Víctor Manuel y la jubilación dorada que está tejiendo: el legado en sus hijos, su chalé en Prosperidad y un refugio en Asturias
El cantante, no tiene entre sus planes retirarse de los escenarios, a los que se sigue subiendo en su día a día

Víctor Manuel, en una imagen de archivo. | Gtres
Víctor Manuel no tiene pensado jubilarse. Y es que el cantante sigue llevando adelante su gira más especial, sin bajarse de los escenarios. Algo que no está entre sus planes de futuro, al igual que sucede, como por ejemplo, con Joan Manuel Serrat, o su mujer, Ana Belén. Sea como fuere, a sus 78 años, llegará un momento en el que Víctor Manuel tenga que bajar las revoluciones, pasar más tiempo en casa y, sobre todo, rebajar la actividad de su vida laboral. Cuando llegue ese momento, el cantante tiene todo muy bien atado y su jubilación está enfocada entre Madrid y Asturias, la tierra que le vio crecer.
Como decíamos, y antes de que llegue este momento, el cantante está centrado en giras de grandes éxitos —como La vida en canciones— que son, en realidad, un repaso autobiográfico. Aunque eso sí, poco a poco está acortando en trayectos. Ya no hace giras extenuantes de meses, sino conciertos seleccionados en lugares donde se siente querido, permitiéndole volver a casa en Madrid o Asturias rápidamente.
Así está tejiendo Víctor Manuel su jubilación dorada

Sin duda alguna, Asturias se ha convertido en el hilo conductor de su futuro. Ha intensificado sus estancias en su tierra natal, donde ejerce de embajador oficioso. Allí es donde se halla su refugio emocional y es donde realmente ha conseguido desconectar. Su jubilación está muy ligada al paisaje, a la gastronomía asturiana —es un gran cocinero y gourmet— y a las caminatas por la naturaleza. En toda esta etapa, como no podía ser de otra manera, Víctor Manuel estará acompañado de su mujer, Ana Belén. Después de más de 50 años juntos, han tejido una estructura donde se apoyan mutuamente pero también mantienen sus espacios.
Mientras ella sigue muy activa en el teatro, él se ha convertido en su mayor apoyo y mánager emocional. Juntos están disfrutando de una etapa en la que están recolectando los frutos que han ido plantando en su faceta profesional y pública. Al igual que lo hacen junto a sus hijos. Su hijo David San José es músico, compositor y productor, y ha trabajado estrechamente con él en los arreglos y la producción de sus últimos trabajos. Esto le da a Víctor Manuel la tranquilidad de que su sonido está en manos de quien mejor lo entiende. Su hija Marina San José, como actriz, también mantiene vivo el apellido en el mundo de las artes.

En esta etapa de jubilación, ha encontrado en la escritura un ritmo más pausado que la música. Tras sus memorias —Antes de que me olvide—, ha seguido explorando la narrativa y la reflexión. Escribir le permite seguir creando sin la presión física de los escenarios o los viajes. A diferencia de otros artistas de su época que han tenido problemas económicos, Víctor Manuel —que siempre ha tenido fama de ser un hombre ordenado y con cabeza para los negocios— ha gestionado bien sus derechos de autor y sus inversiones inmobiliarias. Esto le permite afrontar la vejez con una independencia financiera total, eligiendo los proyectos solo por el valor artístico.
Por el momento, no piensa retirarse
Así, Víctor Manuel puede presumir de tener una gran estabilidad económica. Víctor Manuel fundó en los años 80 su propia productora, Ion Música. A través de esta sociedad, él y Ana Belén producen sus propios discos y giras. Esto les permite quedarse con un porcentaje mucho mayor de los beneficios que si estuvieran bajo el control total de una discográfica externa. Para entender cómo gestiona su dinero hoy, hay que recordar que no siempre fue así. A mediados de los 80, la pareja sufrió una crisis económica severa debido a la inversión en películas que no funcionaron en taquilla —como la productora Jet Films—.

Esta experiencia le marcó profundamente; pasaron de tener una deuda millonaria a reconstruir su patrimonio euro a euro. Desde entonces, su gestión es mucho más conservadora y diversificada. En todos estos años, Víctor Manuel ha sido una de las voces más activas en la defensa de la propiedad intelectual. Ha ocupado cargos directivos en la Sociedad General de Autores y Editores. Su dinero no viene solo de los conciertos, sino de un flujo constante y muy bien vigilado de royalties —a través de derechos por radio, televisión, streaming y versiones de sus canciones—.
Como buen ahorrador de la vieja escuela, ha invertido gran parte de sus ganancias en ladrillo. Posee junto a Ana Belén un importante patrimonio inmobiliario que incluye su residencia habitual en una de las zonas más exclusivas de Madrid —un chalé de tres plantas—, propiedades en su querida Asturias y algunas inversiones en el archipiélago balear. A pesar de ser una de las parejas más ricas del espectáculo español, su estilo de vida no es el de una de multimillonarios. Invierte en lo que le apasiona —como la buena mesa, el buen vino y los viajes—, pero huye de la ostentación de coches de lujo o joyas. Siempre recuerda sus orígenes humildes en Mieres, lo que le mantiene los pies en el suelo a la hora de gastar.
El apoyo de sus hijos, un chalé en Prosperidad y su refugio en Asturias
En los últimos años, ha integrado a sus hijos en la gestión de su industria. Su hijo David San José no solo colabora en lo musical, sino que entiende la parte administrativa del negocio familiar, asegurando que el patrimonio se quede en casa y bien gestionado de cara al futuro. Su vida de jubilado no será nada aburrida. A diferencia de otros artistas que se mudaron a exclusivas urbanizaciones blindadas a las afueras —como La Moraleja o Somosaguas—, Víctor Manuel se compró, hace tiempo, una casa en el barrio de Prosperidad —en el distrito de Chamartín—. Se trata de un chalé de tres plantas con una estética muy de los años 70-80, con ladrillo visto y grandes ventanales. Es una casa amplia pero discreta desde el exterior, protegida por una hiedra frondosa que les garantiza privacidad total.
Quienes han estado allí lo describen como una auténtica biblioteca viviente. Las paredes están forradas de libros y discos de arriba abajo. Es el centro de operaciones donde Víctor Manuel tiene su despacho y donde ambos ensayan. Lo más curioso de vivir en Prosperidad es que les permite hacer vida de vecinos normales. Cuenta con un jardín privado con piscina, que ha sido el escenario de las famosas reuniones de la fuerza del destino —sus amigos más cercanos como Serrat, Miguel Ríos o los desaparecidos Sabina y Luis Eduardo Aute—.

Es en Asturias, a unos cuantos kilómetros de Madrid, donde se siente completamente feliz. Aunque ha tenido diferentes propiedades, su conexión actual está muy vinculada a la zona occidental, cerca de Luarca. Víctor Manuel es un cocinero excepcional —famoso por sus arroces, sus fabes y sus guisos de pescado—. En su casa de Asturias, la cocina es el lugar más importante, donde recibe a la familia y amigos con productos comprados esa misma mañana en la rula —la lonja—. Mientras que en Madrid trabaja, en Asturias vive. Allí su rutina consiste en largas caminatas por el monte o la costa, leer sin interrupciones y disfrutar del anonimato que le da su tierra. Para los asturianos, él es simplemente «Víctor, el de Mieres», y esa falta de deferencia es lo que más disfruta en su jubilación.
También, se ha erigido como su punto de encuentro familiar. Es el lugar donde sus hijos, David y Marina, y sus nietos pasan los veranos y las fiestas importantes, manteniendo vivo el vínculo de la siguiente generación con las raíces asturianas del cantante.
