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Tribunales

Pardo de Vera se convierte en el parapeto de Ábalos y le exculpa de Jésica y las mascarillas

La expresidenta de ADIF, nombrada por Ábalos en 2018, dice que nunca le presionaron por contratos o enchufes

Pardo de Vera se convierte en el parapeto de Ábalos y le exculpa de Jésica y las mascarillas

Isabel Pardo de Vera y José Luis Ábalos. | Ilustración de Alejandra Svriz

La expresidenta de ADIF Isabel Pardo de Vera se ha convertido en el mejor parapeto para José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo. Durante su declaración de este miércoles como testigo, asumió personalmente la decisión de elegir a la empresa de la trama, Soluciones de Gestión, para la compra de cinco millones de mascarillas. Con esa afirmación rechazó haber recibido ninguna presión del exministro o de su equipo. También minimizó el papel del exdirigente socialista en la contratación de su entonces pareja Jésica Rodríguez, negando cualquier instrucción suya. Sobre su relación con Víctor de Aldama afirmó que «era amigo» de Koldo García y que le sorprendió verle en el despacho del ministro, incluso en ausencia de este. 

A Ábalos se le ha cruzado en el camino una aliada que su defensa quizás no esperaba. La comparecencia de Pardo de Vera en el Supremo era una de las más esperadas en las 23 jornadas previstas en el juicio de las mascarillas, que finaliza el 30 de abril. La expresidenta de ADIF, tal y como acreditan los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y las conversaciones volcadas a la investigación, tuvo un papel central en los diversos frentes judiciales a los que se enfrenta el exministro, que se enfrenta a 30 años de prisión.

Pardo de Vera tuvo palabras beneficiosas para la defensa de Ábalos. En cuanto a la compra de mascarillas por parte de ADIF, la mujer que dirigió el administrador de infraestructuras ferroviarias entre junio de 2018 y julio de 2021 asumió en su propia persona y en su equipo de Presidencia la responsabilidad de la elección de Soluciones de Gestión como suministrador del material sanitario: cinco millones de unidades de mascarillas por 12,5 millones de euros. No obstante, la orden la firmó el entonces ministro.

Sin «presiones» por las mascarillas

Tal y como contó Pardo de Vera, la oferta de la empresa vinculada a la trama les llegó desde la subsecretaría de Transportes, pero nadie les indicó que Soluciones de Gestión debía ser la elegida. No recibió presiones —ni siquiera sugerencias— por parte de Ábalos o Koldo García, siempre según su testimonio.

La expresidenta de ADIF defendió como «impecable» la gestión de ese contrato y la elección del proveedor, basándose en la experiencia previa de Puertos del Estado, que pagó 24 millones por una adjudicación de ocho millones de cubrebocas. Comparó la oferta con otras que tenían sobre la mesa, de similares características, y que terminaron «[dándoles] la razón de que [habían] escogido bien». Otro de los suministradores no logró entregar ni un tercio de las mascarillas consignadas.

Pardo de Vera también echó un capote al exministro en lo que respecta al enchufe de Jésica Rodríguez. La expresidenta de ADIF señaló que Koldo García le remitió un currículo de la joven y «simplemente lo trasladé a la presidenta de Ineco». Resaltó que «enviar un currículo no supone nada». La expareja de Ábalos comenzó en Ineco como auxiliar administrativa en marzo de 2019. Permaneció en el puesto hasta febrero de 2021, cuando dio el salto a Tragsatec, otra empresa pública en la que trabajó seis meses. Cobró un total de 44.000 euros a pesar de que no iba a trabajar, según reconoció ella misma en el Supremo.

La testigo, imputada en la Audiencia Nacional por cinco delitos, insistió en que no recibió presiones ni instrucciones. Preguntada por qué entonces Koldo García le dijo que acelerase su contratación o «Jose me corta los huevos», en referencia a Ábalos, Pardo de Vera señaló que cree que era una «forma de hablar» del asesor ministerial, pero que no temía que aquello le fuese a suponer un problema con él.

Aldama, un «amigo de Koldo»

En ese momento, Pardo de Vera no sabía, según declaró, que Jésica Rodríguez y Ábalos mantenían o habían mantenido una relación sentimental. Fue, dijo, «la última en enterarse del ministerio». Lo hizo justo cuando ella y el exdirector de Gestión Administrativa en ADIF, Ignacio Zaldívar, pensaban una solución para recolocar a la joven ante el final de su contrato.

Al enterarse de que tenía una relación con Ábalos, «[entendió] que había un conflicto de intereses». Entonces, decidió llamar al exministro para decirle que la joven «no podía continuar» en ADIF porque suponía «un conflicto de intereses». «Ábalos me dijo que lo que yo viese», concluyó Pardo de Vera.

Otro de los frentes de Ábalos en el juicio pasa por su relación con Aldama. Pardo de Vera reconoció que veía con frecuencia al empresario en la sede del Ministerio de Transportes. Le «extrañaba» verle tanto por allí, puesto que sabía que no era personal del Ministerio. Se lo comentó al exministro, que le contestó que «era un amigo del señor Koldo García». Y añadió: «En otras ocasiones vi a Koldo y a Aldama en el despacho del ministro, pero el ministro no estaba».

Ante esa situación, volvió a hablar con Ábalos, con el que tenía «suficiente confianza», para decirle que el personal del ministerio hablaba sobre la presencia de Aldama. «Tomo nota», asegura que le dijo el entonces ministro. A partir de entonces, señala que no volvió a verle. Era mediados de 2020. Pardo de Vera también arremetió contra uno de los puntos débiles de la defensa del exministro, la auditoría encargada por Óscar Puente, en la que Ábalos quedaba señalado. Según la expresidenta de ADIF, esa auditoría «no puede hacerla quien es parte del proceso», dejando la pelota en el tejado del actual titular de Transportes.

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