The Objective
Transporte

Los españoles castigan al tren: su uso cae un 15% mientras el autobús sube un 18%

Desde Adamuz, los retrasos y cortes en la alta velocidad ferroviaria empujan al usuario a desplazarse por carretera

Los españoles castigan al tren: su uso cae un 15% mientras el autobús sube un 18%

Trenes de alta velocidad de Iryo.

La movilidad en España ha registrado un llamativo cambio de tendencia tras el accidente de Adamuz (Córdoba) que se saldó con la muerte de 46 personas el pasado 18 de enero. Mientras el tren pierde en la alta velocidad un 17,7% de viajeros en el periodo interanual, el autobús interurbano —entre ciudades— sube un 17,7% en los largos trayectos, de lo que se deduce un trasvase de usuarios de un medio de transporte a otro. Estos cambios se dan en un contexto de recortes de frecuencias y retrasos en los trenes, con el Ministerio de Transportes de Óscar Puente y su gestión al frente de la crisis en el centro de la polémica.

El pasado 12 de mayo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó la última Estadística de Transporte de Viajeros, correspondiente al mes de marzo de 2026 (últimos datos disponibles), en la que se comparan los datos de ese mes con el mismo periodo del año anterior. A pesar de que el sistema global de transporte público ganó un 3,1% de usuarios, el reparto del pastel ha sido muy desigual. El autobús ha registrado incrementos muy sólidos, mientras que el ferrocarril ha sufrido un severo revés en prácticamente todas sus modalidades, perdiendo un 5,1% de sus pasajeros en comparación con el mismo mes del año anterior.

Lo llamativo de este escenario es que este movimiento de usuarios de la vía a la carretera no responde a una guerra de precios. Las tarifas de ambos sectores apenas se movieron. Los costes del autobús interurbano tuvieron una leve variación del 0,1%, mientras el transporte por tren solo se encareció un tímido 0,6%. El crecimiento del transporte por carretera ha sido homogéneo. El informe del INE desvela que el autobús urbano creció un 4,9% en marzo de 2026. Sin embargo, el comportamiento más destacado se encuentra en el transporte interurbano, que en su conjunto avanzó un 4,0%.

En lo tocante a la media y larga distancia por carretera, los datos del INE reflejan que los ciudadanos optaron de manera preferencial por el autocar para sus desplazamientos entre ciudades. Los trayectos de cercanías en autobús subieron un 3,3% y la media distancia aumentó un 5,2%. El dato más llamativo lo protagonizó la larga distancia, que se disparó un 15,6% anual. Estas cifras consolidan al autobús como una alternativa al alza, impulsada por la flexibilidad de sus rutas y el mantenimiento de las políticas de bonificaciones.

Pinchazo en la alta velocidad

La otra cara de la moneda se encuentra en el sector ferroviario. La caída global del 5,1% en el número de usuarios viene derivada de la caída de los Cercanías, un 3,5%, pero el verdadero desplome se concentró en las distancias más largas.

Mientras que la media distancia en los trenes sufrió un recorte del 13,5% de sus viajeros en un solo año, la peor parte se la ha llevado la larga distancia, que cayó un 15,8%. Si se pone la lupa sobre el producto estrella de las vías, la alta velocidad —que engloba tanto a los servicios tradicionales de Renfe (AVE) como a los operadores de bajo coste (Avlo, Ouigo e Iryo)—, el descenso fue del 17,7%. Se trata de una contracción severa para un mercado que, en los últimos años, no había dejado de romper récords de pasajeros tras la liberalización ferroviaria.

El índice de precios al consumo (IPC) del INE demuestra que las tarifas se mantuvieron estables, con apenas medio punto porcentual de diferencia en la variación del tren respecto al bus. Los analistas apuntan a factores logísticos y estacionales para explicar esta fuga de las vías.

En primer lugar, el efecto calendario de la Semana Santa suele alterar de forma drástica las estadísticas de marzo y abril según el año, modificando las pautas de los viajes de ocio. En segundo lugar, la recurrencia de incidencias técnicas, retrasos y obras de mejora en los principales nodos ferroviarios del país durante los últimos meses ha podido mermar la confianza de los usuarios, quienes han buscado en el autobús un refugio de mayor predictibilidad para sus agendas. La estadística de abril que el INE tiene previsto publicar a mediados del presente mes de junio de 2026 será clave para determinar si este freno del tren es un bache temporal o si el autobús ha logrado consolidar un cambio de tendencia estructural en la movilidad española.

Publicidad