Europa prima las largas carreras de cotización mientras España sigue sin abordar su encaje
El PSOE y el PP rechazan eliminar las penalizaciones a 870.584 jubilados con más de 40 años cotizados

Los pensionistas con largas carreras han protagonizado frecuentes protestas para que se eliminen las penalizaciones en las jubilaciones anticipadas. | EP
La negativa de PSOE y PP a respaldar en el Congreso una enmienda para eliminar los coeficientes reductores que se aplican a los jubilados anticipados con largas carreras de cotización ha devuelto al primer plano un debate que lleva años abierto en España y que otros países europeos han abordado y cerrado mediante fórmulas específicas, según el análisis de THE OBJECTIVE. La cuestión afecta potencialmente a cientos de miles de pensionistas y cobra una nueva dimensión en un contexto marcado por la jubilación de la generación del baby boom y por el endurecimiento progresivo de los requisitos para acceder a la pensión íntegra.
La controversia se reactivó después de que el Congreso de los Diputados rechazara una enmienda presentada por Podemos durante la tramitación de la proposición de ley sobre las mutualidades alternativas. La iniciativa pretendía eliminar las penalizaciones permanentes que soportan los trabajadores que se jubilan antes de la edad ordinaria, pese a acreditar más de cuatro décadas de cotizaciones. PSOE y PP votaron en contra, mientras que Vox se abstuvo.
La reivindicación viene siendo impulsada desde hace más de una década por asociaciones como Asjubi40, que agrupa a jubilados anticipados con largas carreras de cotización y sostiene que el sistema actual penaliza de por vida a trabajadores que comenzaron a cotizar a edades tempranas y acumularon entre 40 y 45 años de aportaciones a la Seguridad Social.
La jubilación del ‘baby boom’
El debate coincide además con una transformación demográfica sin precedentes. La generación del baby boom ha comenzado a acceder a la jubilación y, con ella, aumenta el número de personas que llegan al final de su vida laboral con carreras especialmente largas. Paralelamente, las reformas aprobadas en los últimos años han elevado progresivamente tanto la edad efectiva de jubilación como los años necesarios para percibir el 100% de la prestación.
En 2026, para poder jubilarse a los 65 años, es necesario acreditar al menos 38 años y tres meses cotizados. Quienes no alcancen ese periodo deberán esperar hasta los 66 años y diez meses. Se trata de un umbral superior al existente hace apenas una década y que continuará aumentando hasta culminar el calendario de reformas previsto.
Según datos de la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social, existen 870.584 pensionistas con más de 40 años cotizados afectados por coeficientes reductores. Cerca de la mitad corresponden a jubilaciones anticipadas involuntarias derivadas de despidos, expedientes de regulación de empleo o situaciones de desempleo de larga duración.
Alemania, Francia y Portugal
Mientras España mantiene abierto el debate, varios países europeos han ido desarrollando mecanismos específicos para las carreras laborales más extensas. El objetivo no ha sido únicamente reconocer las aportaciones realizadas durante décadas, sino también compatibilizar ese principio con la protección de las trayectorias laborales más cortas o interrumpidas.
Alemania permite la jubilación sin penalización a quienes acreditan 45 años de cotización. Francia mantiene un régimen específico para las denominadas carreras largas, que posibilita adelantar el retiro a quienes comenzaron a trabajar a edades tempranas y cumplen determinados requisitos. Portugal contempla asimismo mecanismos que eliminan o recortan los coeficientes de reducción para trabajadores con más de 40 años cotizados.
Italia ha ensayado distintos sistemas que combinan edad y años de aportación, mientras que países como Suecia, Dinamarca y Países Bajos han reforzado los sistemas de protección para quienes tuvieron carreras laborales incompletas, salarios bajos o periodos de interrupción vinculados al cuidado de hijos o familiares.
Largas carreras de cotización
La tendencia predominante en Europa no consiste en enfrentar a los trabajadores con carreras largas con aquellos que tuvieron trayectorias más irregulares, sino en intentar equilibrar los principios de contributividad y solidaridad. Es decir, reconocer el esfuerzo realizado durante décadas por quienes comenzaron a trabajar muy jóvenes sin dejar de garantizar una red de protección para quienes no pudieron acumular tantos años de cotización.
A ello se suma que las sucesivas reformas de las pensiones en España han ido elevando gradualmente tanto la edad legal de jubilación como los periodos necesarios para acceder a la prestación íntegra. Ese endurecimiento está haciendo cada vez más frecuentes las carreras superiores a los 40 años, una circunstancia que las asociaciones de afectados consideran que debería tener reflejo en el sistema.
La polémica se produce además en un momento especialmente delicado para las cuentas públicas. La Airef ha advertido de que, pese a las reformas aprobadas en los últimos años, las tensiones derivadas del envejecimiento seguirán aumentando en las próximas décadas y exigirán mayores recursos públicos para sostener el sistema. La llegada masiva de la generación del baby boom añade presión a unas cuentas sobre las que ya pesan las advertencias de los organismos independientes.
Coeficientes reductores
En España, el Gobierno ha defendido en distintas ocasiones la necesidad de preservar la sostenibilidad financiera del sistema y ha remitido cualquier modificación al ámbito del Pacto de Toledo. Las asociaciones de afectados, por su parte, consideran que la existencia de coeficientes reductores permanentes resulta desproporcionada en el caso de trabajadores con más de 40 años cotizados y reclaman un tratamiento específico similar al existente en otros países europeos.
La reciente votación en el Congreso de los Diputados ha vuelto a evidenciar que el asunto dista de estar cerrado. Todo apunta, además, a que la presión aumentará en los próximos años. La llegada masiva de los boomers a la jubilación y el incremento progresivo de los años exigidos para acceder a la pensión completa harán que el número de personas con carreras laborales especialmente largas sea cada vez mayor. Este fenómeno ya ha llevado a numerosos países europeos a introducir mecanismos específicos y amenaza con convertirse en uno de los grandes debates pendientes del sistema público de pensiones español.
