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Mercedes de la Rosa, empresaria: «Nos perdemos la vida cuando no paramos… y nos da miedo hacerlo por lo que podemos encontrar»

En su libro, la experta reflexiona sobre el ruido mental, la prisa y la necesidad de parar para reconectar con uno mismo

Mercedes de la Rosa, empresaria: «Nos perdemos la vida cuando no paramos… y nos da miedo hacerlo por lo que podemos encontrar»

Mercedes de la Rosa

En un momento en el que el ruido mental, la prisa y la incertidumbre parecen marcar el ritmo de la vida cotidiana, la voz de Mercedes de la Rosa se alza como una invitación a parar. Referente del yoga y la meditación en España, con más de dos décadas de experiencia, la trayectoria de la empresaria no comenzó en una esterilla, sino en los medios: licenciada en Periodismo y en Relaciones Internacionales, colaboró con periódicos como El País o La Vanguardia antes de dar un giro radical a su vida en 2005 y fundar Zentro Urban Yoga (ZUY), un espacio —físico y digital— dedicado al bienestar, la conciencia y la reconexión personal.

Ese recorrido vital, marcado por la búsqueda y la transformación, es el que atraviesa su nuevo libro, Comprende, confía, vive: el camino para salir del ruido mental (Espasa), una obra que combina relato personal, reflexiones y meditaciones guiadas para aprender a soltar el control, gestionar la incertidumbre y habitar el presente con mayor calma.

Lejos de ofrecer fórmulas vacuas que hemos escuchado hasta la saciedad, De la Rosa propone un acompañamiento honesto —que parte de su propia experiencia y de los años trabajando con miles de personas— basado en una idea central: que comprender lo que nos ocurre es el primer paso para poder confiar —en nosotros y en la vida— y, desde ahí, empezar realmente a vivir. En THE OBJECTIVE hablamos sobre todos estos temas con la experta, cuyas reflexiones y consejos son, hoy, más necesarios que nunca.

El punto de inflexión que cambió la vida de Mercedes de la Rosa

Antes de convertirse en referente del bienestar, Mercedes de la Rosa atravesó un proceso personal marcado por la inquietud y la búsqueda. En el libro, la empresaria mira hacia atrás para explicar cómo era ese estado mental previo y qué la llevó a iniciar un cambio profundo en su manera de entender la vida.

PREGUNTA. Si tuvieras que ponerle una imagen o una metáfora a ese «ruido mental» en el que vivías hace años, ¿cuál sería?

RESPUESTA. Siempre he pensado que era algo parecido a una lavadora en centrifugado que no se puede parar. Algo que arrasa y no te deja ni un espacio disponible.

Siempre creí que la vida no se podía reducir a cómo yo vivía, que había otra forma. Y me puse a buscarla. Esa búsqueda fue la que me permitió comprender, confiar y vivir desde un lugar que no es la mente

P. ¿Hubo un momento en el que pensaste «de aquí no salgo»? ¿Qué ocurrió después?

R. No, no pensé eso. Siempre creí que la vida no se podía reducir a vivir así, que había otra forma, y me puse a buscarla. Y esa búsqueda fue la que me permitió comprender, confiar y vivir desde un lugar que no es la mente.

P. Muchos autores escriben para enseñar, pero en tu caso hay una sensación de acompañamiento. ¿Cuándo entendiste que tu vulnerabilidad o tu historia personal podía ser una herramienta para ayudar a otros?

R. Mi objetivo no es enseñar a nadie. Cuando me puse a escribir este libro sabía que solo podía hacerlo desde mi propia experiencia, porque es lo que yo puedo compartir. Desde lo que he vivido, transitado, practicado y aprendido. Porque es lo único que sé que es real. A menudo nos creemos que lo que estamos viviendo solo nos pasa a nosotros y, en realidad, todos sufrimos o vivimos cosas similares, porque somos todos parte de lo mismo.

Cuando no paramos, nos perdemos la vida; la de verdad, no la que imaginamos o proyectamos. Cuando hacemos y hacemos, no permitimos que la vida simplemente suceda y se despliegue en todo su potencial

P. ¿Qué versión de ti tuviste que dejar atrás para convertirte en quien eres hoy?

R. No creo que fuera ninguna versión, sino más bien el hecho de darme cuenta de todas las creencias limitantes con las que vivía y del ruido mental que mental que estas me provocaban. El secreto fue soltar todo ello y permitirme vivir desde mi autenticidad y mi esencia.

