Jordi Cruz (47), chef: «Este postre con proteína y creatina está riquísimo, no tiene casi calorías y nada de grasa»
El jurado de Masterchef comparte un postre de chocolate y proteínas

Vasito de chocolate y proteínas de Jordi Cruz | Instagram
Históricamente, el universo del fitness ha estado condicionado por la alimentación y es que parecía que si querías ganar músculo y perder grasa, debías acostumbrarte a comer platos insípidos, sin el sabor de la comida del resto y postres que saben a cartón. Sin embargo, los cocineros más respetados del panorama culinario apuestan por unas elaboraciones sabrosas, pero válidas para quienes están inmersos en la vida fitness. Unos de ellos es Jordi Cruz, que en una de sus apariciones en su cuenta de Instagram, ha compartido esta propuesta de postre.
En el vídeo, el chef principal y dueño de restaurantes como Angle, Atempo, o su icónico ABaC, con tres estrellas Michelín, se pone el delantal para presentar un postre saciante ideado para nutrir a los deportistas sin perder ese sabor y esa textura apetecible. Porque muchas veces las proteínas en polvo tienden a dejar las preparaciones grumosas, mientras que la creatina, pese a ser el suplemento estrella para el rendimiento físico, suele aportar una textura arenosa bastante desagradable si no se disuelve correctamente.
La receta se apoya en cuatro pilares fundamentales: proteína hidrolizada de suero de leche sin sabor, hojas de gelatina, cacao amargo en polvo y creatina aunque esta última opcional. Lo primero y más importante del postre es la estructura, por ello, primero, hidrata unas láminas de gelatina en agua fría. Por otro lado, otro factor importante es el volumen, y es que el verdadero truco de la receta ocurre en el bol de la batidora.

Mousse de chocolate y proteínas
Ingredientes
- 3 hojas de gelatina 2 g cada una
- 300 ml de agua
- 200 gr de proteína hidrolizada de suero sin sabor
- 200 ml de leche desnatada
- 1,5 gr de canela en polvo
- 5 gr de cacao amargo en polvo
- Semillas de una vaina de vainilla
- 50 gr de eritritol o azúcar opcional
- 90 gr de chocolate 70 % cacao bajo en grasa y azúcar
- 12 gr creatina
Instrucciones
- Hidrata 3 hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos.
- Mezcla 300 ml de agua con los 200 gr de proteína hidrolizada de suero sin sabor. Remueve bien y deja reposar 5 minutos hasta que se transforme en una crema. Si utilizas creatina, añade aquí 12 g para que se hidrate correctamente y evitar textura arenosa.
- En un cazo incorpora 200 ml de leche desnatada, 1,5 g de canela, 5 g de cacao amargo y las semillas de 1 vaina de vainilla. Lleva al fuego y mezcla bien.
- Cuando rompa a hervir, añade 50 g de eritritol o azúcar y 90 g de chocolate 70 % cacao bajo en grasa y azúcar. En cuanto vuelva a arrancar el hervor, retira del fuego y termina de integrar el chocolate.
- Escurre bien la gelatina hidratada e incorpórala al chocolate caliente. Mezcla hasta que se funda completamente.
- Vierte esta mezcla sobre la crema de proteína y emulsiona bien. Cuela por un colador fino para asegurar una textura completamente lisa.
- Rellena vasos con aproximadamente 190 g por ración. Tapa y deja reposar en frío toda la noche.
También se tiene en cuenta el reposo, por esto, la mezcla se sirve en vasos individuales y va directa a la nevera durante un par de horas. Aunque el integrarlo todo es fundamental para que no quede una textura distinta a la que deseamos, que es lo que ocurre en muchos postres de este tipo. La gelatina no se incorpora bien o la proteína se queda en grumos y pasas de una mousse apetecible y suave a una crema difícil de comer.

El resultado visual tras el reposo es el de una mousse que engaña al cerebro. El frío hace que la gelatina actúe, fijando la estructura y dándole una textura que se deshace en la boca. El añadir la creatina puede ser un punto a favor si eres deportista. Además, al ser inodora e insípida, se integra en la mezcla sin alterar en absoluto su sabor o su textura. Por su parte, el cacao puro aporta sabor, para que sepa a chocolate y no tenga ningún regusto artificial fruto de la proteína.
El hecho de que una figura de la talla de Jordi Cruz divulgue y explique paso a paso este tipo de recetas marca un punto de inflexión. Nos indica que la alta gastronomía está perdiendo el miedo a mirar de frente a las necesidades del fitness. Ya no se trata solo de alimentarse, sino de cuidar el cuerpo. Con propuestas como esta, el chef nos demuestra que la técnica culinaria también puede utilizarse para que cuidarse y disfrutar dejen de ser conceptos opuestos.
