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Economía

Las pensiones crecen 12 veces más rápido que los salarios en España

Un nuevo libro muestra que el déficit público se debe exclusivamente a la insostenibilidad del sistema de jubilación

Las pensiones crecen 12 veces más rápido que los salarios en España

La portada del libro 'El elefante en la habitación' sobre las pensiones. | Cedida

La pensión media de jubilación ha aumentado un 72% en términos reales desde 1995, mientras que los salarios solo lo han hecho un 6% en el mismo periodo, de modo que las prestaciones de jubilación presentan un ritmo de crecimiento que multiplica por 12 el de los sueldos, en parte por un sistema de reparto que los expertos consideran excesivamente generoso y en parte por la productividad estancada en España, que hace que la remuneración del trabajo apenas suba. Este es uno de los datos en los que profundiza el libro El elefante en la habitación: la (in)sostenibilidad del sistema de pensiones, publicado por Jarana Editores y escrito por los economistas investigadores del Instituto Juan de Mariana y profesores de la Universidad de las Hespérides Santiago Calvo y Daniel Fernández.

«España ha sufrido nueve reformas del sistema de pensiones desde 1985, pero ninguna ha conseguido hacer que el sistema, que es completamente insostenible, sea sostenible», explica a THE OBJECTIVE Fernández, que explica que «se ha ido recortando, pero nunca se ha cambiado la naturaleza del sistema de reparto». A su juicio, estamos ante «un sistema muy generoso con los jubilados» que funcionaba cuando la dinámica de población acompañaba, pero actualmente «la demografía y las finanzas ya no dan de sí» y «ya no hay forma de mantener un sistema tan generoso en el tiempo», lo que a su vez provoca «una crisis fiscal brutal».

De hecho, afirma que «España tendría un superávit fiscal como el de la Argentina de Milei si no fuera por el déficit del sistema de pensiones». «Aportamos casi el 30% de nuestro sueldo para financiar el sistema y aun así hay que seguir transfiriendo partidas», subraya Fernández, que atribuye a este desequilibrio, entre otras cosas, el hecho de que el Estado del bienestar esté «destruido». «La sanidad cada vez está peor, las infraestructuras se caen a trozos y los servicios públicos se deterioran mientras la única partida que crece es la de las pensiones», detalla, haciendo referencia al peso relativo de cada factor en el presupuesto total.

Más allá del rápido crecimiento de las pensiones, ¿por qué los salarios no suben como deberían? «España viene muy mal en productividad desde 1985, está casi estancada», apunta el economista. El parón en este indicador «coincidió con lo que los demógrafos llaman bono demográfico», es decir, cuando la renta per cápita y el empleo iban al alza, pero no por mejoras estructurales en el sistema productivo, sino simplemente porque la abundancia de mano de obra del boom de población así lo permitió. Muchas personas estaban en edad de trabajar y, como tenían pocos hijos y había relativamente pocos jubilados, la situación favoreció el equilibrio financiero público.

Los años dorados, desde el punto de vista demográfico, se situaron entre 2010 y 2014 aproximadamente, pero posteriormente la situación «se nos ha dado la vuelta», ya que ahora ocurre que hay menos trabajadores y más pensionistas, precisamente porque empiezan a jubilarse los trabajadores del baby boom.

Fernández recuerda que «la idea de la pensión de jubilación en un sistema de reparto es que la rentabilidad que se entregue al cotizante tiene que ser igual al crecimiento económico o la masa salarial», de modo que «los ingresos del sistema tienen que igualar los gastos a lo largo de toda la vida». Sin embargo, se espera que la economía española crezca un 1,2% anual hasta 2070, y el alza estimada en las pensiones «más que duplica o incluso triplica» este ritmo.

Otro desafío es que España, al contar con una elevada presión fiscal sobre el trabajo, ha agotado el margen para trasladar los problemas de insostenibilidad mediante subidas impositivas. «Los impuestos al trabajo eran más bajos en España que en la UE, pero ahora la cuña fiscal es más alta que en la UE y mucho más alta que en la OCDE», indica Fernández, que considera que «la carga fiscal sobre el trabajo es una burrada». Por todo ello concluye que el problema «solo se soluciona, nos guste o no, con un recorte de las pensiones».

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