El ruido mental y la sociedad

Más allá de lo individual, De la Rosa amplía la mirada y analiza cómo el contexto actual influye directamente en nuestro estado mental. Ritmo acelerado, hiperconexión y autoexigencia forman parte de un sistema que, según explica, alimenta ese ruido constante en el que vivimos.

P. Si tuvieras que decirlo sin suavizar, ¿qué estamos haciendo mal como sociedad para generar tanto ruido mental?

R. En la vida que nos hemos creado todo nos lleva a tener ruido. Lo que hacemos, cómo lo hacemos, el ritmo con el que lo hacemos, el querer hacer tanto y todo perfecto, la hiperconexión… No es que lo hagamos mal, es que en el contexto en el que vivimos, solo tenemos dos opciones: la de vivir con ruido o la de darnos la oportunidad para parar y tomar conciencia de cómo estamos viviendo, y así poner en práctica herramientas que nos ayuden a bajar ese ruido.

P. ¿La ansiedad es un problema individual o el síntoma de una forma de vida que no funciona?

R. Cuando entre el 20 y el 30% de la población sufre ansiedad (5% diagnosticados clínicamente) es algo que va mucho más allá de un problema individual. Claramente hay algo en nuestra forma de vivir que no nos está funcionando.

En el contexto en el que vivimos solo tenemos dos opciones: elegir vivir con ruido o tomar conciencia de cómo estamos viviendo y cambiar

P. ¿Qué es más adictivo: el estrés o la sensación de estar ocupados?

R. Desde pequeños nos educan en el hacer en lugar de en el ser. Estamos todo el día haciendo. De hecho, durante mucho tiempo el hecho de «estar ocupado» se veía como algo positivo, incluso aspiracional. Nos da mucho miedo parar porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar; por eso nos cuesta tanto.

P. ¿Crees que muchas personas no quieren salir del ruido mental porque, en el fondo, les da identidad?

R. Justo. Cuando nos identificamos con ese ruido con ese «no parar», con ese «estar ocupado», pensamos que salir de ese circuito supone dejar de ser quienes somos. Pero únicamente parando vamos a darnos cuenta de cómo estamos, y así podremos reconectar con quienes somos; permitir que lo que somos —nuestra esencia, nuestra autenticidad— se despliegue. De otra forma, estaremos viviendo desde creencias y pensamientos que nos limitan y que nos alejan de nosotros mismos.

P. ¿El silencio asusta más que el ruido?

R. El silencio asusta porque no estamos acostumbrados a sentirlo. Pensamos que el silencio es vacuidad, vacío, nada… pero no es así. El silencio es nutritivo y está lleno. Nos da la oportunidad de reconectar con la experiencia real, que es la vida. Pero para darnos cuenta y sentir que contiene todo lo que andamos buscando, hemos de aprender a estar cómodos en él, y eso requiere de una práctica.

Comprender y confiar para poder vivir

El núcleo del libro de Mercedes de la Rosa se articula en torno a esta tríada: comprender, confiar y vivir. La empresaria destaca en su obra que comprender cada concepto es vital para intentar cambiar o avanzar.

P. El libro propone una tríada muy clara. ¿Crees que el error actual es intentar vivir sin haber comprendido primero qué nos pasa?

R. Creo que comprender es el punto de partida para poder darnos cuenta y cambiar cosas.

Desde pequeños nos educan en ‘el hacer’ en lugar de en ‘el ser’. Estamos todo el día haciendo cosas. Nos da mucho miedo y nos cuesta parar porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar

P. ¿Qué significa realmente «comprender» más allá del pensamiento?

R. Entender es captar el significado de algo, y se realiza meramente desde la mente, mientras que la comprensión implica un proceso más profundo y una integración que no solo implica a la mente.

P. ¿Cómo podemos distinguir «confiar» con la resignación?

R. La resignación es un tipo de conformismo que nos quita el poder y deja un poso de sufrimiento, ya que no nos permite abrazar la vida tal y como es, para poder fluir y crecer con ella. La confianza, en cambio, sí. Confiar es abrirnos al presente, tal y como es, desde la entrega y la presencia, en lugar de resistirnos o forzar lo que nos gustaría que fuera. Eso sí, confiar requiere de una práctica, puesto que hemos dejado de hacerlo. Llegamos a este mundo con una confianza natural, en nosotros y en la vida, pero todas las creencias que vamos obteniendo desde niños de nuestras familias, nuestro entorno y nuestra cultura nos alejan de esa posibilidad. Con el tiempo, se vuelve a convertir en algo natural.

