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Tribunales

Ábalos ignoró a dos abogados que le aconsejaron cooperar con la justicia

El exministro estaba convencido de que el PSOE le ayudaría en el caso por el que ha sido condenado a 24 años de prisión

Ábalos ignoró a dos abogados que le aconsejaron cooperar con la justicia

Ábalos comparece en el Congreso el 19 de diciembre de 2024. | Fernando Sánchez (EP)

El destino de José Luis Ábalos podría haber sido muy distinto. El exministro, condenado la semana pasada a 24 años y tres meses de prisión por el Tribunal Supremo, ignoró al menos a dos abogados que le aconsejaron cooperar con la Justicia. Los letrados, a los que desestimó contratar, le sugirieron que hablara sin tapujos del proceso de adjudicación de las mascarillas, de las comisiones, de los enchufes de Jésica Rodríguez y Claudia Montes y del papel de Víctor de Aldama, al que los magistrados han eximido de la cárcel por colaborar a aclarar los hechos. «Tenía la percepción de que siempre actuó en beneficio del partido», dice uno de los abogados. Otro señala que el ex número tres del PSOE estaba convencido de que la formación que lidera Pedro Sánchez le iba a ayudar. Aunque la partida aún no ha terminado.

«No era consciente del riesgo que sufría. Pensaba que no podía ir a la cárcel», destaca uno de los abogados consultados por THE OBJECTIVE. El letrado, con décadas de experiencia, dialogó por teléfono con Ábalos y se reunió con él en varias ocasiones. Esos encuentros sirvieron para que le expusiera, sin éxito, una estrategia colaborativa, muy distinta a la que ha seguido. Y subraya: «Nunca pensó que iba a acabar así». Otro compañero insiste en que el exministro se consideraba un hombre de partido, que todo lo había hecho por el PSOE y que no iban a dejarle tirado.

Ábalos ha tenido tres abogados hasta la fecha. Comenzó a representarle José Aníbal Álvarez, con el que rompió por «diferencias irreconciliables»; luego contrató al exfiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista, que renunció a su defensa por impagos; y acabó poniéndose en manos de Marino Turiel. «El momento en el que estuvo más cerca de colaborar con la justicia fue con Bautista, experto en pactos, pero algo pasó que todo saltó por los aires», lamenta uno de los letrados que aconsejaron al exministro un cambio de estrategia.

Ábalos y el PSOE

Los profesionales que recomendaron a Ábalos cooperar con la justicia creen que el PSOE estuvo detrás de ese repentino cambio. Sospechan que le ofrecieron «algo» por guardar silencio, por «no tirar de la manta». «El partido quería controlar la defensa y evitar que Koldo García y él dispararan. Incluso se ofrecieron a pagar a los letrados», admite uno de los abogados que aconsejaron sin éxito al exministro.

El ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán, investigado en la Audiencia Nacional por el presunto amaño de obras públicas a cambio de comisiones, reconoció que visitó a Ábalos en su casa tras estallar el caso Koldo en febrero de 2024. En esa reunión, explicó, buscaba que el exministro abandonara su acta de diputado, aunque este decidió pasar al Grupo Mixto y mantener el aforamiento. De haberle hecho caso, el procedimiento de las mascarillas se habría derivado a la Audiencia Nacional.

La entonces pareja de Ábalos, Andrea de la Torre, no estuvo presente en la cita, pero escuchó la conversación desde otra estancia de la vivienda. Sostiene que Cerdán ofreció al exministro ciertos favores con el fin de comprar su silencio. Entre ellos, costear su defensa, cargos en empresas amigas y la posibilidad de escribir una columna en un medio de comunicación nacional. Este diario desconoce si hubo acuerdo. El ex secretario de Organización del PSOE, que dejó su acta tras ser imputado, no aclaró si entonces actuó en nombre propio o del partido.

El último abogado de Ábalos, Marino Turiel, ha reconocido públicamente que alargar el aforamiento fue un error. «Él confió en la jurisdicción del Tribunal Supremo, confió su inocencia y en que se podía imponer, pero desde el momento en el que la instrucción ya se sesgó. Me acuerdo de una mención del juez instructor hablando del estupor que le causaba que Ábalos fuese diputado. Esa mención es bastante esclarecedora sobre cómo ha sucedido la instrucción, cómo no ha habido una instrucción imparcial», lamentó en una entrevista en la Cadena Ser.

«Diferencias irreconciliables»

Turiel considera que, de haber renunciado a su condición de diputado, el procedimiento habría ido a la Audiencia Nacional, donde «estaríamos en un proceso abierto, en igualdad de armas y sobre todo en igualdad de condiciones que el resto de los imputados». Renunciar al aforamiento fue una de las primeras recomendaciones que hicieron a Ábalos los abogados que le pidieron colaborar con la justicia. Sin embargo, el exministro decidió mantener el acta, lo que le ocasionó un desencuentro con su primer letrado, José Aníbal Álvarez. Otras fuentes sostienen que el acusado sospechaba que el letrado filtraba cuestiones de la defensa.

«Le convenció el PSOE», lamenta uno de los abogados que negoció con Ábalos para llevarle su defensa. Especifica que, en esos momentos, el exministro tuvo una reunión con un emisario del partido y apunta a Leire Díez. El exministro acabó prescindiendo de Álvarez por «diferencias irreconciliables», ya que tenía el ejemplo de Cerdán, que acababa de entrar en prisión preventiva apenas unos días antes tras entregar el acta de diputado. El dirigente valenciano recurrió entonces a Bautista con la intención de armar una estrategia colaborativa, como le habían recomendado al menos dos penalistas.

La experiencia con Bautista duró hasta el pasado enero, apenas dos meses y medio. Hasta que el despacho del que era socio, Chabaneix Abogados, decidió poner fin a la aventura por el impago de los honorarios profesionales que, según los abogados consultados, «podrían salir del PSOE». Ábalos, en prisión provisional desde el 27 de noviembre, tuvo que buscar de forma apresurada otro letrado. Acabó decidiéndose por Turiel, que debió ponerse al día en tiempo récord, debido a la cercanía del juicio.

Turiel ha reconocido que no esperaba una sentencia tan «desmesurada» y ha anunciado que la recurrirá al Tribunal Constitucional y en Europa. Queda la carta del indulto, cuya última palabra la tiene el Gobierno. El exministro sigue sin apuntar hacia el PSOE. Tan solo se ha manifestado a través de la red social X, controlada por su entorno, para denunciar que el fallo estaba «predeterminado», que se ha vulnerado su presunción de inocencia y «premiado» a Aldama, un «delator sin corroboraciones». Los abogados que aconsejaron a Ábalos colaborar insisten ahora, aunque de cara a los próximos procedimientos, que se dirimirán en la Audiencia Nacional.

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