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Economía

Escribano exige el control de sus patentes militares para avanzar en la fusión con Indra

La tecnología de la compañía con sede en Alcalá de Henares es clave para cerrar la operación con la empresa pública

Escribano exige el control de sus patentes militares para avanzar en la fusión con Indra

Ángel Escribano. | EP

Ángel Escribano no ha tardado en mover ficha tras su complicada salida de la presidencia de Indra por conflicto de interés al tratar de comprar desde la empresa pública Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la firma que él mismo fundó junto a su hermano Javier Escribano. Inmediatamente después de su marcha, vendió su participación del 14,3% en la compañía con sede en Alcalá de Henares por unos 875 millones de euros. El último movimiento ha sido su regreso a Escribano como apoderado.

Es un puesto crítico en las negociaciones para la integración de Escribano en Indra. Desde esa posición estudiará la due diligenceauditoría interna previa a cualquier operación- y firmará la misma si da el caso. Uno de los aspectos para la llegada a buen puerto de la fusión está en el mantenimiento de la propiedad intelectual de las patentes y tecnología en Escribano —total o parcialmente—, tal y como aseguran a THE OBJECTIVE fuentes conocedoras. Este diario ha contactado con EM&E, que ha declinado hacer declaraciones al respecto de esta información.

La tecnología de EM&E ha sido fundamental en la consolidación de Escribano como uno de los referentes en el sector de la defensa y su transformación en socio de referencia de Indra en diferentes proyectos, como el del Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8×8 «Dragón», el de la Torre Guardian 2.0 o el Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC).

Escribano sabe que la propiedad intelectual de sus innovaciones es el valor más importante de la compañía, un aspecto clave en la negociación de la futura operación. En este tipo de fusiones, siempre se contempla la cesión tecnológica —parcial o total, o con horquillas temporales— El fundador de EM&E quiere garantizar el equilibrio entre las concesiones, el precio de la operación y el control sobre su firma antes de cerrar una alianza. La venta se condiciona a la propiedad de ciertas patentes que obligarían a Indra a pagar cánones anuales o a estar sujeta a limitaciones en el uso en determinados mercados internacionales.

Con este nuevo nombramiento, Ángel Escribano manda un mensaje al corazón de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el brazo inversor del Gobierno con el que se negociará la operación. Las conversaciones se antojan complicadas tras su abrupta salida de Indra, forzada por tierra, mar y aire desde Moncloa. La relación está muy deteriorada, aunque hay interés en los dos sentidos. Indra necesita a Escribano para convertirse en el «campeón nacional» de la defensa, mientras para Escribano la fusión supondría el ingreso de jugosos ingresos y su consolidación oficial en el sector público, con poder de decisión en Indra y sitio en el consejo.

No hay que olvidar tampoco que Ángel Escribano abandonó precisamente el cargo de apoderado antes de convertirse en presidente Ejecutivo de Indra. Con esta nueva pero conocida estructura, ejercerá como puente de comunicación oficial entre la operativa diaria de EM&E y el consejo de administración de Indra. Él es quien validará que la transición respeta los intereses de la compañía de la que es cofundador.

Situación incómoda para la SEPI

Para la SEPI es una situación incómoda. En estos casos prefiere gestores financieros. Escribano es un actor puramente industrial. Cualquier integración de EM&E en el ecosistema de Indra tendrá que respetar la autonomía de la planta industrial de Alcalá de Henares. El ya apoderado de la firma no quiere que EM&E sea absorbida y diluida, sino que actúe y se mantenga como un centro clave dentro del gigante tecnológico. Lo que se resuelva tras las negociaciones será harina de otro costal.

La figura de apoderado tiene acceso y poder de firma sobre la documentación sensible que se intercambie. Ángel Escribano monitorizará al milímetro los términos de la fusión. Mientras el Consejo de Administración toma las decisiones de la estrategia general, el nuevo apoderado rubricará los documentos del día a día que aseguran que la fusión progrese.

Es muy posible que los poderes de Ángel no sean solidarios (únicamente de él), sino mancomunados con su hermano Javier, con el que posee EM&E al 50%. Una práctica habitual en fusiones de este tipo para asegurar que haya consenso entre los fundadores.

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