P. Si dejamos de controlar, ¿qué es lo peor que podría pasar realmente?

R. ¡Nada! El control, en el fondo, es 100% miedo.

Parar es necesario

En una cultura que premia la productividad constante, detenerse puede parecer un lujo. Ante ello, Mercedes de la Rosa reivindica el valor de parar y reconectar con el cuerpo como vía para acceder al presente.

P. Vivimos en una cultura que premia no parar. ¿Qué nos perdemos exactamente cuando no nos detenemos?

R. Nos perdemos la vida. La de verdad, no la que imaginamos o proyectamos. Cuando hacemos y hacemos, no permitimos que la vida simplemente suceda y se despliegue en todo su potencial.

El silencio asusta porque no estamos acostumbrados a sentirlo. Pensamos que el silencio es vacuidad, vacío, nada… pero no es así. El silencio es nutritivo y nos da la oportunidad de reconectar con la experiencia real, que es la vida

P. El capítulo Parar para reencontrarnos plantea que estamos perdidos por exceso de velocidad. ¿Qué le dirías a quien siente que parar es perder el tiempo?

R. Perder el tiempo es ir de un lado para otro porque nos perdemos lo único real, que es el momento presente.

P. Hablas del presente como un regalo, pero a muchas personas les cuesta habitarlo. ¿Qué lo hace tan difícil?

R. La mente y todo lo que nos propone. Cuando nos embarcamos en todos los pensamientos, proyecciones y miedos que nos propone y nos hacen deambular entre pasado y futuro, no somos capaces de abrirnos al presente, que es lo único real.

P. Mencionas que el cuerpo es como una brújula. ¿Cuál es la señal física que más ignoramos y que indica que algo no va bien? ¿Por qué es tan difícil escuchar al cuerpo en el día a día?

R. ¡Hay tantas! Contracturas, rigidez, falta de aire, de sueño, dolor de estómago, de cabeza, insomnio…. Nos cuesta escuchar el cuerpo porque eso requiere darnos un espacio para hacerlo.

Confiar es abrirnos al presente, tal y como es, desde la entrega y la presencia, en lugar de resistirnos o forzar lo que nos gustaría que fuera.

P. ¿Se puede calmar la mente sin pasar por el cuerpo?

R. Sí, se puede. Pero, para empezar, recomiendo bajar primero al cuerpo para ayudarnos a poner en práctica la escucha.

P. En un momento de ansiedad intensa, ¿qué papel juega la respiración para recuperar el equilibrio?

R. La respiración es una herramienta muy potente en cualquier circunstancia. Cuando hay una ansiedad aguda, el cuerpo está en modo de activación simpática (el famoso ‘lucha o huye’): hay cortisol y adrenalina circulando, el corazón acelerado, los músculos tensos… Intentar calmarse directamente con respiración cuando la activación es muy alta puede resultar difícil, porque el sistema nervioso aún está ‘en marcha’. Yo recomendaría primero algo de movimiento —correr, saltar o sacudir el cuerpo para descargar— y luego hacer respiraciones conscientes con foco en la exhalación, pues así activaremos el sistema parasimpático (el del descanso y la calma). Aunque no a todo el mundo le funciona lo mismo.

La práctica en lo cotidiano

Lejos de planteamientos teóricos, la experta propone herramientas sencillas que pueden integrarse en el día a día. Pequeños gestos que, con constancia, permiten transformar la relación con uno mismo.

P. Muchas personas dicen: «No puedo meditar, mi mente no para». ¿Qué les dirías?

R. Yo he estado allí y he dicho lo mismo. Pero el gran error es creer que la mente tiene que parar, que podemos dejar la mente en blanco. La meditación nos da la posibilidad de entrar en un estado de conciencia que nos convierte en observadores de nuestra mente y de todo lo que ocurre en ella. Nos da un espacio de libertad que nos muestra otra manera de habitar la vida; una mucho más plena, amorosa y consciente.

P. ¿Cuál es el error más común que se comete al empezar a meditar?

R. Que meditar es pensar, o dejar de pensar. Meditar no es nada de todo eso. Meditar nos da la opción de reencontrarnos con la serenidad, ecuanimidad y alegría dentro del ajetreo de nuestras vidas. Desde la quietud es más evidente reconocer la naturaleza y el potencial del que hace tiempo nos alejamos. Meditar nos asegura llegar a la madurez y a la confianza necesarias para vivir la vida con la máxima plenitud.

