Repsol cree que «no es momento» de empezar a hablar o cobrar la deuda pasada de Venezuela
Josu Jon Imaz ha hablado del reciente acuerdo que le permite retomar el control de las operaciones en Petroquiriquire

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, y el presidente de Repsol, Antonio Brufau. | Eduardo Parra (EP)
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, cree que «ahora no es el momento de empezar a hablar ni cobrar» la deuda pasada de Venezuela, que «está reconocida», y ha asegurado que, conforme el país gane estabilidad, recursos e impuestos «va a estar en condiciones de abordar estos debates».
En la junta de accionistas de este jueves, Imaz ha hablado de la situación en Venezuela y del reciente acuerdo que le permite retomar el control de las operaciones en Petroquiriquire, y ha avanzado que «en estos momentos» se está levantando un cargamento en la zona de Lago Maracaibo como pago de dicho esquema.
Esta misma semana se ha conocido que el primer barco con crudo procedente de Venezuela como pago, en este caso, del gas que Repsol produce en el activo Cardón IV -operado de manera conjunta con la italiana ENI y que sirve para abastecer a las plantas de generación eléctrica del país sudamericano- había llegado a territorio español.
«Repsol ha estado comprometido durante 30 años con Venezuela y produciendo en situaciones muy difíciles, con meses o un año entero sin cobrar ni una sola factura», ha explicado Imaz, que ha insistido en que, desde enero (con la operación militar de EEUU en la que fue depuesto Nicolás Maduro), «se ha abierto un tiempo nuevo mejor».
En este sentido, el consejero delegado de la energética española ha recordado que en febrero, con las conversaciones con EEUU, Repsol consiguió todas las licencias para poder operar «con toda normalidad» en Venezuela, y ha agradecido el «apoyo absoluto» y la «cercanía» de la Administración estadounidense.
Este hito permitió, un mes más tarde, la firma de un acuerdo con el Gobierno de Venezuela y la empresa pública Petróleos de Venezuela (PDVSA), para reforzar la estabilidad a largo plazo de la producción de gas en Cardón IV, y definir los mecanismos de pago, incluyendo la asignación progresiva de cargamentos de crudo.
«Vamos a recibir la facturación de gas con barcos de petróleo o de productos», ha respondido Imaz a la pregunta de un accionista, y ha recalcado que «no va a pasar más lo del pasado y el Gobierno venezolano está cumpliendo».
En paralelo, a mediados de abril, Repsol cerró el acuerdo que le permitirá retomar el control de las operaciones e incrementar la producción de petróleo en Petroquiriquire, la sociedad de riesgo compartido propiedad al 60% de PDVSA y al 40% de Repsol.
Este documento también garantiza los mecanismos de pago y fortalece el marco operativo de sus actividades en el país, bajo el acuerdo marco suscrito originalmente en 2023.
Para Imaz, es «importante, porque el petróleo tiene varios destinos: se pagan las regalías, los impuestos, la inversión para hacer crecer la producción, los gastos… y hay un excedente que se paga a operadores y socios, que son Repsol y PDVSA».
«Ahora Venezuela necesita desarrollo económico y social», ha repetido el consejero delegado de Repsol, que ha reiterado el compromiso de la compañía para aumentar en un 50 % la producción bruta de petróleo en el país en doce meses y triplicarla en los próximos tres años.
