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PwC defiende la energía nuclear en España y critica la nueva tasa del Gobierno a las centrales

La consultora advierte del bajo ritmo de desarrollo de las renovables y el almacenamiento

PwC defiende la energía nuclear en España y critica la nueva tasa del Gobierno a las centrales

Central nuclear en Tarragona. | EP

La prestigiosa consultora PWC ha irrumpido en el debate sobre el futuro de la energía nuclear en España. Así, en su informe de marzo de 2024, titulado El papel de la energía nuclear en el marco de la transición energética, apunta a la importancia de seguir manteniendo esta tecnología debido a las dudas que existen con respecto al objetivo del Ejecutivo en su plan por desarrollar renovables y el almacenamiento. Además, critica la nueva tasa del Gobierno a las centrales nucleares, que aumentará en un 40% la última fijada.

La consultora en su documento avisa del problema de sustituir la nuclear. «La realidad es que se ha producido un retraso evidente en la introducción de nueva potencia renovable, adicionalmente de la instalación de nueva potencia de almacenamiento no es sustancial hasta la fecha. Al ritmo actual de desarrollo de renovables y almacenamiento, el eventual cumplimiento del plan ordenado de cierre del parque nuclear daría como resultado inevitablemente un incremento muy importante de la contribución de los ciclos combinados al mix de generación, lo que conllevaría a un incremento importante de las emisiones de Co2 y de los precios energéticos».

Por otro lado, PwC afirma que «la consecución de los objetivos medioambientales necesita de una presencia equilibrada de todas las tecnologías en el mix de generación de electricidad a fin de garantizar la competitividad de los países y permitir una reducción de los costes asociados al proceso de descarbonización del mix de generación. En el contexto de transición energética que se está produciendo, la seguridad de suministro energético limpio se vislumbra como un factor clave para permitir que la economía se adapte a las necesidades presentes y futuras y se garantice la autonomía estratégica sin depender de terceros».

1.566 millones de impuestos

Hace pocas semanas, se conoció que el Gobierno, a través de la empresa pública Enresa (encargada de la gestión de residuos y el desmantelamiento de las centrales) iba a incrementar la tasa que pagan las nucleares al Gobierno. La última modificación se ha traducido en una propuesta de Real Decreto del 12 de enero de 2024 que implicaría, en el supuesto de que se materialice, una subida del 40% de la tasa a partir de julio de 2024. Desde la consultora lo critican: «Esta decisión añadiría más presión fiscal a la ya soportada por las centrales nucleares en nuestro país».

Para ello, PwC propone una solución: «La Ley 15/2012 exige a las centrales a pagar una tasa por la producción de combustible nuclear y residuos radiactivos (que supone unos cinco euros/MWh) y por la que hasta 2023 se ha recaudado en ese concepto más de 3.000 millones de euros, cantidad que hubiese sido suficiente para cubrir el extracoste de 2.000 millones de euros planificado en el 7º PGRR si dicha recaudación se hubiese guardado en un fondo para desviaciones de Enresa. Si se destina a Enresa una parte de la recaudación futura del impuesto de la Ley 15/2012, no sería necesario incrementar la tasa a las centrales».

Por último, señala el coste que le supondrá esta tasa a las nucleares. «La implementación de la nueva norma elevaría de este modo la carga fiscal hasta los 28 euros/MWh, es decir, supondría 1.566 millones de euros de impuestos anuales a las centrales nucleares, una cifra que plantea grandes desafíos para la rentabilidad y competitividad del sector y encarecería esta energía para los consumidores finales», sentencian desde PWC.

La nuclear en el exterior

En la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 28) se firmó de la Iniciativa Nuclear «Net Zero», en la que más de 20 Estados se comprometían colectivamente a triplicar su capacidad de energía nuclear para 2050. Entre los países que estamparon su sello se encuentran Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido y once países de la Unión Europea (UE).

El informe se hace eco de este acto y asegura que «entre los países mencionados, existen diferentes líneas de acción que se están llevando a cabo. Por ejemplo, algunos como Bélgica acordaron prolongar la vida de parte de sus reactores nucleares. Países como Rumanía, Holanda, Bulgaria o Eslovenia van más allá y planean la construcción de nuevas plantas, en concreto, Finlandia acaba de poner en marcha el mayor reactor nuclear de Europa con 1.650 MW de potencia. Adicionalmente, otros como Francia, Polonia, Rumanía o Reino Unido empiezan a decantarse por nuevas tecnologías, como los reactores modulares pequeños, o SMR por sus siglas en inglés, que ya aparecen en sus planes para los próximos años».

Por último, subrayan la estrategia de los alemanes. «En el otro extremo está Alemania que, al llevar a cabo el cierre de su parque nuclear, tendrá que invertir alrededor de 40.000 millones de euros para la construcción de 25 GW de ciclos combinados (gas) según han anunciado recientemente, con el consiguiente impacto en costes de energía y en emisiones que conlleva».

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