The Objective
Internacional

José Daniel Ferrer: «La familia Castro no se resigna a dejar el poder. Busca ganar tiempo»

El opositor cubano alerta de que «España puede perder Cuba por segunda vez» si el Gobierno sigue apoyando al régimen

José Daniel Ferrer: «La familia Castro no se resigna a dejar el poder. Busca ganar tiempo»

El dirigente opositor cubano José Daniel Ferrer, durante su entrevista con THE OBJETIVE. | Kevin Borja

La vida de José Daniel Ferrer (Palma Soriano, Cuba, 1970) ha sido una lucha incansable contra la dictadura cubana. Fundador de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), fue uno de los 75 disidentes detenidos en la Primavera Negra de 2003 y condenado a 25 años de prisión. Fue excarcelado en 2011 con la determinación intacta: su activismo por la democracia le llevó a pasar la mitad de los últimos 20 años entre rejas, malos tratos y torturas. Tras su último arresto, en 2025, fue liberado por un acuerdo con Estados Unidos. Esta vez sí aceptó el exilio forzoso, saliendo con su familia a Miami en octubre del año pasado. Acompañado por Javier Larrondo, de la organización Prisoners Defenders, Ferrer ha realizado una gira por Europa, con escala en España y Bruselas. El disidente se muestra optimista: «2026 será el último año en el poder del castrocomunismo».

PREGUNTA.- Ha mantenido reuniones con eurodiputados en Bruselas para tratar de que la UE derogue el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba y vuelva a la llamada Posición Común, que condicionaba las relaciones a la democratización.

RESPUESTA.- Es difícil entender cómo Europa sanciona y condena a los regímenes de Venezuela y Nicaragua, pero no lo hace con Cuba. Trata al régimen como si fuese un Gobierno democrático. Y no solo es enemigo del pueblo cubano: es también un aliado estratégico de Rusia, apoya la invasión de Ucrania y facilita el envío de militares y de jóvenes cubanos para combatir allá. El régimen está al caer. Cuba va a cambiar y los cubanos vamos a ver a los europeos no como amigos, sino como cómplices del régimen.

P.- Lo cierto es que ni el palo ni la zanahoria han acabado de quebrar a la dictadura.

R.- Se dice que la Posición Común no dio resultado, que el embargo estadounidense no dio resultado… Si aplicas un antibiótico demasiado suave para la bacteria que tratas de eliminar, es obvio que no va a dar resultado y que vas a crear resistencia. Ahora, si aplicas el antibiótico adecuado en la dosis correcta, la bacteria termina muriendo. Y lo que definitivamente no da ningún resultado, y además alienta al régimen a seguir reprimiendo, es no condenarlo públicamente y quejarse en privado, como hace Europa.

P.- ¿Qué papel juega el Gobierno español en que la UE mantenga el acuerdo de diálogo con Cuba?

R.- España es el principal valedor de esa política y Francia y Alemania lo secundan o, por lo menos, no se oponen. Y eso pesa mucho. Es difícil para los países del Este europeo como Lituania, Estonia, Letonia, República Checa, Polonia, que son conscientes porque han sufrido el comunismo, hacer que las cosas cambien. Un ministro polaco nos decía en broma que la culpa era nuestra, porque si no nos hubiéramos independizado de España, ahora seríamos miembros de la UE. El problema es que 1898 quedó atrás, ya hace más de un siglo. El Gobierno español es cómplice de la dictadura cubana, como lo es del chavismo. Si no rectifican su política hacia Cuba, si no ponen fin a esa complicidad con el régimen, España, y con ella toda la Unión Europea, va a perder Cuba por segunda ocasión. 

«El Gobierno español es cómplice de la dictadura cubana, como lo ha sido del chavismo»

P.- Meliá e Iberostar han abandonado parcialmente la gestión de sus hoteles en Cuba.

