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El problema que Interior ignora contra el narco: «Las patrulleras no están preparadas»

Entrenados para burlar a la Guardia Civil, los traficantes buscan averiar y destruir los barcos con maniobras en el agua

El problema que Interior ignora contra el narco: «Las patrulleras no están preparadas»

Una patrullera de la Guardia Civil. | EP

El trágico siniestro en el que murieron dos guardias civiles mientras perseguían a traficantes en Huelva ha puesto de manifiesto que los medios con los que cuentan las fuerzas de seguridad para luchar contra el narco no solo son insuficientes, sino también, en ocasiones, ineficaces. El gran problema que tiene la Guardia Civil es que las patrulleras del Servicio Marítimo —en las que iban los dos agentes fallecidos— no están adaptadas para frenar a las zodiacs que transportan la droga. Las organizaciones criminales juegan con ventaja porque tienen embarcaciones más rápidas y ágiles que burlan con facilidad a las de la Benemérita, mucho más grandes y con menos margen de maniobra en las zonas donde se producen las persecuciones.

Fuentes de la Guardia Civil especializadas en narcotráfico dibujan, precisamente, este escenario como el posible desencadenante del choque que provocó la muerte de los dos agentes del Servicio Marítimo el pasado viernes. La colisión de las dos patrulleras, a juicio de estas fuentes, no fue fortuita, sino el resultado de las estrategias marcadas que siguen las narcolanchas para librarse de los agentes: aumentar la velocidad y dar giros bruscos y eses con el objetivo de averiar o destruir los barcos del Instituto Armado. Los traficantes, advierten estas mismas fuentes, están entrenados para ejercitar esas maniobras, una vez que son localizados en las aguas por las fuerzas de seguridad, hasta conseguir dejarlas atrás.

Si el Servicio Marítimo de la Guardia Civil logra interceptar a los narcos, es porque se limita a perseguirlos hasta que se les agota la gasolina de la lancha o algún motor se les avería. No tienen muchas más opciones, advierten agentes de la lucha contra el narco.  El abordaje es prácticamente imposible y, al mismo tiempo, peligroso para todos los implicados. Hay que tener en cuenta que las gomas en las que transportan la droga pueden alcanzar los 120 kilómetros por hora. Una velocidad a la que resulta inviable atraparlos, teniendo en cuenta las características de las patrulleras del Instituto Armado y el riesgo que conlleva para los agentes alcanzar ese límite.

Narcos contra guardias civiles

«Tú vas en un barco y ellos van en una goma. Y eso es como querer parar una motocicleta con un camión. ¿Qué haces, te estrellas contra ellos? Por el río Guadalquivir entran todos los días. Y por ahí ellos corren más. Te hacen quiebros, intentas cogerles, pero van río arriba y no puedes llegar. Luego tienes que tener cuidado, hay veces en las que les falla un motor, y si haces un gesto que no se esperan y hay un accidente, tú pesas mucho más…», relata un guardia civil destinado en la zona del Estrecho de Gibraltar.

Los traficantes, advierten estas mismas fuentes, están entrenados para ejercitar esas maniobras, una vez que son localizados en las aguas por las fuerzas de seguridad, hasta conseguir dejar atrás a las embarcaciones de la Guardia Civil. Comenzó siendo así en la zona de Cádiz y ahora, la costa onubense se ha convertido también en territorio habitual de los narcos. Los dos agentes fallecidos conocían bien estas circunstancias. De hecho, Jerónimo, capitán de la Guardia Civil, resultó herido hace apenas cuatro meses en otro enfrentamiento con un grupo de narcotraficantes cerca de la ría de Isla Cristina.

Los hechos ocurrieron a principios del pasado enero. En plena persecución de una narcolancha, la embarcación del Servicio Marítimo se adentró en una zona de caños y acabó encallando. El fuerte golpe provocó que los guardias civiles salieran despedidos. El capitán sufrió un traumatismo en la zona del pecho que le provocó la fractura de varias costillas, mientras su compañero salió ileso, revelan fuentes policiales. En esa ocasión, el Instituto Armado logró interceptar la lancha y detuvo a los tres tripulantes, aunque no portaba droga. Se dedicaban al petaqueo, esto es, a dar apoyo logístico con bidones de gasolina a los que transportan los estupefacientes. 

El desplante de la Guardia Civil

Lo que critican también los agentes es que no existe un protocolo de enfrentamiento contra los narcos cuando son interceptados. Explican que no pueden utilizar material antidisturbios, como pelotas de goma. Tampoco disparar contra las lanchas, en concreto contra los motores, para hundirlas, como ocurre en otros países vecinos. Unas medidas que, insisten, harían más eficaz la lucha contra el tráfico de droga. «Hasta que Interior no decida implantar cambios, nuestro trabajo seguirá siendo el mismo. No hacer nada, o perseguirlos y esperar a que tengan algún fallo para poder detenerlos», advierten.

Las muertes de estos dos agentes se suman, apenas dos años después, a las de los guardias civiles que murieron asesinados en el puerto de Barbate tras ser embestidos por una narcolancha. Cuatro fallecimientos que no han movido un ápice la estrategia del Ministerio del Interior contra el tráfico de drogas en la costa occidental de Andalucía. El malestar en el Cuerpo es máximo, sobre todo después de que ningún miembro del Gobierno acudiese al funeral en Huelva de los dos funcionarios policiales fallecidos. Tampoco el propio titular de Interior, que excusó su ausencia por el papel que estaba desempeñando en Canarias frente a la crisis del hantavirus.

Solo hizo mención a la muerte de los agentes durante una rueda de prensa sobre la gestión del virus, en la que, a preguntas de los periodistas, aseguró que se trataba de un accidente: «Todas las tragedias no pueden evitarse», concluyó, insistiendo en que una de las patrulleras accidentadas era prácticamente nueva. El problema, según apuntan diversas fuentes del Instituto Armado, es que esos medios son ya insuficientes e ineficaces.

El desmantelamiento de OCON Sur

La situación alarmante que vive la costa andaluza con el narcotráfico fue recogida por la última memoria de la Fiscalía General del Estado, que se hizo eco de los informes de la fiscal delegada de Cádiz y advirtió también de que la desaparición del grupo operativo OCON Sur —el único grupo de élite especializado contra el tráfico de drogas— supuso un frenazo en las incautaciones y en el número de procedimientos judiciales. Interior decidió cerrar este departamento de la Guardia Civil en 2022 tras investigar a varios de sus mandos por sus vínculos con los narcotraficantes. Pese a los avisos del Ministerio Público, Marlaska sigue manteniendo que el cierre de la unidad no afectó a la lucha contra el narco.




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