El ‘waka waka’ de Shakira a Hacienda
«El problema es cuando se quiere ese dinero para pagar las fiestas y la vida a todo tren de nuestros representantes»

La cantante colombiana Shakira a su salida de la Audiencia Nacional en 2023. | David Zorrakino (EP)
Shakira le ha bailado el waka waka a Hacienda, y un servidor se ha alegrado de la misma manera que con el recuerdo gozoso que me trae ese tema musical. Esa fue la canción oficial del Mundial de fútbol de 2010 en Sudáfrica, que España ganó. Algo no menos difícil es lo que ha conseguido la cantante colombiana, y es que le ha ganado un juicio a la Agencia Tributaria por el que esta debe devolverle 60 millones de euros. Ese verano de 2010 España olvidaba la crisis económica por un tiempo y celebraba quitarle la razón a uno de los grupos españoles con mejores letras, La Habitación Roja. Una de sus mejores canciones es Nunca ganaremos el Mundial; en ella, la metáfora deportiva es usada para hablar de las pequeñas victorias, el romanticismo suicida y ejercer la resistencia a una sociedad obsesionada con el éxito en cada parcela de la vida. Cuando fuimos los mejores, como cantaba Loquillo. Y mientras tanto, conocía y lo celebraba con Piqué. Después vino el amor, Hacienda y el desamor. El fisco siempre está en medio de todo. El desamor con Hacienda fue desde el principio. Con Piqué tardó más tiempo. Le costó dejar de ser una Ciega, sordomuda.
En esa selección campeona del mundo había otro futbolista que ha tenido problemas con una organización más peligrosa que la selección más potente conocida o por conocer. Se trata de Xabi Alonso. Un jugador y entrenador que siempre ha destacado por su elegancia y saber estar dentro y fuera del terreno de juego. Un dandi con criterio, estructurado, que organizaba tanto la sala de máquinas del Madrid o de la selección como las gestiones de su vida personal. Alguien a quien le gusta hacer las cosas bien y con cabeza. Lo que menos representa a las dos últimas etapas gubernamentales, con dos ministros de Hacienda como Montoro y María Jesús Montero, vampiros insaciables. Xabi Alonso no se rindió y, tras varios juicios, consiguió restablecer su imagen, su dignidad y recuperar un dinero que se había ganado él con su destreza para jugar al fútbol, y del que otros, sin hacer nada y con el culo siempre pegado a un sofá, un sillón o una cama, se quieren apropiar para engordarlos de tal manera que hagan del de Kim Kardashian algo plano e irrelevante.
A Shakira le salió muy caro enamorarse de un futbolista español que residía en Barcelona. El 2011 fue el primer año natural en el que la cantante viajaba a la Ciudad Condal para estar con Piqué. Ese es el año donde se le ha dado la razón a Shakira, pues Hacienda no pudo demostrar que estuvo al menos 183 días residiendo en Barcelona. Pero lo más esperpéntico es que la razón que aduce la Agencia Tributaria es que era conocedora de que tenía una relación sentimental con el futbolista Gerard Piqué. El fisco niega la posibilidad de las relaciones a distancia. Que el amor solo se puede dar con el roce continuo y que la distancia hace del olvido algo inevitable. Que si andas viajando cada pocos días o semanas, no querrás tanto a tu pareja. Que no hay amor como pagar juntos los impuestos, y qué mejor para eso que España. Como no han podido demostrarlo, y la Audiencia Nacional comprobó que pasó 163 días, Hacienda debe devolverle a la cantante 60 millones de euros.
Un pastizal que vuelve a quien lo ha generado, y cuya riqueza ya repercute en la sociedad cobrando unos impuestos justos y no queriéndole quitar hasta «las higadillas», como dice Susana Díaz que quiere hacer Vox con el PP. Está bien que los que más ganen más paguen, y que esto vaya para financiar los servicios públicos. Pero también nos dejan en los huesos al resto de ciudadanos. El problema es cuando se quiere ese dinero para pagar las fiestas y la vida a todo tren de algunos de nuestros representantes públicos. Pagarles las prostitutas, los hoteles, los viajes, las comilonas, los casoplones, los coches, los colegios privados de los hijos, mantener a las amantes y demás «necesidades» que han tenido y tienen algunos de nuestros políticos.
Para terminar este artículo, está bien repetir las palabras de Shakira tras conocer la sentencia: «Después de más de ocho años de un señalamiento público brutal, campañas orquestadas para destruir mi reputación, por fin la Audiencia Nacional ha puesto las cosas en su sitio. Nunca hubo fraude y la propia Administración nunca pudo demostrar lo contrario porque no era cierto. Se me ha tratado como culpable y se ha utilizado mi nombre y mi figura pública para enviar un mensaje amenazante al resto de contribuyentes. Mi mayor deseo es que este fallo siente un precedente para Hacienda y sirva a los miles de ciudadanos anónimos que cada día son abusados y aplastados por un sistema que presume su culpabilidad y los obliga a demostrar su inocencia desde la ruina económica y emocional. A ellos va dedicada esta victoria».
