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Telecomunicaciones

Digi y el 'streaming' roban un millón de euros al día a Telefónica, Vodafone y MasOrange

Los tres grandes operadores concentraban el 75,5% de los ingresos minoristas en 2024; hoy se contraen hasta el 74,2%

Digi y el ‘streaming’ roban un millón de euros al día a Telefónica, Vodafone y MasOrange

Sede de Digi Mobil en Madrid.

Digi continúa arrebatando negocio a las grandes telecos. Un goteo constante que se pone en negro sobre blanco en el último Informe Económico Sectorial publicado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). En él también se revela que durante el año 2025 la facturación total del sector minorista creció un 2,2%, alcanzando una cifra récord de 24.698,53 millones de euros. Sin embargo, los tres gigantes que tradicionalmente han controlado el mercado —Movistar (Telefónica), Masorange (la entidad resultante de la fusión entre Orange y MásMóvil) y Vodafone— no han podido retener ese crecimiento. Pierden ingresos en favor de Digi a un ritmo de casi un millón de euros diario.

«La evolución económica del sector muestra una trayectoria positiva en términos de ingresos. En 2025, los ingresos minoristas crecieron un 2,2%, mientras que los ingresos mayoristas aumentaron un 5,6%. Movistar, Vodafone y Masorange concentraron el 74,2% de los ingresos minoristas, frente al 75,5% del año anterior, en un entorno en el que DIGI continuó ganando peso en el mercado. La inversión total superó los 6.000 millones de euros; si bien, excluido el espectro, se redujo un 9,8% respecto a 2024. Por su parte, el empleo aumentó un 3,3%, hasta situarse en torno a 63.000 personas, la cifra más alta de la última década», refleja el documento.

Sin embargo, aunque en el año 2024 el bloque de los tres grandes operadores concentraba el 75,5% de todos los ingresos minoristas del país, doce meses después, en 2025, su cuota conjunta se encogió hasta el citado 74,2%. Aunque una caída de 1,3 puntos porcentuales puede parecer un ajuste menor o de poco calado, la realidad es que, al trasladarla al volumen real de facturación del sector, el impacto es notorio.

Si Telefónica, Masorange y Vodafone hubieran logrado retener la cuota de mercado del ejercicio anterior, sus ingresos conjuntos en 2025 habrían ascendido a 18.647,39 millones de euros. Al quedarse con poco más del 74%, su facturación se situó en 18.326,31 millones. La diferencia es un zarpazo de 321 millones de euros que ha volado de las arcas del oligopolio tradicional para acabar en manos de sus competidores, con Digi a la cabeza. Matemáticamente, la pérdida equivale prácticamente a un millón de euros diarios que los tres operadores tradicionales han dejado de ingresar en favor de la empresa rumana si se suma además el crecimiento de plataformas de streaming como Netflix, Amazon Prime Video, Disney+ y HBO Max.

La CNMC contempla a estas empresas como competidoras directas de los operadores porque algunos usuarios se dan de baja en paquetes de telecomunicaciones que incluyen suscripciones a estos contenidos. El hecho de que otros contraten tarifas baratas —por ejemplo, con Digi— y abonen el servicio directamente a estas empresas es el motivo de que la CNMC las contemple así. «En 2025, el número de suscripciones a servicios audiovisuales de pago continuó creciendo hasta alcanzar un máximo histórico de 37,9 millones, lo que supuso un incremento del 10,5% respecto al año anterior. De este total, 30,3 millones correspondieron a servicios en streaming u online (Netflix, Amazon Prime Video, Disney+, HBO Max, SkyShowtime, entre otros)».

Digi, el dinamizador del mercado

Aunque este pastel de 321 millones de euros se distribuye entre los pequeños operadores, la CNMC señala explícitamente al gran responsable de este cambio de tendencia: Digi. La compañía se consolidó a lo largo de 2025 como el agente con mayor crecimiento neto del mercado de banda ancha fija, elevando su cuota hasta el 13% tras alcanzar los 2,6 millones de líneas. En telefonía fija, donde la concentración en las marcas históricas es muy alta, Digi escaló hasta el 4,4% del total del parque nacional.

El crecimiento de la corporación rumana no responde únicamente a una agresiva estrategia comercial de tarifas de bajo coste. El informe de la CNMC constata que la compañía ha comenzado en 2025 a competir también en el terreno de las infraestructuras. Digi inició formalmente el despliegue de su propia red móvil con tecnologías 4G y 5G, sumando más de 500 estaciones base propias al mapa radioeléctrico español. Además, acometió operaciones de calado financiero para monetizar su infraestructura, como la venta a Onivia de hasta 6 millones de accesos de fibra óptica hasta el hogar (FTTH), lo que ha dotado a la compañía de la liquidez necesaria para seguir expandiéndose.

Situación delicada para los históricos

Este nuevo escenario apuntala un panorama de gran presión para los operadores tradicionales, que ven cómo sus márgenes minoristas se reducen. El año 2025 marcó un hito definitivo con el apagado completo de la red de cobre en mayo por parte de Telefónica, una infraestructura que durante décadas garantizó una posición de monopolio técnico a la firma española. La migración a la fibra óptica —donde la tecnología FTTH ya representa el 91% del mercado residencial de banda ancha fija— ha generado un nuevo marco competencial. Masorange lidera ya el segmento de banda ancha fija con 7,1 millones de líneas (una cuota del 35,6%), seguida por Movistar con 6,1 millones. Esto se debe a la fusión entre Orange y MásMóvil, que incrementó la base clientelar de MasOrange. Telefónica sigue siendo la primera por ingresos.

A esta pérdida de cuota en la facturación minorista se suma un descenso en los sectores tradicionales ligados a las telecomunicaciones. El consumo de la televisión tradicional marcó en 2025 su mínimo histórico con apenas 162 minutos por persona y día, mientras los ingresos por publicidad en abierto cayeron un 7,1%. En el otro polo se encuentran las suscripciones a plataformas de contenidos bajo demanda y streaming, que tocaron un techo histórico de 37,9 millones de abonados. El mercado ha cambiado —o está cambiando— de manos. Es un hecho.

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