R.- La lluvia de sanciones de Estados Unidos ha hecho insostenible la presencia de los hoteleros españoles que han estado haciendo negocio con la dictadura. Ahora bien, si dejan de aportar recursos al régimen, el compromiso es que retomen sus negocios cuando se produzca el cambio, que va a ser bastante rápido. Se les está ofreciendo una negociación de ganar-ganar. Las sanciones han obligado a la minera canadiense Sherritt a salir de Cuba. Así que miren por dónde van las cosas.

P.-  La democratización no aparece en la agenda de Estados Unidos para Venezuela ni para Irán. En Venezuela han sacado a Maduro y parecen conformes con Delcy, que les hace el servicio. ¿No teme que pueda suceder algo parecido con Cuba? ¿Que lleguen a un arreglo con los Castro y ya se quede la cosa ahí?

R.- No, no. He consultado a funcionarios amigos del Departamento de Estado, porque a mí también me preocupa la situación de Venezuela. Están en la fase que llaman de normalización y recuperación, y aseguran que el año próximo se van a convocar elecciones libres con todas las garantías. Yo creo que el proceso cubano va a ser incluso más rápido, porque no es un secreto para nadie que el artífice de la caída de Maduro y de la próxima caída del régimen castrocomunista es Marco Rubio. Para él, Cuba es una cuestión de máxima prioridad. Claro, el que termina decidiendo es el presidente Trump, pero Marco Rubio va a hacer todo lo posible por que la transición ocurra lo más pronto posible, y no esté liderada por una Delcy Rodríguez cubana. Va a imponer a alguien. Como a Trump le gustan los hombres de negocios, fuertes, con fortuna, pudiera ser uno de los empresarios cubanoamericanos. Tal vez Jorge Más Santos, hijo del difunto Jorge Más Canosa, que con la Fundación Nacional Cubano Americana siempre ha estado muy comprometido con la política y la oposición dentro de la isla.

José Daniel Ferrer, en THE OBJECTIVE. Kevin Borja

P.- ¿Usted se ha reunido con Rubio?

R.- Sí, el 5 de noviembre. Llevaba 15 o 20 días en Estados Unidos.

P.- ¿Y qué impresión le dio? ¿Qué le dijo?

R.- Lo conocí en 2016, en pleno proceso de deshielo con la Administración Obama. Estaba en Estados Unidos y fui a verlo a su oficina cuando era senador. Sabíamos que aquel proceso no iba a llegar a ningún lado, pero el compromiso de Rubio con los cubanos es muy sólido. Después he tenido contacto con funcionarios del Departamento de Estado.

P.- ¿Y en estas reuniones se ha hablado de algo concreto? ¿De las opciones, por ejemplo, de una intervención militar en la isla? ¿Qué trasladan?

R.- La intención es presionar económicamente al máximo y ofrecerles opciones a la familia Castro y al presidente Díaz-Canel para que permitan la transición a la democracia. El límite es 2026. Así han dicho todos: Trump, Rubio, todo el Departamento de Estado, el embajador en Cuba, los congresistas cubanoamericanos… El año 2026 es el último año en el poder del régimen cubano.

P.- ¿Quién tiene el poder real en Cuba? Díaz-Canel es un fantoche. ¿Es el círculo de Raúl?

R.- La familia Castro, sí.

P.- Hace poco, el director de la CIA se reunió con el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez, conocido como el Cangrejo, a quien se ha querido presentar como interlocutor, pero él no tiene ningún nivel. ¿Quién es la figura en la sombra?