La meditación nos hace entrar en un estado de conciencia que nos convierte en observadores de nuestra mente y de todo lo que ocurre en ella. Nos da un espacio de libertad que nos posibilita otra manera de habitar la vida. Una mucho más plena, amorosa y consciente

P. Si alguien solo tiene dos minutos al día, ¿qué práctica le recomendarías?

R. Que empiece con diez respiraciones conscientes. Conscientes quiere decir que si en la tercera se ha distraído, vuelva a empezar por la primera. Así empezamos a entrenar la atención, lo que tiene muchos efectos positivos en nuestro sistema nervioso.

P. ¿La verdadera transformación ocurre en grandes cambios o en pequeños gestos diarios?

R. Los grandes cambios no suelen ser sostenibles en el tiempo. En cambio, con la continuidad de los gestos diarios y la constancia, las transformaciones se dan de forma más orgánica y duradera. 

Emociones y aceptación

Aceptar lo que sentimos —también lo incómodo o lo negativo— es clave en el enfoque de Mercedes de la Rosa, quien explica cómo podemos transitar emociones difíciles sin evitarlas ni negarlas.

P. ¿Qué cambia en la vida de una persona cuando deja de resistirse a lo que siente?

R. Cuando dejamos de resistirnos, siempre hay algo que se transforma, se relaja, se abre. Es casi mágico.

P. Hablas de transitar las emociones en lugar de evitarlas. ¿Qué implica realmente ese proceso?

R. Dejar de resistirnos y abrirnos a eso que estamos evitando. Es muy complicado hacerlo desde la mente, porque siempre nos va a poner resistencias y miedos, pero sí se puede hacer desde otro lugar, que es el corazón. Pero primero hemos de parar, y luego darnos el espacio para sentir.

Cuando dejamos de resistirnos, siempre hay algo que se transforma, se relaja, se abre. Es casi mágico

P. No hablas de eliminar el miedo, sino de abrazarlo. ¿Qué cambia cuando dejamos de huir de él?

R. Que se diluye y se transforma en otra cosa.

P. La culpa es una emoción silenciosa pero suele estar muy presente. ¿Cómo podemos soltarla sin caer en la indiferencia?

R. Observar la culpa con cierta distancia, sin intervenir ni fusionarnos con ella, nos da la opción de tomar responsabilidad sin autocastigo. Eso que sentimos y que vivimos, si lo sabemos abrazar, puede servir como puerta de entrada hacia la responsabilidad consciente y hacia la compasión.

Soltar el control

El control, la necesidad de hacerlo todo bien y la identificación con el «estar ocupado» son algunas de las dinámicas la empresaria analiza en su libro. De la Rosa invita a los lectores a cuestionarlas para vivir con mayor libertad.

P. ¿Cómo podemos diferenciar entre hacer las cosas bien y caer en la obsesión por el control?

R. El control es una forma de miedo, a la crítica, al fracaso, al rechazo… Pensar que vamos a hacer todo bien nos da cierta seguridad porque nos da la posibilidad de sentirnos a salvo. La exigencia extrema funciona como un escudo.

P. ¿Qué precio pagamos por intentar tenerlo todo bajo control?

R. El precio suele ser estrés, ansiedad o incluso alguna enfermedad.

P. ¿Hasta qué punto vivimos interpretando un personaje en lugar de vivir nuestra vida?

R. Casi siempre es así… sobre todo si no nos damos ese espacio para parar y escucharnos de forma sincera.

La importancia de «volver a casa»

Una de las ideas centrales de su discurso es la de «volver a casa», entendida como reconectar con la propia esencia. Mercedes de la Rosa explica por qué nos alejamos de ella y cómo iniciar el camino de regreso.

P. Hablas de «volver a casa». Para alguien que se siente perdido, ¿por dónde empieza ese camino?

R. Para volver a casa primero tenemos que comprender por qué nos hemos alejado de ella.

El control es una forma de miedo (a la crítica, al fracaso, al rechazo…). Pensar que vamos a hacer todo bien nos da cierta seguridad porque nos permite sentirnos a salvo. La exigencia extrema funciona como un escudo

P. ¿Por qué nos cuesta tanto acceder a esa sabiduría interna que, según explicas en el libro, ya está en nosotros?

R. Porque nos hemos alejado mucho de ella. Porque hemos dejado de escucharnos y sentirnos, y hemos dado el poder de esa sabiduría a factores externos. Nos regimos por las directrices y expectativas de otros (padres, profesores, sociedad, parejas, etc.) que, incluso, hacemos nuestras y nos creemos.

