidente de Gobierno ha marcado una hoja de ruta hacia un modelo más intervencionista, con máxima participación del Estado, que pone en peligro la competitividad y productividad de las empresas y, por tanto, aboca a España a seguir perdiendo riqueza e inversiones.

El diagnóstico no es nuevo, pero no por ello es menos preocupante. Sánchez intentó acercamientos con la cúpula empresarial desde que logró la investidura, pero —como ya contó este diariosus movimientos en Davos terminaron por sepultar cualquier esfuerzo por recuperar el diálogo. En el Foro Económico Mundial, el líder del PSOE dibujó ante el mundo un nuevo modelo económico con más peso del Estado en las empresas, con más subvenciones y con una fuerte regulación para adaptar las estrategias de las grandes compañías a las decisiones del Gobierno.

Y como colofón se pidió a las grandes corporaciones que «colaboraran» con este nuevo ecosistema económico y que se plegaran a las demandas de Sánchez, que —entre otras cosas— pasan por «colaborar con la sociedad». Es decir, aceptar todo lo que acuerden en la Mesa del Diálogo Social el Gobierno y los sindicatos y trabajar a favor de un «Estado de Bienestar que apoya a las clases medias y trabajadoras». «Un discurso del siglo pasado», dice un directivo consultado.

Regulación del Ibex

Estas palabras preocupan mucho a las grandes empresas, no solo por el futuro que espera al sector en los próximos cuatro años, sino por el impacto que tendrá en el tejido económico en el mediano y largo plazo. «El crecimiento se mantendrá siempre que el gasto público esté disparado, pero cuando se vaya este Gobierno y se obligue a reducir el déficit y la deuda, va a ser difícil volver a reactivar el modelo productivo y laboral, aletargado por las subvenciones», dice otro líder empresarial consultado por este diario.

Lo que más preocupa a las empresas del Ibex es el intervencionismo del presidente de Gobierno, que va a más y que amenaza con asfixiar a todos los actores económicos. Desde el punto de vista regulatorio, advierten de que todos los sectores estratégicos están en peligro por este excesivo control y ponen como ejemplo las telecomunicaciones y la energía. En el primero de los casos, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ha pedido públicamente que se les deje competir en igualdad de condiciones y que se adapte la actual regulación a los nuevos retos.

Otro directivo del sector agrega que las telecos están asfixiadas y que el regulador no ha hecho nada por mejorar las condiciones del mercado. Indica a este diario que se está produciendo una oleada de consolidaciones, pero no mejora la rentabilidad y es casi imposible subir los precios porque se protege a las empresas que no invierten en infraestructuras y que solo alquilan las redes. «El futuro no es bueno, pero el Gobierno no hace nada por mejorarlo», indica.

Energía y banca

En el caso de la energía se pone como ejemplo la regulación del precio en el mercado minorista y las sucesivas reformas que solo aumentan el control estatal. Un directivo de una energética dice a este diario que tenemos de los mejores servicios eléctricos del mundo, pero «tenemos que adaptarnos a los constantes cambios regulatorios», lo que —indica— impide trabajar en las infraestructuras que realmente importan.

«¿Qué otro sector tiene un impuesto a las ventas?», dice otro directivo del sector energético en relación al impuesto extraordinario que probablemente se mantenga en el tiempo. «Sólo pedimos que nos suelten la mano y que nos dejen tranquilos aunque sea por un rato. Nos piden ajustes, pero somos de los que más invertimos en España», agrega.

En el mundo bancario, otro ejecutivo de este sector agrega que tras años con los tipos en negativo y sin obtener rentabilidad por los depósitos, el Gobierno decidió que se estaban enriqueciendo con la subida de las tasas de interés y puso en marcha un impuesto extraordinario que encareció sus costes. «Dicen que ganamos mucho, pero ganamos porque invertimos mucho», agrega otro directivo.

Apoyo del Ibex

En este punto, advierten de que la suma de más impuestos hace perder competitividad y de que otros países como Portugal no están ganando terreno de manera peligrosa. El talento digital se ha ido a Europa —dicen— y Portugal es uno de sus destinos, donde muchas empresas españolas están teniendo mucho mejores resultados que en España en los últimos diez años. Algo que, a su juicio, debería «hacernos reaccionar».

«Necesitamos una maximización de la productividad», dice uno de los consultados, y eso se consigue con la desregulación. «El intervencionismo está haciendo que perdamos niveles de riqueza», indican, advirtiendo que nos acerca a modelos antidemocráticos como China (donde el presidente Sánchez viaja constantemente a hacer negocios) o a experiencias fallidas en países de Latinoamérica. España tiene una posición estratégica con África e Iberoamérica, pero cada vez pierde más competitividad con Estados Unidos y otros países de la UE, agregan.

En este sentido, las fuentes consultadas no entienden que Sánchez pida a las empresas del Ibex que arrimen el hombro y que hagan más esfuerzos sin reparar en el riesgo que muchas tienen al realizar fuertes desembolsos de capital en mercados extremadamente regulados y con un elevado riesgo en el retorno de su inversión. Estas compañías tampoco entienden las constantes críticas del Gobierno de coalición y en especial de Sumar.

Caída de la inversión

Por el contrario, critican el excesivo peso del Estado. «España sólo tira de empleo público», indican en relación a las cifras de empleo y advirtiendo la situación de las pymes, el motor del empleo en nuestro país, que «lo tiene cada vez más difícil para seguir subsistiendo», en especial con medidas como la subida del salario mínimo o la reducción de la jornada semana de 40 horas. «El Gobierno gasta el dinero en subvencionar el cine, los transportes y en múltiples subsidios. Es el modelo de Latinoamérica, que al final hace que la gente no quiera trabajar, porque ya no le compensa», dicen.

Frente a todas estas incertidumbres, las fuentes consultadas coinciden en señalar que los inversores no son filántropos y que si el contexto es negativo se va a otros países, por lo que anticipan que seguirán cayendo las inversiones, ya que los fondos se marcharán a otros países con una fiscalidad más amigable. Recuerdan que la prioridad del Ibex sigue siendo invertir en España, pero que un contexto negativo, excesivamente intervencionista, con más impuestos y más regulación, hace que todos los proyectos se estén retrasando y se hayan quedado en el aire hasta ver la evolución real de la legislación en los próximos meses.

Reunión de algunos presientes el Ibex con Pedro Sánchez, la semana pasada en Davos.
Reunión de algunos presientes el Ibex con Pedro Sánchez, la semana pasada en Davos. | Pool Moncloa

Los datos respaldan estas afirmaciones. La inversión extranjera bruta en España se desplomó un 19,2% durante el tercer trimestre del año respecto de los 7.514 millones ingresados en igual periodo del año pasado, según las últimas cifras publicadas de la Secretaría de Estado de Comercio. Por su parte, entre enero y septiembre el flujo de capital con destino en el país llegó a los 18.303,8 millones, un 23,3% menos que los 23.875,2 millones registrados un año antes.

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