R.- Era el exyerno de Raúl y padre del Cangrejo, el que llevaba Gaesa [el gran conglomerado empresarial que controlan las Fuerzas Armadas] y era el más capaz e inteligente. Pero murió y todo indica que la familia está llevando el asunto de una manera muy colegiada. Los hijos de Raúl dicen cada uno lo suyo, El Cangrejo dice lo suyo, y Raúl Castro dice con cuál de las opiniones se queda. Raúl tiene predilección por su nieto, al punto que fue el jefe de su seguridad. En un primer momento se dijo que él era quien estaba llevando la conversación con la parte estadounidense. En realidad, él es el mensajero: le dan la tarea y la cumple. Hace un mes y pico, el nieto de Raúl trató de hacer llegar una carta a Donald Trump, evitando a Marco Rubio. Pero la carta cayó en manos del FBI. Al parecer, los Castro estaban dispuestos a ofrecer todo: el níquel, las exploraciones de petróleo…

«Yo creo que en Cuba las cosas van a ir más rápido que en Venezuela. El límite es 2026. Este es el último año del régimen en el poder»

P.- Igual que Maduro, inicialmente.

R.- Exacto. Pero la carta no llegó a Trump. Se hizo pública. Y el que servía de correo, un empresario amigo del Cangrejo, fue devuelto a Cuba. Eso indica que la familia no se resigna a abandonar el poder, que lo que buscan es comprar tiempo, porque el sueño de ellos es llegar a noviembre, que Trump pierda el Congreso, que se le compliquen los planes y que ellos puedan sobrevivir incluso hasta el final del mandato de Trump. El otro sueño sería que ganen los demócratas, que gane Ocasio-Cortez.

P.- Estados Unidos ha bloqueado la llegada del petróleo y negocia con el régimen, que a su vez gana tiempo, mientras la población paga el precio y está cada vez más desesperada.

R.- Exacto. La popularidad de Trump sube y baja según sus declaraciones y lo rápido que parezca que va a poner fin a la dictadura. Si parece que no va a haber ninguna solución inmediata, piensan que es un charlatán. Y luego pasa a ser el más popular cuando dice de repente: «Voy a tomar Cuba». Frase que no es correcta: ayudar a liberar, pero nada de tomar.

P.- ¿Qué impacto tiene la imputación de Raúl Castro?

R.- No solamente la imputación. Se ha movilizado hacia el Caribe el grupo de batalla del portaaviones Nimitz. Y eso no es para dar un paseo. El director de la CIA les dijo que tiene que haber un proceso que implique transformaciones económicas y políticas profundas, y un itinerario para llegar a elecciones libres. Liberación de los presos políticos y devolución de la propiedad estadounidense confiscada. Me imagino que Trump ha hablado de Cuba con Xi Jinping y con Putin. Cuando Maduro fue apresado, Rusia se limitó a emitir una nota de condena. 

«Hay grietas en las Fuerzas Armadas. La mayoría de los militares quiere el cambio, y la jerarquía corrupta quiere preservar sus privilegios»

P.- La acusación formal contra Raúl y la movilización del portaaviones siguen el preámbulo que hubo para la extracción de Maduro, el 3 de enero.

R.- Esto es una secuela titulada «3 de enero: Segunda parte». Pero en Venezuela no es que esté siendo una película demasiado larga, sino que es una serie de muchos capítulos. En Cuba sería más fácil y rápido. Los militares chavistas tenían privilegios y beneficios que los cubanos dejaron de tener hace mucho tiempo. En Cuba los privilegios los tienen los generales, y los coroneles hacen lo que quieren en sus feudos, siempre que sean leales. Todos son corruptos, pero la corrupción solo les saca cuando hay algún problema de fidelidad política. De ahí hacia abajo, tenientes coroneles, mayores, capitanes, tenientes, sufren el hambre y los apagones, como todos. La mayoría de ellos, me consta, también quiere que la cosa cambie.

P.- Siempre se ha reprimido cualquier disenso dentro de las Fuerzas Armadas, como en Venezuela. ¿Pese a ello hay grietas internas?

