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Tribunales

La Policía investiga los lazos internacionales de un fraude de 300 millones en hidrocarburos

Los investigadores siguen la pista de tres italianos, un holandés y un paquistaní y el desvío de fondos al extranjero

La Policía investiga los lazos internacionales de un fraude de 300 millones en hidrocarburos

Imagen generada mediante IA.

La Policía Nacional investiga si la trama de un nuevo fraude de hidrocarburos extendió sus tentáculos en otros países. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) desmanteló a finales del año pasado una red por un presunto fraude de más de 300 millones de euros. En la operación, denominada Pamplina Stars, fueron detenidas cinco personas. Los investigadores indagan el papel del empresario José Ángel Prieto Holgado, que habría montado un restaurante junto a la Audiencia Nacional para, presuntamente, espiar a los jueces. También siguen la pista de ciudadanos extranjeros, entre ellos un holandés, tres italianos y un paquistaní.

La macrooperación tuvo lugar a finales del año pasado. Se saldó con 18 registros en siete provincias y la detención de cinco personas, entre ellas Juan Pablo Sánchez Gasque, uno de los presuntos líderes de la red que habría defraudado 300 millones de euros con el IVA de los hidrocarburos. Este advirtió por teléfono a su socio Ignacio Purcell Mena, que huyó a Dubái (Emiratos Árabes Unidos), vaciando wallets de criptomonedas. Luego fue localizado y detenido en Santo Tomé y Príncipe, donde se encuentra pendiente de extradición.

La investigación continúa abierta en el Juzgado Central de Instrucción número 4 e incluye piezas separadas secretas por delitos de tráfico de armas. El auto de prisión Sánchez Gasque, dictado por el juez José Luis Calama, describe una organización criminal liderada por este y Purcell, a los que se acusa de delitos contra la Hacienda Pública, organización criminal y blanqueo de capitales.

Otro fraude en hidrocarburos

Sánchez Gasque y Purcell contarían con «la colaboración directa» de otras personas que, bajo su dirección, habrían canalizado y ocultado los fondos a través de sociedades holandesas y británicas. Los presuntos testaferros, entre los que se encontraría el holandés Robertus Smit, invertían en inmuebles y compraban coches de lujo.

«Nos encontramos con una defraudación (…) que supera los 300 millones de euros, así como con desvío de fondos hacia el extranjero, donde Pablo Sánchez Gasque cuenta con una amplia estructura societaria con recursos suficientes para tratar de eludir la acción de la Justicia y situarse fuera de nuestro territorio con un alto nivel de vida», destaca Calama. El juez consideró que «los muchos proyectos y negocios fuera del territorio español», su «elevada y acreditada capacidad económica» y «la gravedad de las responsabilidades penales» aconsejaban mantenerle en prisión preventiva.

Durante los registros fueron detenidas tres personas de origen italiano, que se encontrarían en la cúspide de la trama. Fuentes de la investigación señalan a THE OBJECTIVE que también se indaga el papel de un ciudadano paquistaní que se hace llamar Mike. Las mismas fuentes sostienen que se trataría de un socio de Prieto Holgado, que se habría reunido en diferentes ocasiones con Sánchez Gasque y Purcell, aunque no está imputado.

El citado Mike se habría reunido en dos ocasiones con Prieto Holgado por temas relacionados con los hidrocarburos. Una vez de forma presencial en Madrid y otra a través de una videollamada. Los investigadores consideran que puede ser relevante en la operativa. También indagan el papel de Prieto Holgado, que sería la persona que incluyó a los detenidos Sánchez Gasque y Purcell en el negocio en el que ha aflorado un fraude de 300 millones de euros.

El papel de Prieto Holgado

Como avanzó este diario, Prieto Holgado movió ficha al enterarse en el verano del año pasado de que sus socios en el sector de los hidrocarburos estaban siendo investigados por la UDEF. El temor de que el procedimiento pudiera terminar salpicándole directamente le hizo activar una maniobra audaz: montar un restaurante a escasos metros de la Audiencia Nacional para, presuntamente, espiar a jueces y fiscales.

Los hechos se remontan al verano del año pasado. Agentes de la UDEF solicitaron las imágenes de las cámaras de seguridad de un hotel en Madrid para documentar reuniones de empresarios del sector de los hidrocarburos, entre ellos Purcell (condenado en Argentina y vinculado al traficante de armas sirio Monzer Al Kassar, según el diario Clarín) y Sánchez Gasque. La jefa de seguridad del hotel les avisó entonces de que estaban bajo vigilancia. El chivatazo llegó a Prieto Holgado, que habría sido clave en la estructura operativa de la red, montada con la ayuda de Leonard Ndoni.

Al conocer la existencia de una investigación, Prieto Hidalgo decidió tomar cartas en el asunto. Contraatacó alquilando un local cercano a la Audiencia Nacional que llevaba dos años paralizado por problemas administrativos. Lo convirtió en el restaurante Raíz, inaugurado el pasado septiembre. Detrás opera la sociedad La Finca de Prieto, que coincide con su apellido, aunque formalmente su administrador único es Carlos Castillo. Este presunto testaferro no es un desconocido para la Policía: acumula 17 antecedentes judiciales por delitos que van desde la extorsión, las amenazas hasta el tráfico de drogas y el blanqueo de capitales.

Prieto Holgado no figura en la actualidad como imputado en la macrocausa, pero varios investigados le colocan en la diana tras sus declaraciones en sede judicial. Su nombre, a través de testaferros, aparece vinculado a la importación de crudo desde países como Sudán e Irak, y a movimientos financieros que conectan con sociedades de la trama principal.

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