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Telecomunicaciones

Moncloa compra medidores para vigilar la radiación 5G porque los actuales fallan

La licitación exige 20 años de servicio para garantizar que las radiaciones están dentro de los límites establecidos

Moncloa compra medidores para vigilar la radiación 5G porque los actuales fallan

Antena de telefonía móvil. | Europa Press

El Ministerio para la Transformación Digital ha lanzado una licitación para adquirir 14 nuevos sistemas fijos de inspección de radiaciones de telecomunicaciones (5G, radio y televisión) ante la imposibilidad de reparar los equipos vigentes, tal y como reflejan los pliegos públicos lanzados por este organismo a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE. El contrato exige un blindaje de mantenimiento privado ampliable hasta 20 años. El motivo argumentado por la propia Administración en los informes técnicos de contratación es claro: la red actual con la que se vigila la radiación de las antenas de telefonía de operadores como Movistar, MasOrange y Vodafone, así como de cadenas de radio y televisión, sufre problemas operativos y se ha quedado anticuada.

Entre las funciones de la Subdirección General de Inspección de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales se incluye el seguimiento continuo de los niveles de exposición radioeléctrica de la población para cumplir con los niveles establecidos por ley según el Real Decreto 1066/2001 de 28 de septiembre. Para cumplir con este cometido, la Subdirección General de Inspección de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales dispone de sistemas de monitorización permanente. Sin embargo, algunos de estos sistemas no funcionan correctamente, tal y como detalla el propio pliego. «Algunos de estos equipos no presentan un funcionamiento correcto, no siendo posible su reparación al tratarse de equipos obsoletos. En consecuencia, se considera necesaria su reposición», refleja el texto.

La Administración ha considerado imprescindible su inmediata reposición para poder «garantizar el cumplimiento de los límites establecidos» en la normativa nacional de protección sanitaria. En concreto, el ministerio adquirirá 14 sistemas de monitorización permanente diseñados para operar de forma continua a la intemperie. Estos dispositivos medirán en tiempo real la intensidad del campo eléctrico e identificarán de forma automática si las radiaciones generadas por las estaciones base superan las restricciones legales.

Tecnología para medir las futuras radiaciones

Las exigencias técnicas para el nuevo equipamiento reflejan la necesidad de adaptarlo a los nuevos entornos urbanos y al despliegue masivo de las redes móviles de última generación. Los nuevos medidores tendrán la capacidad de captar un rango de frecuencias extraordinariamente amplio (entre los 100 kHz y los 40 GHz), lo que les permite auditar de forma integral tanto las frecuencias clásicas de la radiodifusión como el espectro actual del 5G y las futuras bandas tecnológicas que se asignen en los próximos años.

Asimismo, los dispositivos contarán con un sistema de alimentación híbrido e independiente, compuesto por paneles solares y baterías de respaldo con una autonomía mínima de diez días sin luz solar, lo que asegura su funcionamiento ininterrumpido. Para el envío de datos a los servicios de inspección del Estado, los terminales irán dotados de georreferenciación por GPS y transmitirán la información recopilada mediante la red móvil convencional.

La licitación incluye también el suministro de un avanzado centro de control digital que será el «cerebro» de la red. Este software centralizado procesará, monitorizará y almacenará el histórico de datos en tiempo real, activando protocolos de alerta instantánea en las dependencias del Ministerio si algún equipo detecta picos de radiación anómalos o sufre incidencias de seguridad como sabotajes, aperturas no autorizadas o fallos críticos en sus sensores.

Un blindaje contractual a largo plazo

Uno de los aspectos más llamativos del contrato está en sus condiciones de mantenimiento y operatividad. El Gobierno exige al adjudicatario privado que asuma la responsabilidad total de mantener el centro de control y reparar o calibrar los medidores —bajo estrictas certificaciones oficiales— durante un periodo base de diez años sin costes adicionales para las arcas públicas. Además, los pliegos de la licitación estipulan que se premiará con mayor puntuación a aquellas empresas que ofrezcan una ampliación de este servicio de mantenimiento por otra década adicional, lo que podría elevar el blindaje del contrato hasta un total de 20 años. Esto pone de relieve la importancia que esta cartera le da al control de las radiaciones que pudieran ser nocivas para la población en caso de situarse por encima de los límites establecidos.

Este requerimiento garantiza una estabilidad operativa a muy largo plazo, pero también genera una notable dependencia tecnológica del Estado hacia el proveedor privado que resulte ganador, en cuyas instalaciones físicas y servidores se alojará permanentemente el centro de control que vigila las ondas electromagnéticas de todo el país.

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