Todos acabaremos votando al PSOE
«Tezanos se ‘quijotiza’ y nos muestra unos gigantes con forma de datos esperpénticos»

El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, José Félix Tezanos. | Alejandro Martínez Vélez (EP)
El último barómetro del CIS ha vuelto a fantasear como sólo sabrían hacerlo Tolkien, George R.R. Martin o Ursula K. Le Guin, maestros y ya clásicos del género de la fantasía de la literatura universal. A estos y a otros muchos, debería unírseles Tezanos, el mejor creador de mundos imaginarios de la actualidad, no solo de nuestro país, sino a nivel mundial. Algo de lo que sentirse orgullosos como españoles, pues no es fácil ser el mejor en algo, aunque sea no diferenciando lo imaginado de lo cierto. Esto es lo que hace a Tezanos un «autor» especial de este género. Ha perfeccionado tanto el mundo creado en su imaginación que ya no sabe discernir entre lo «cocinado» y lo digerido. Lo que está claro es que, como estómago agradecido, no tiene precio, aunque haga lo que hace porque precisamente esté muy bien pagado.
Tezanos no deja de sorprendernos nunca con su «saga». El «sanchismo» es su Juego de Tronos particular. La historia de un rey llamado Pedro, imposible de destronar por mucho que lo intenten ejércitos invasores. Hordas de humanos malvados que creían que sería coser y cantar hacerse con el poder, que habían visto con sus propios ojos y escuchado con sus oídos cómo el pueblo estaba deseoso de acabar con un reinado que cada vez los empobrecía más. Pero resulta que ambos sentidos, el de la vista y el del oído, los tenían atrofiados, manipulados por sus ansias de poder. Estos ejércitos invasores se acercaban a los poblados y a las casas de la gente avisándoles de que les quedaba poco de sufrimiento, y que si ponían de su parte, ayudarían a que fuera más rápido el cambio de régimen. La ciudadanía no decía nada, la boca cerrada y la mirada perdida. Pero ya hablaban por ellos sus casas cada vez más ruinosas, eso los que todavía las tenían, como cada vez estaban más delgados debido a la escasez de alimentos y lo caro de obtenerlos, la falta de un trabajo bien remunerado que no hiciera que repitieran en sus harapientos ropajes. Los líderes de estos ejércitos pensaban que no tenían que saber nada más para creer que el pueblo estaría de su parte cuando llegase la gran batalla. Pero cuál fue la sorpresa cuando llegó el día señalado y gran parte de las distintas poblaciones ocuparon primera línea del frente para proteger a su rey.
Y de eso nos intenta convencer Tezanos con su último CIS. Que su saga novelesca no son solo palabras escritas fantasiosas, sino la realidad que ven nuestros ojos, escuchan nuestros oídos, sienten nuestras pieles, paladean nuestras papilas gustativas y huelen nuestras fosas nasales. Tezanos se «quijotiza» y nos muestra unos gigantes con forma de datos esperpénticos. El primero enloqueció al leer tantas novelas de caballerías. El segundo busca enloquecernos a nosotros y tratarnos como si fuéramos unos burros. Hay animales equinos, y nada equidistantes, como demuestra el CIS. Las palabras pueden sonar parecidas, pero sus noblezas son bien distintas. Tezanos ha decidido llevar el guion al más difícil todavía. Que el «reino sanchista» es seguido por el 36 por ciento de la ciudadanía, y que su máximo enemigo por quitarle el trono se queda en un vulgar 23 por ciento de los apoyos del pueblo. Y todo esto en pleno proceso judicial a Ábalos y Koldo, hombres que fueron de la máxima confianza del rey Pedro, y que ahora son solo dos ovejas negras descarriadas que quisieron seguir su camino y no seguir el camino correcto marcado por el pastor y monarca de nombre Pedro. Y es que es un rey tan humilde, que no le importa convertirse en pastor, juez o policía, según las necesidades de su reinado. Por ello es normal, que sus súbditos no le tengan en cuenta esas manzanas podridas imposibles de controlar por el dueño del bosque.
A este humilde articulista que están leyendo le han dado un chivatazo. Me han adelantado la sinopsis de la que va a ser la última novela de la saga. Parece ser que esa monarquía absolutista denominada «sanchismo» en estos libros se abre a hacer una consulta a la ciudadanía para conocer si están o no contentos con su manera de reinar. Lo hacen por la presión de esos ejércitos invasores que han perfeccionado el uso de la propaganda para erosionar al rey. El pueblo empatizando con su «bonachón» monarca, vota en masa hasta conseguir que el cien por cien de los sufragios sean favorables al rey Pedro. Los ejércitos invasores se quejan de que el rey contrató a los mejores druidas y brujos para manipular y anular la voluntad de los ciudadanos para hacer lo que ellos quisieran. Les digo esto porque en el siguiente barómetro del CIS, Tezanos dirá que el cien por cien de los electores van a votar al PSOE. Un partido socialista que no para de perder elecciones autonómicas una tras otra, además de porcentaje de voto con respecto a las anteriores. Que por perder, perdió hasta las que le hicieron conseguir el Gobierno el verano de 2023 tras quedar segundo y pactar con todo el que pasaba por ahí. Con estos precedentes no parece una cosa muy fiable, pero por si acaso, no miren a los ojos de la gente, como diría la canción de Golpes Bajos. El rey Pedro es capaz de infiltrar hipnotizadores socialistas por toda España el domingo electoral, aunque solo sea para que Tezanos tenga razón por una vez.
