La ceja, «mi enmano» y el sinvergüenza Zapatero
«Entender lo que está ocurriendo en España no es fácil, menos aún para el público en general que para los autodenominados especialistas»

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Prefacio imprescindible.- ¿Dónde están, dónde se encuentran los perdularios de la ceja? Desde el insufrible Miguel Ríos a la cursi Ana Belén, los pregoneros del sinvergüenza Zapatero. ¿Dónde estáis, dónde os habéis metido, adalides de la pureza moral del leninismo capitalista y mafioso de vuestro capo? ¿Por qué estáis callados como difuntos, chicos/chicas de la ceja? ¿Acaso habéis perpetrado algún negocio con él? ¿Os ha proporcionado galas en Caracas o en Pekín? ¡Ya estáis tardando en volverle a besar en los morros! O en la ceja.
Por lo demás: este jueves 28 se incorpora a la pléyade de escándalos que rebosan al todavía presidente Sánchez el caso del hermano caradura. En efecto, David —que, según se cree, toca un poco el piano, aunque su especialidad es dirigir la orquesta— comparece en el tribunal correspondiente de Badajoz, en plena canícula, a explicar qué hacía allí cuando no aparecía por donde hipotéticamente le nombraron, cuál era su cargo, cuál su despacho y cuál su dedicación. Algo imposible porque todo era un inmenso fraude. La mayoría del tiempo, este músico de pitiminí permanecía refugiado en el palacete de «mi enmano» (estilo Juan Guerra) y se dedicaba a pagar sus impuestos en Portugal donde, ya se sabe, el Fisco es mucho más complaciente que en España. O sea, un fraude de ley de no te menees, pero que a él y a su protector les importa poco más que una higa. Le acompaña en el banquillo una tropa de hasta 11 acusados más, tipos que o le cubrían o colaboraban directamente con él en la trapisonda musical. No se conoce ni un solo concierto público del sujeto, aunque —dicen— a veces en la Moncloa se marcaba alguna melodía para gusto y disfrute de Pedro y señora. No hay forma de constatar este extremo porque no se sabe si en el recinto presidencial existe un piano, pero da igual. A lo mejor intervenía a dúo con la flauta de Bartolo de la simpar Begoña.
Y eso que David es más bien un zote que, en una comparecencia anterior, ni supo informar de en qué consistía su cargo en la Diputación de Badajoz, cargo suministrado por el jefe de la Casa, un tal Gallardo perdido no se sabe dónde tras la estrepitosa derrota que padeció en las elecciones regionales del pasado mes de diciembre. Al final, lo que se corre por los mentideros de Madrid es que «lo de David es peccata minuta, caza menor si se compara con las fechorías que afectan al jefe del Gobierno». Es una estupidez pensar de esta manera porque, según el refrán español, lo poco es anticipo de lo mucho. Es decir, lo que ha hecho el fraternal Pedro con su hermano David es solo una muestra de lo que está haciendo con los grandes asuntos que han encharcado el Estado. Por ejemplo, hay uno que, en sugerencia de los elementos que se mueven por los tribunales, va a estallar esta semana que empieza. Es decir: vuelve a la escena el ex secretario de Organización, Cerdán («hombre —dijo Sánchez— de mi más estricta confianza»). Los legajos que conforman todas las sociedades de este tipo contienen grandes revelaciones que los jueces van a estudiar con tanto detenimiento que, muy probablemente, van a llevar otra vez a este mercader a las dulces rejas de Soto del Real. La persona que le está atizando la badana, el cantaor Aldama, no cesa en la ocupación de largar cantidubi. El sábado estuvo en la gloriosa manifestación de la Sociedad Civil en la que, con certeza, recibió gran ovación del público vocinglero de Abascal que, ya está claro, le quiere adoptar como socio de honor del partido. Es curioso: en esta podredumbre basurera en que se ha convertido España, han emergido como dos tipos populares, incluso parece que admirables, el susodicho Aldama y el preso Ábalos, por los que mucho personal asegura sentir pena.
Al caso está contribuyendo con enorme estulticia lo que los socialistas han dado en llamar la «Brunete legal», el conjunto de todas las facciones sociales que, en su opinión, tratan de frenar los dudosos avances sociales de los que presume el dúo maléfico Sánchez-Zapatero. La verdad es que entender lo que está ocurriendo en España no es fácil, menos aún para el público en general que para los autodenominados especialistas. Sucede que al mundo pornográfico, de pura codicia dineraria, nuestra reducida piel de toro, Canarias y Baleares, Ceuta y Melilla también, se les quedó corto en un momento, tomaron todos los aviones posibles y trataron de urdir una trama universal que ya no se sabe dónde coño puede terminar. Lo más celebrado ahora es que Estados Unidos hace tiempo que tomó cartas en el asunto y ya ha descubierto bastantes pifias de Zapatero y su repulsiva compañía, incluidas en la denominación las hijas góticas de aquel «Bambi» que se ocupó de engañar a todos mientras urdía la sonrisa del Netol. Recorre estos días Madrid una especie que debe recogerse, pero a la cual —la verdad— no se le debe ofrecer mucha carta de naturaleza. Sugiere esta especie que los jueces españoles se han apresurado a empapelar a Zapatero porque Estados Unidos ya le ha tomado la medida y le tiene cogido judicialmente por la entrepierna. Lo que se dice es: vamos a enjuiciarlo aquí, en España, no vaya a ser que los magistrados norteamericanos, que suelen ser más expeditivos que nosotros, nos lo quiten de la mano al estilo de Maduro o anteriormente Noriega. Ya digo que no avalo esta tesis, aunque tengo que avisarla.
Estados Unidos puede estar ocupado en este menester, pero por ahora solo existen leves indicios de que la Unión Europea, un territorio más cercano, esté dedicada a la misma usanza. Desde luego, corre prisa y probablemente también conozcamos algún pormenor al respecto, como averiguar si en la estafa monumental de la Plus Ultra han participado los fondos europeos, si el Gobierno tiró con pólvora del Rey y llenó las arcas de la Compañía con euros de la Unión. Es de esperar que los muchachos/as de Von der Leyen, más lentos que la Renfe de Puente, se pongan a toda prisa a investigar este extremo, algo que aquí, en España, ya se da por solventado, entre otras cosas porque hasta las piruetas más vergonzosas se dan por aquí como aceptables.
Sánchez no está miércoles en la sesión de control de las Cortes, así que todos los dardos se van a dirigir contra la vicepresidenta de La Moraleja, la danesa de apellido impronunciable, el ministro Bolaños y la fuguista Yolanda Díaz, si es que en estos días no se ha inventado una excursión para ir cerrando su vuelta al mundo antes de que el país la envíe a escarbar cebollinos a su Galicia natal. El protagonista —ya digo— es «mi enmano» David cabeceando en Badajoz y tocando la zambomba judicial ahora que los jueces le pueden enviar a cualquier presidio suelto. Naturalmente, el artista de la familia puede quedar eclipsado si, como se adivina, estos días se conoce el sumario entero de Zapatero, el referente moral de Sánchez. O sea, Capone asesorando a Frank Nitty. Dos mafiosos caraduras.
