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El fondo Marshall vuelve a la carga contra el Sabadell tras el reparto del megadividendo

Eleva su posición bajista al 0,8% a la espera de que la cotización caiga tras el pago extraordinario

El fondo Marshall vuelve a la carga contra el Sabadell tras el reparto del megadividendo

El presidente del Sabadell, Josep Oliu | Europa Press

El fondo Marshall ha vuelto a la carga contra el Sabadell tras el reparto del megadividendo, que ya ha sido descontado por el mercado en su cotización. La firma británica, antes de su distribución, empezó a tomar posiciones cortas de acciones ante una esperada caída de los títulos del banco, y tras la entrega ha reforzado esta estrategia.

La firma británica, ante este nuevo escenario, decidió hace unas semanas iniciar su ofensiva, con un paquete del 0,52%Después lo amplió el 0,6% del capital y ahora lo ha elevado al 0,8, invirtiendo un total de 115 millones de euros, según la información recabada por THE OBJECTIVE en la CNMV.

El Sabadell ha entregado 2.500 millones a sus accionistas tras el cierre de la venta de su filial británica, TSB, al Santander e iniciará una nueva etapa llena de retos. Los inversores ya han ajustado la cotización, que el miércoles pasado sufrió una corrección similar al reparto. Con ello, los títulos acumulan una pérdida del 16% en el año, aunque una parte relevante se debe al efecto del pago extraordinario que ya está en el bolsillo de sus socios.

Movimientos en el capital

Ciertas casas de análisis han actualizado las perspectivas para el banco y algunas de ellas sitúan el precio objetivo de los títulos en 2,9 euros, por lo que se ha quedado sin potencial, ya que se sitúa en torno a este valor en la actualidad. Otras, en cambio, suben el listón hasta 3,5 euros.

Marshall se anticipa con el ataque a movimientos que presionan a la baja a partir de ahora. Se espera que algunos accionistas reduzcan su peso y vendan títulos tras el megadividendo. Entre estos destaca el inversor mexicano David Martínez, que controla un 3,5% y fue el único miembro de la cúpula que aceptó la oferta pública de adquisición (opa) lanzada por BBVA sobre el grupo catalán, que falló a mediados de octubre.

Este posicionamiento provocó un enfrentamiento entre el presidente del Sabadell, Josep Oliu, y David Martínez, que se saldó con la salida del consejo de administración de este último después de que se conociera el resultado de la propuesta de compra de BBVA. En el banco dan por hecho que Martínez colocará sus acciones en el mercado, dando por zanjada su aventura en el catalán. Esta desinversión, en función de cómo se realice, tendrá un impacto en la cotización.

Por ello, a principios de este mes, Oliu reclamaba profesionalidad al mexicano en su salida total de la entidad y confiaba en que lo hará de la mejor manera para ganar el máximo posible. Además, confiaba en que la operación no tuviera un efecto negativo en la evolución del Sabadell en bolsa.

Nuevo programa de recompras

Hace días, Oliu y el nuevo consejero delegado, Marc Armengol, se reunieron con accionistas de la entidad. Entre los mensajes más destacados de los dos directivos, destacó la petición del primero de que reinviertan el dinero obtenido por el dividendo en comprar más títulos. De seguir la recomendación, el Sabadell podría contener la presión bajista que se avecina.

Además, el Sabadell ha movido ficha y ha lanzado un nuevo programa de recompra de acciones que ya fue aprobado por la junta y que forma parte de su plan de dividendos, por un importe máximo de 365 millones. Un plan que podría amortiguar una caída de la cotización.

Además de las previsibles ventas de títulos por determinados accionistas, en el mercado se duda de la capacidad del Sabadell a partir de ahora de mejorar su cuenta de resultados y su rentabilidad, claves para futuros repartos de dividendos. La venta de TSB va a restar en torno a un 20% de sus ganancias, por lo que el banco tendrá que acelerar su crecimiento vía negocio de manera contundente para cubrir ese hueco.

Armengol, en sus primeras declaraciones como consejero delegado, defendió el plan trazado hasta 2027, pero se abrió a pequeñas adquisiciones en determinados nichos de actividad, como consumo o banca privada, con el objetivo de recomponer lo más rápido posible la cuenta. Unas operaciones que se efectuarían ante la imposibilidad del Sabadell de lograr una fusión con una entidad mediana en España, debido a la oposición mostrada por Unicaja y Abanca, recientemente. Tampoco están por la labor de llevar a cabo una integración Ibercaja y Kutxabank.

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