El apagón oculta la guerra entre Red Eléctrica y las energéticas por el control de la red
Todo indica que pronto se planteará una sustancial batalla en el sector que provocará un cisma regulatorio

Redes eléctricas. | Europa Press
La guerra de fondo entre Red Eléctrica y las energéticas no está tanto en el apagón sino en la gobernanza de la red. «Repensar la manera en la que se opera la red». Esta es una de las frases que retumba en los despachos energéticos de mayor influencia en España. Una idea que lleva años debatiéndose en Europa pero que está llegando con cuentagotas a España, sobre todo tras el apagón eléctrico del pasado 28 de abril que dejó a España sin luz durante más de diez horas. Modelos para operar un sistema «hay muchos» y serán buenos o malos dependiendo de cada momento o visión estratégica.
Este debate ya existe en Europa. De hecho, los códigos de red (que tienen naturaleza de reglamento, es decir, que deben aplicarse directamente sin que se tengan que trasponer) tradicionalmente los hacía Entso-E (que reúne a las asociaciones en las que se encuentran los gestores, entre ellos Red Eléctrica). Sin embargo, en el último código -relacionado con la gestión de la demanda- la Comisión Europea ha obligado a estos últimos a desarrollarlo junto con la DSO Entity (que reúne a los distribuidores). Los primeros han visto este movimiento como una pérdida de poder; los segundos lo celebran, porque hasta ahora Entso-E tomaban decisiones que les afectaban sin su opinión.
De hecho, esta batalla llegará a España cuando se planteen los terms and conditions (que es la manera en la que se adapta un reglamento que no tiene que transponerse, pero sí que adaptarse) de este código europeo, y que hasta ahora era competencia exclusiva de Red Eléctrica y que, supuestamente, tendrá que compartir ahora con las eléctricas. Los que defienden la tesis del nuevo modelo de gobernanza no quieren que se presente como un castigo a Red Eléctrica tras el apagón, sino que sirva para enfatizar que se está ahora en un paradigma nuevo que debe interpelar no solo al gestor, sino también al regulador y a las eléctricas.
Gobernanza de la red
Según fuentes del sector, hoy hay dos debates abiertos que son paralelos. En primer lugar, la propia anatomía del incidente, donde habrá que dirimir responsabilidades por el cero eléctrico. Pero hay otro oculto que consiste en responder a la siguiente pregunta: ¿ahora, qué hacemos? Y esta última cuestión va vinculada a la gobernanza de la red. Es decir, quién tiene el poder para detectar, procesar y actuar cuando existe un problema de tensión en un nudo de distribución. Hoy tiene preferencia Red Eléctrica porque, según defienden, el sistema es uno y ellos son los únicos operadores.
Algunos teóricos de la energía van más allá de buscar culpables por el apagón y se centran en la pura física de los materiales, huyendo de las etiquetas de buenos y malos. Llegan a reflexionar tan en profundidad sobre esta perturbación que no se supo absorber que indagan en las causas multifactoriales donde aparecen posibles fenómenos eléctricos imprevisibles, que podrían ser incluso resonancias en la red.
Un terreno pantanoso, el electromagnetismo, porque es conocido a nivel teórico pero llevado a gran escala y en condiciones reales de operación es difícil de operar. Por ello, generan dudas sobre quién debe operar un sistema tan complejo. Lo que permite a algunos aventurar que parece «razonable» que el que tiene más capacidad de reacción a un determinado problema de tensión es el que debe operar ese nivel de tensión. Además, es el que cuenta con los sistemas informáticos a nivel de linea y con mayor capilaridad.
De esta forma, las mismas fuentes relatan que los distribuidores españoles tendrían que hacer una transición, de ser DNO (Distribution Network Operator) -que coloquialmente sería el que toca los cables– a DSO (Distribution System Operator), que es el responsable de operar la red de distribución. Es decir, lo que hace hoy Red Eléctrica -como TSO (Transmission System Operator)- con la red tanto de transporte como de distribución. Detrás de estas denominaciones hay batallas sin cuartel en Europa entre distribuidores y transportistas.
Esta visión apela directamente a aquellas eléctricas con vocación de redes. Al final, estas empresas no quieren limitarse solo a quitar y poner cables, porque donde está realmente el futuro es en la operación de estos cables, lo que convertiría a estas empresas en una pieza más importante en el sector.
Por último, los defensores de un cambio en la gobernanza subrayan que las redes -según las directivas europeas y la propia Ley del Sector Eléctrico- no se distinguen por su nivel de tensión, sino por su función. Mientras la red de transporte consiste en el desplazamiento de grandes volúmenes de energía del punto A al punto B, la red de distribución se encarga de conectar ese punto B con el consumidor.
Ese esquema se entendía como «lógico» porque era consistente con el funcionamiento técnico del sistema (compuesto por nucleares, carbón y gas), cuya generación estaba conectada con la alta tensión y dicha energía se transportaba a cientos de kilómetros de donde estaban las subestaciones. Ese modelo ha cambiado y ahora hay generación en el nivel de transporte, pero también en el de la distribución, además del autoconsumo. Lo mismo ocurre con la demanda, que ya no solo está en la distribución sino también en el transporte (por ejemplo, los centros de datos y los electrolizadores).