R.- Muchas grietas. Yo estoy seguro de que después del 3 de enero, unos cuantos se están preparando para ofrecerse como la Delcy Rodríguez cubana en cuanto se sepa que se llevaron a Raúl, a Canel y al entorno. ¿Cuál es el que ya está hablando con Estados Unidos? Cuando se llevaron a Maduro, yo mandé mensajes a militares, exhortándolos a que empezaran a colaborar con la democratización de Cuba ahora, porque después nadie les creería. Algunos de la policía política llegaron a pedirme seguridad a cambio de colaboración. Ahí lo más que puedo hacer es ponerles en contacto con la inteligencia estadounidense. Los que son más patriotas, los que están cansados, aunque tengan sus temores, siguen en comunicación conmigo y me han pasado información importante.

P.- Eso significa que ya están en una especie de tic tac…

R.- Terrible. Alardean de ser más capaces militarmente que los venezolanos, algo completamente falso, porque tienen un material obsoleto. Y de repente ocurre el 28 de febrero: Estados Unidos mata al ayatolá Jameneí. Me contaban que en las unidades militares, al ver el noticiero, los jefes se miraban entre ellos y guardaron un silencio total.

«Como luego hizo en Venezuela, Zapatero decía en Cuba que mediaba para ayudar a los presos, pero servía de coartada a Raúl Castro»

P.- ¿Llegan a Cuba las noticias sobre la imputación de Zapatero y la corrupción?

R.- Claro que llegan. Zapatero y Sánchez son muy impopulares en Cuba, por su cercanía con el régimen. Zapatero estuvo involucrado, a través del entonces canciller Miguel Ángel Moratinos, en la excarcelación de los presos del Grupo de los 75 entre 2010 y 2011. Y eso dejó muy mal sabor en la oposición, porque fue similar a lo que luego hizo en Venezuela. Se presentaba como mediador para ayudar a los presos políticos, cuando en realidad le servía de coartada a Raúl Castro. Nos sacaban de la cárcel a cambio de irnos de Cuba.

P.- Muchos salieron. Pero usted no quiso y se quedó en prisión más tiempo.

R.- Exacto. A los que salieron les decían que tenían que dar las gracias a España. Pero no lo hicieron para salvarnos a nosotros. Lo hicieron para ayudar a Raúl Castro en un momento de mucha presión internacional, cuando incluso muchas figuras de la izquierda que apoyaban al régimen sacaron una carta con miles de firmas protestando contra la grave situación de los derechos humanos en Cuba. Entonces, la implicación de Zapatero con el régimen de Maduro no me sorprendió nada. Lo que me sorprendió es que no hubiese salido antes todo lo que está saliendo.

«A los que hablan de derecho internacional no les ha importado el sufrimiento del pueblo cubano»

P.- ¿Y Pedro Sánchez?

R.- A Pedro Sánchez nunca se le ha tenido como un amigo de la causa de la democratización de Cuba. Ahí está la famosa cumbre de Barcelona, donde él, Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum y Lula da Silva salen con un documento sobre la soberanía. ¿De qué soberanía hablan? El pueblo de Cuba no es un pueblo soberano. La soberanía absoluta la tiene el régimen. A la mayoría de los cubanos no nos importa qué dice el derecho internacional. Lo digo así de claro. Porque a los que hablan de derecho internacional no les ha importado nuestro sufrimiento. Lo que queremos es salir del régimen. Antes del 3 de enero, la población le temía mucho a una operación militar. Pero después de la extracción de Maduro, dijeron: «Ah, ¡mira qué sencillo!». Pero nos preocupa salir de esto solo con la participación estadounidense. Me gustaría que España se implicara y presionara para que comience la transición y el proceso de reconstrucción. Queremos que lo haga toda Europa.

P.- El castrismo ha logrado desarticular toda la oposición organizada. Queda muy poquito dentro de la isla. Fuera está dispersa entre España, donde se ha anunciado un nuevo partido, Miami… ¿Hay algo articulado, por lo menos para los primeros pasos de la transición?

