La torre de Saridakis, el rincón menos conocido de Marivent donde descansan los Reyes: «Tenía una valiosa colección de alfombras y mobiliario renacentista»
Este lugar fue el estudio de Juan de Saridakis y contenía «cerámicas de valor arqueológico» y fue un espacio «espiritual»

Los Reyes y sus hijas, en una imagen de archivo. | EP
Los Reyes cuentan las horas para aterrizar en Mallorca. Tanto Felipe y Letizia como sus dos hijas, Leonor y Sofía, recalarán en la isla balear en las próximas semanas para comenzar con su etapa en Marivent que, previsiblemente, durará algo más de una semana. Quien primero llegará a la zona será la reina Sofía, quien siempre ha encontrado en este enclave, su lugar de paz. Más tarde, lo harán los Reyes, la princesa y la infanta, quienes cumplirán tanto con su agenda profesional como con distintos planes en la capital y sus alrededores. Mientras tanto, Marivent seguirá haciendo las veces de búnker y cada una de sus estancias servirán para el descanso de la Familia Real.
La Torre de Saridakis es el elemento arquitectónico más icónico, noble y con más historia de todo el complejo de Marivent, aunque paradójicamente es una de las zonas más restringidas y protegidas de la mirada pública. Para entender su importancia, hay que viajar al origen del palacio, mucho antes de que los Borbones pusieran un pie en Mallorca. El palacio de Marivent no se construyó para la realeza, sino para Juan de Saridakis (1877-1963), un ingeniero, pintor y multimillonario de origen griego nacido en Alejandría (Egipto). Tras amasar una inmensa fortuna en las minas de Chile, se enamoró de Mallorca y decidió levantar una residencia señorial sobre los acantilados de Cala Mayor.
Así es la Torre de Saridakis

Para ello, contrató en 1923 al prestigioso arquitecto mallorquín Guillem Forteza. La joya del diseño fue la torre, que se concibió como un homenaje a las antiguas torres de defensa y atalayas que salpican las costas de Baleares para protegerse de los piratas berberiscos. La torre domina visualmente todo el acantilado y el mar Cantábrico/Mediterráneo. Tiene una fisonomía imponente. Está construida con bloques de la típica piedra arenisca mallorquina, que con la luz del atardecer adquiere un tono dorado idílico. Son varios los elementos medievales que coronan la parte superior con un remate de almenas tradicionales y ventanas ajimezadas —ventanas partidas por una pequeña columna central— de estilo neogótico.
Su silueta rompe la horizontalidad del palacio y le otorga ese aire de castillo moderno suspendido sobre el mar. Si el exterior es puramente arquitectónico, el interior era el lugar más sagrado para Saridakis. En la parte alta de la torre se ubicaba el taller privado del pintor. Era una sala circular inundada de luz natural gracias a sus enormes ventanales orientados hacia los cuatro puntos cardinales, con vistas panorámicas brutales a toda la bahía de Palma. Allí pasaba las horas pintando y refugiado del calor estival. Es por eso que la estancia estaba salpicada por «una valiosa colección de alfombras orientales, cerámicas de valor arqueológico y mobiliario renacentista». En la azotea de la torre, protegida por las almenas, Saridakis instaló un telescopio para observar las estrellas por la noche y controlar el tráfico de barcos que entraba al puerto de Palma por el día.
Se concibió como un estudio de pintura con mucho valor artístico
Cuando la viuda de Saridakis, Anunciación Marconi, donó el palacio a la Diputación Provincial en 1965, la torre albergaba una impresionante colección de alfombras orientales, muebles renacentistas y piezas de arte egipcio que el magnate había coleccionado. Tras la polémica reconversión de Marivent en residencia real de verano en los años 70 —y tras el largo litigio en el que los herederos de Saridakis recuperaron gran parte de los muebles y cuadros originales por incumplimiento de las condiciones de la donación—, la torre cambió de función. Hoy en día, la zona de la torre está integrada en el ala principal del palacio. Ha sido utilizada históricamente como zona de lectura, biblioteca privada y despacho por el rey Juan Carlos I y, posteriormente, por el rey Felipe VI.
Es el punto más alto y estratégico del recinto. Desde el punto de vista de la seguridad, la parte superior de la torre cuenta con sistemas de vigilancia óptica y de comunicaciones discretos que monitorizan toda la bahía, impidiendo que cualquier embarcación sospechosa se acerque a las rocas de Marivent sin ser detectada. Sin duda alguna, el recinto de Marivent, no está compuesto por un único edificio. Es un complejo residencial de más de 33.000 metros cuadrados que funciona como una pequeña urbanización real blindada. A lo largo de los años, el Gobierno balear y Patrimonio Nacional han ido sumando, adaptando y —recientemente en 2026— remodelando de urgencia diversas edificaciones para dar cabida a toda la Familia Real y a sus equipos de seguridad.

El Palacio es el núcleo original diseñado por el arquitecto Guillem Forteza en los años 20. Es una imponente mansión de cuatro plantas construida con piedra de marés mallorquina. Es la residencia oficial de la reina Sofía y su hermana, la princesa Irene de Grecia, quienes pasan allí largas temporadas. La planta baja se reserva para las recepciones oficiales a autoridades —como el tradicional despacho veraniego con el presidente del Gobierno—. Cuenta con grandes salones señoriales, comedores de gala, comedores privados, biblioteca, dependencias de servicio y la icónica terraza con la escalinata exterior de piedra donde se realizan los posados oficiales ante la prensa.
Por su part, Son Vent es un palacete exento situado dentro del mismo recinto, justo al lado de la Estación Naval de Porto Pi. Originalmente era una antigua masía de carácter militar —antigua residencia del jefe de la zona aérea de Baleares— cedida al entonces príncipe Felipe en 1992. Es el refugio privado del rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Tiene unos 500 metros cuadrados habitables divididos en dos plantas. En la planta baja se encuentra el salón principal de estilo mallorquín con tejado a cuatro aguas, una inmensa terraza con vistas al mar, cocina, biblioteca y comedor. En la planta superior se alojan cuatro dormitorios principales. Cuenta con su propia piscina privada, independiente de la del resto del complejo.

En la década de los 90, ante el crecimiento de la familia, el Gobierno balear mandó construir tres chalés independientes de arquitectura mediterránea para que los hijos de los reyes Juan Carlos y Sofía tuvieran total independencia al viajar con sus respectivas familias. Sus nombres hacen honor a vientos y términos marineros. El Pabellón de Barlovento fue destinado históricamente a la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin. Por su parte, el Pabellón Sotavento fue asignado a la infanta Elena y a Marichalar. El Pabellón de Embat fue concebido, originalmente, como un tercer espacio de alojamiento para familiares e invitados de alto rango de la Corona. Con la reestructuración de la Familia Real, estas construcciones se utilizan principalmente de forma logística o cuando las infantas acuden de forma discreta a visitar a la reina Sofía.
La Casa dels Posaders es una de las construcciones civiles más antiguas del terreno. Originalmente era una edificación etnográfica utilitaria usada para el almacenamiento de grano y hortalizas cuando Marivent era una finca rústica. Hoy en día está completamente rehabilitada por dentro como una vivienda de invitados moderna, confortable y minimalista, destinada a alojar al personal de alta confianza o amistades muy íntimas de la familia. El perímetro está salpicado de otras construcciones de las que apenas se habla como el cuartelillo de la Guardia Civil, la central de telecomunicaciones o el hangar de jardinería y mantenimiento.
