Marichús, la mantis agnóstica
«El socialismo realmente existente debe de pensar que para el martes los suyos lo tendrán todo olvidado»

Ilustración generada con IA.
A la hora de escribir esta columna estábamos en plena jornada de reflexión, un hábito de la democracia española más tonto aún que la prohibición de publicar sondeos sobre intención de voto durante la última semana de la campaña electoral. Invento socialista, por cierto, de 1985, la misma quinta en la que el Gobierno de Felipe hizo aprobar en el Congreso la Ley del Poder Judicial y otras 14 leyes orgánicas y 50 leyes ordinarias, una de ellas la de los Presupuestos del 86. O tempora, o mores, que dijo Cicerón. Tiempos los de entonces, costumbres las de ahora.
Con lo de «más tonto» quiero decir más incongruente. ¿A cuento de qué viene establecer una jornada de reflexión para prohibir que se difundan los frutos del pensamiento? Por otra parte, no sé si cabe aplicar la prohibición a los periodistas, que no constituimos un oficio caracterizado precisamente por la capacidad reflexiva.
Pero hoy estamos en jornada electoral. Su propia definición es que parece un acontecimiento histórico. Hoy es el día en que vamos a asistir al sepelio de la que, según su propia definición, era «la mujer con más poder del conjunto de la democracia». Ella misma se ha rezado los últimos responsos y ha claveteado primorosamente el ataúd con una de las campañas más descabelladas que se recuerdan.
La candidata ya venía pregonada desde que anunció, en tanto que ministra de Hacienda, como uno de los misterios gozosos del rosario, la penúltima concesión del número uno a los catalanes, la sobrefinanciación. La cosa prometía y ella, al parecer, pensaba invitar a Illa para que lo explicara en la campaña. También parece que el PSOE desautorizó la ocurrencia por suicida. Al final también parece que, pasado mañana, Salvador Illa y Oriol Junqueras van a pactar los presupuestos de Cataluña, que incluirán, es obligado, el acuerdo sobre la financiación catalana. Y los catalanes vetando durante tres años los de Sánchez. El socialismo realmente existente debe pensar que para el martes los suyos lo tendrán todo olvidado.
Un error nuclear de la campaña de Montero es haber fichado como guest star a José Luis Rodríguez Zapatero, con el que hizo pareja artística en tres mítines, en los que ZP repitió el mantra de que «Mª Jesús siempre va más allá». «Más allá», en latín se dice «Plus Ultra». Constituye un tópico coloquial lo de mentar la soga en casa del ahorcado, pero lo realmente infrecuente es que la mención la haga el propio ahorcado. Pudo hacerlo mejor invitando a las góticas los días en que no actuaba papá. Dos góticas para complementar a un románico, qué hermosura.
Otro asunto garrafal es su calificación de la muerte de dos guardias civiles, en el eje de la campaña, mientras perseguían a una narcolancha de «accidente laboral», lapsus que trató de arreglar mintiendo que lo del accidente era otro asunto que no tenía nada que ver en una réplica a Maíllo. Según ella y la ministra de Defensa y el ministro del Interior, el problema es del PP por criticarla, porque eso es oportunismo. Lo coherente es que cuatro días después del doble óbito, el PSOE y la purria parlamentaria que lo acompaña hayan rechazado otra vez (ya van 71) declarar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional profesiones de riesgo, una característica que sí tienen las policías autonómicas (Mossos y Ertzaintza) y hasta las azafatas de vuelo.
He dejado para el final lo del sexo, me ha parecido más congruente por lo del final feliz. Resulta que a Marichús le han pillado en compañía de un tal Vicente Fernández Guerrero, haciendo vida de pareja en el hotel La Salinas, ubicado en el Parque Natural del Cabo de Gata, en Almería.
La cosa sucedía en el año 2021. Y no tendría nada de particular de no ser porque el tal Vicente Fernández, había sido presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) entre 2018 y 2020. El suyo era un cargo dependiente del Ministerio de Hacienda, o sea, nombrado por Marichús Montero.
Teníamos conocimiento del sorprendente comportamiento sexual de la mantis religiosa, que acostumbra a comerse al macho después (o incluso durante) la cópula. Los hábitos en este terreno de la entonces vicepresidenta Montero eran aún más extraños al devorar a su futura pareja un año antes de la cópula.
Aclararé que toda relación sexual entre personas adultas mantenida voluntariamente por las partes me parece inobjetable, sujeto solo a una condición: que no se haga mediante una contraprestación abonada con dinero público. Nada tendría yo que oponer a los tríos de Ábalos con sus putitas a lo largo y ancho de España si no fuera porque se lo pagábamos nosotros. Lo de esta mantis agnóstica, con un cargo al que había nombrado y destituido ella, entra dentro del mismo rango.
Especulan los últimos sondeos con que la candidata Montero pierda dos escaños con respecto a los que obtuvo el hasta ahora más flojo candidato socialista a la Presidencia de la Junta. Poco me parece a juzgar por la campaña descrita más arriba.
Por eso, queridos votantes socialistas, mis semejantes, mis amigos, mis hermanos, insaciables corruptos y/o rematadamente estúpidos, pensároslo mejor, hacedme ese favor si no queréis que os tomemos por lo dicho.