R.- Sí, el pasado 12 de marzo, los líderes de los principales grupos de la oposición, tanto en Cuba como en Miami, firmamos un documento denominado Acuerdos de Liberación de Cuba. Tiene diez puntos y resume cómo vemos el proceso de transición a la democracia y de reconstrucción de la nación. Hay comisiones trabajando para establecer nuestra propuesta en todos los aspectos: en economía, en salud, educación, seguridad, orden… 

«Lo más urgente para el Gobierno de transición será la liberación de los presos políticos y la asistencia humanitaria»

P.- ¿Cómo imagina la transición? Cuba está destruida: no hay tejido económico, ni instituciones, ni sociedad civil organizada. ¿Cuál sería el primer paso una vez que han salido los Castro? ¿Un Gobierno de unidad?

R.- Hay que comenzar con un Gobierno de transición que garantice elecciones democráticas en 18 meses o 24 a lo sumo y que se encargue de inmediato de la liberación de los presos políticos, los derechos y libertades fundamentales y de la asistencia humanitaria, porque Cuba está viviendo una crisis terrible. No se resuelve de un plumazo, pero hay que lograr una estabilización en los aspectos más urgentes, que la población al menos tenga qué comer, medicinas, agua potable y energía eléctrica.

P.- ¿Cabría esperar un nuevo estallido social, o después de la represión del 11-J y de las penurias, ya no cabe esperar ningún tipo de reacción?

R.- Casi todas las noches hay protestas y cacerolazos en varios lugares en Cuba. Pero hay mucho temor todavía por lo que ha pasado en las prisiones, sobre todo a partir de julio del 2021. La cantidad de presos muertos, la desnutrición severa, las golpizas y la tortura e incluso violaciones sexuales contra los presos políticos más rebeldes. Y eso atemoriza mucho. Y la acción en Venezuela hizo que muchos digan: «Yo no me voy a arriesgar, porque Estados Unidos va a intervenir y los va a sacar».

P.- Están esperando.

R.- Exacto. Pero a medida que Trump se demora o hace declaraciones confusas, la gente se impacienta y vuelven a sonar las cacerolas por muchas partes. El pueblo va a seguir levantándose, y va a necesitar mucha solidaridad. Porque el régimen sigue teniendo el respaldo de Rusia, de China, y también de Lula, de Sheinbaum… y ojalá que no gane las elecciones Iván Cepeda en Colombia, que va a ser peor que Petro. Entonces hay muchas cosas en movimiento. Es una especie de partida de ajedrez rápida que se sobreentiende que la va a ganar el pueblo de Cuba. Pero cualquier cosa puede pasar. Una mala jugada puede hacer que el supuesto perdedor termine recuperándose y ganando.

«Las redes sociales han permitido que los cubanos vean la buena vida que se dan los altos cargos, mientras ellos pasan hambre»

P.- Díaz-Canel amenaza con un baño de sangre si hay intervención. 

R.- Los mismos militares se ríen cuando dice eso. Este tipo está loco. Hay militares que me han dicho que se van al monte. Ese humor de los cubanos. ¿Colaborando conmigo y dice que se va de guerrillas para hacer temblar a Estados Unidos? Y me dice: «No, me voy a esconder hasta que sepa que todos están presos». Esa es la mentalidad de la mayoría: desertar si Estados Unidos actúa como en Venezuela porque no se van a enfrentar a los americanos, pero si se insubordinan, les fusilan. Así que buscan maneras de desaparecer. Saben que mientras ellos sufren, las altas esferas se están dando la buena vida. Que no les falta combustible, ni autos de marca, ni nada… Las redes sociales fueron la perdición del régimen. Hasta sus partidarios ya no dan más de sí. Ahora, cuando hablan a los cubanos de resistencia, de que hay que resistir, la gente se pregunta a qué hay que resistir, con lo gordos y panzones que están los altos cargos y lo famélica y desnutrida que está la población. Nadie se traga eso de resistir.

Publicidad