El CSIC pide restringir el coche pese a admitir que el transporte público tarda casi el doble
En España, casi el 60% de los desplazamientos en entornos urbanos se realizan en automóvil privado

Una persona accediendo al Metro de Madrid. - Archivo | EP
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), un organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, reconoce que el transporte público tarda «casi el doble» que el privado. Sin embargo, insta a impulsar su uso, establecer más zonas de bajas emisiones (ZBE) y a quitar espacio al automóvil en las ciudades españolas. Así lo recoge el informe ¿Cómo evitar el colapso de las ciudades?, elaborado por el Instituto de Políticas Públicas.
La movilidad urbana, señala la publicación, es uno de los grandes retos estructurales de las urbes del siglo XXI, puesto que su impacto abarca dimensiones sociales, económicas, ambientales y de salud pública y, a su vez, condiciona directamente la equidad, la cohesión territorial y la calidad de vida de la ciudadanía. En este sentido, explica que el modelo vigente, «basado en la alta dependencia del vehículo privado y en un urbanismo disperso», muestra claros signos de agotamiento (congestión crónica, desigualdades en el acceso a oportunidades, contaminación —atmosférica y acústica— y elevados costes energéticos y económicos).
Apunta, por ello, que los diagnósticos acumulados en la última década coinciden en señalar que no basta con sustituir tecnologías contaminantes por alternativas más limpias si no se modifican también los marcos de gobernanza, la planificación urbana y los hábitos de movilidad. El motivo es que persisten riesgos de una transición superficial, centrada en la electrificación del coche privado, que podría reproducir las mismas dinámicas de exclusión, dependencia de recursos estratégicos y consumo intensivo de espacio urbano. En consecuencia, «avanzar hacia una movilidad verdaderamente sostenible requiere un enfoque integral que combine medidas en distintos niveles».
En esta línea, explica que se debe reforzar el transporte público y la movilidad activa; desplegar energías renovables y vectores limpios como el hidrógeno; promover la integración digital inteligente de los diferentes sistemas de transporte y fomentar una participación ciudadana que otorgue legitimidad y apoyo social a las transformaciones.
Casi el 60% de los movimientos urbanos, en coche
En España, casi el 60% de los desplazamientos en entornos urbanos se realizan en coche, frente a menos del 30% que se llevan a cabo en transporte público —aunque en ciudades como Madrid y Barcelona alcanza cuotas de uso cercanas al 40% en días laborables—, según datos del MITMA y el Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al periodo 2019-2022. El tiempo medio de viaje en transporte colectivo supera los 45 minutos, casi el doble que en vehículo privado.
Según revela el reporte, esta dinámica pone en cuestión, además de la sostenibilidad ambiental, la eficiencia del sistema y su equidad. Y es que, en municipios de menos de 50.000 habitantes, más del 70% de los trayectos se hacen exclusivamente en coche, mientras que la frecuencia del transporte colectivo no supera los dos o tres servicios al día, generando una fuerte dependencia del vehículo privado y penalizando a los sectores sin acceso a él.
Ante esta situación, el IPP reclama políticas educativas, campañas de sensibilización y procesos participativos que acompañen el cambio necesario en los hábitos cotidianos, las aspiraciones de movilidad y en las percepciones de seguridad, confort y estatus asociadas al coche privado. La ausencia de una intervención decidida frente a los desafíos —tal y como expone— conlleva costes crecientes que comprometen la sostenibilidad del sistema de transporte y la viabilidad del modelo urbano en su conjunto.
Asimismo, alerta de los costes económicos asociados a la congestión, la siniestralidad vial, la ineficiencia energética y el deterioro de la salud pública. A ello suma las oportunidades perdidas por la lenta adopción de tecnologías limpias y la transformación insuficiente del transporte, factores que, según el CSIC, limitan la competitividad y frenan la creación de empleo verde.