Amor, gratitud y compasión

La autora amplía su mirada hacia emociones que considera transformadoras. Amor, gratitud y compasión aparecen como motores de cambio profundo en la forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.

P. En el libro hablas del amor más allá de la idea de «media naranja». ¿Cómo cambia nuestra forma de relacionarnos desde ese enfoque?

R. Cuando tenemos la posibilidad de vivirnos ‘completos’ ya no necesitamos a una media naranja que nos ‘complete’, por eso, si escogemos compartir con alguien nuestra vida, será desde otro lugar. No desde la necesidad, sino desde una elección consciente de caminar juntos.

Hemos dejado de escucharnos y sentirnos, y hemos dado el poder de esa sabiduría a factores externos. Nos regimos por las directrices y expectativas de otros (padres, profesores, sociedad, parejas, etc.) e, incluso, las hacemos nuestras y nos las creemos

P. La gratitud suele entenderse como algo superficial, pero tú lo enfocas como un motor real de transformación

R. Sí, la gratitud es muy poderosa porque nos permite maravillarnos con todos los regalos que nos hace la vida. Cuando empezamos a agradecer, nos damos cuenta de que cada vez encontramos más cosas para dar gracias. Incluso podemos sentir que cambia la frecuencia en la que vibramos.

P. ¿Cómo se practica la compasión hacia uno mismo cuando somos nuestros críticos más duros?

R. Aceptándonos y abrazándonos tal y como somos. Sin exigencias, ni juicios y siempre con mucho amor.

La espiritualidad como guía

En Comprende, confía, vive, Mercedes de la Rosa también reflexiona sobre qué significa vivir con conciencia en el contexto actual, integrando lo espiritual en una vida cotidiana llena de responsabilidades. Además, lejos de esquivar temas incómodos, la autora también aborda la muerte como parte esencial del proceso vital y como una vía para comprender mejor la vida.

P. ¿Qué significa para ti ser espiritual en medio de una vida cotidiana llena de responsabilidades?

R. En el mundo occidental, ser espiritual es un reto, pues supone mantenernos en nuestro mismo camino, pero con conciencia, amor, humildad, compasión y presencia. Es el desafío de vivir conectados, libres, despiertos y en paz; de amar la vida, con y a pesar de todo.

Hemos creído que la felicidad reside fuera de nosotros y hemos de dejar de ser nosotros y perseguir cosas materiales y personas para lograrla

P. Afirmas que la felicidad es nuestro estado natural. Si es así, ¿por qué nos hemos alejado tanto de ella?

R. Porque nos hemos creído que la felicidad reside fuera de nosotros y hemos de dejar de ser nosotros y perseguir cosas materiales y personas para lograrla.

P. Mencionas que debemos abrir el corazón a la vida. ¿Qué implica realmente esto?

R. Implica un confiar en nosotros y en la vida, pero no desde la mente sino desde otro lugar ilimitado, amoroso y sabio.

P. También incluyes la muerte como parte del camino. ¿Por qué mirarla de frente puede ayudarnos a vivir mejor?

R. Porque solemos darle la espalda a algo que sabemos que va a ocurrir, y eso nos provoca muchos miedos, ruidos y resistencia. Cuando somos capaces de incluir la muerte como parte de la vida, hay algo muy profundo que cambia.

Lo que ha supuesto ‘Comprende, confía, vive’ para su autora

Con este libro, Mercedes de la Rosa desea transmitir un claro mensaje: debemos abrirnos a la vida desde la confianza, la presencia y el amor.

P. ¿Por qué escribir este libro? ¿Qué fue lo más difícil de llevarlo a cabo?

R. He disfrutado muchísimo de escribir este libro. Para mí ha sido un regalo.

P. ¿Hubo algún capítulo que te obligara a enfrentarte de nuevo a algo que creías superado?

R. No. Me ha permitido poner por escrito lo que llevo muchos años practicando y descubriendo.

P. Si pudieras hablar con la Mercedes de hace 20 años, ¿qué le dirías en una sola frase?

R. ¡Que confíe!

P. Cuando alguien termina el libro y lo cierra, ¿qué te gustaría que hiciera justo después?

R. Que se abriera a la vida desde un lugar de presencia, confianza, amor y conciencia.

P. ¿Qué significa hoy, para ti, vivir?

R. Un auténtico regalo.

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