Escalan las protestas en India contra una ley de ciudadanía que discrimina a musulmanes

Política y conflictos

Escalan las protestas en India contra una ley de ciudadanía que discrimina a musulmanes
Foto: Manish Swarup

En la última semana, India ha sido escenario de protestas que han ido escalando hasta provocar violentos disturbios entre manifestantes y la policía. Las protestas han surgido tras la aprobación de una polémica ley de ciudadanía considerada antimusulmana, y ya se han cobrado seis vícitmas. 

India es el segundo país del mundo en número de habitantes, por detrás de China. Son 1.300, y nacen 28 más cada minuto que pasa. Su heterogeneidad religiosa y cultural es inmensa. Para hacerse una idea, tiene 22 lenguas oficiales. Es un país en el que conviven, mayoritariamente, hinduistas, musulmanes y cristianos. Para la mayoría de sus críticos, la nueva ley aprobada por el gobierno de Narendra Modi responde a la voluntad del poder nacionalista hindú de marginar a la minoría musulmana. La enmienda otorga la ciudadanía india a refugiados de Afganistán, Bangladés y Pakistán, pero con la condición de que no sean musulmanes.

La situación actual de las protestas

El pasado domingo,  manifestantes y policías se enfrentaron en la universidad de Jamia Millia Islamia de Nueva Delhi, dejando 200 heridos, según fuentes de la universidad. Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y cargaron contra la multitud. Los manifestantes, por su parte, están acusados de haber incendiado cuatro autobuses y dos vehículos policiales. Los heridos en los disturbios han sido principalmente estudiantes, según ha afirmado la directora de la universidad. Como consecuencia de este episodio, el movimiento de protesta se ha recrudecido este lunes. El desafío para el gobierno es mayor cada día que pasa.

En la región noreste del país nacieron las protestas la semana pasada. Es una zona presa de frecuentes disturbios intercomunitarios donde la migración es un tema sumamente sensible. Allí, los manifestantes argumentan que aplicar la ley  provocaría una afluencia de refugiados hindúes desde el fronterizo Bangladés a su región, donde ya existe un frágil equilibrio. Este lunes en Lucknow, una de las ciudades de esta zona, cientos de estudiantes musulmanes han lanzado piedras contra la policía, que se protegía detrás de un muro, según imágenes difundidas por las televisiones.

A pesar de ser el foco más caliente de la protesta, las manifestaciones se han extendido también al resto del país. En Calcuta, capital del estado de Bengala occidental, miles de personas participaban este lunes en una gran marcha convocada por la jefa del ejecutivo local Mamata Banerjee, uno de los líderes de la oposición a Modi. En Kerala, al sur, la oposición también ha congregado a varios cientos de personas en señal de protesta.

Respuestas a la nueva ley

Organizaciones de defensa de los derechos humanos y un partido político musulmán presentaron un recurso contra la ley ante la Corte Suprema, argumentando que es anticonstitucional y contraria a las tradiciones seculares indias. «La protesta recibe una atención internacional y se extiende por diferentes partes del país. Esto incrementará la presión sobre el régimen, en un momento en el que la economía no va bien», ha declarado Ashok Swain, profesor en la universidad de Uppsala, Suecia.

El primer ministro ha denunciado en Twitter a «grupos con intereses ocultos» que buscan sembrar la «división» y afirmó que la nueva ley refleja «la cultura multisecular de aceptación, armonía, compasión y fraternidad de India». También ha apuntado a que la enmienda va dirigida a aquellos que han afrontado años de persecución y no tienen otro sitio adonde ir.

Para Shree Kumar, estudiante de Delhi, la ley sobre la ciudadanía es «contraria a los musulmanes. Está en contra del espíritu de la India, contra las ideas laicas de la India«. «Que quede claro, no tenemos miedo. Como la gente que protesta en Chile o Hong Kong tampoco tiene miedo», ha declarado a la AFP Bhumika Saraswati, otra estudiante de la capital india.

El opositor Rahul Gandhi, cuyo Partido del Congreso perdió ante los nacionalistas hindúes en las urnas, tildó en Twitter a la ley y a un polémico registro de ciudadanos de «armas de polarización de masas lanzadas por fascistas en India«.