The Objective
Crónicas del caos

Bono, prójimo del dúo Zapa-Sánchez

«Bono, el precursor, el prójimo, Zapatero y Sánchez son el exponente claro de un país que se desliza hacia la nada»

Bono, prójimo del dúo Zapa-Sánchez

José Bono.

O quizá «precursor» en el sentido de colega. Lo veremos llegar. Antes, un apunte vintage, como se llama ahora a todo lo que parece viejuno, pero no lo es: cuando La Gaceta era un periódico que competía —a veces incluso ganaba— con los grandes diarios de Madrid, cuando no se había convertido en un panfleto sectario dominado primero por otro dúo, el de los inevitables Ariza y el del demoníaco Dagnino (reparen ustedes en el apellido), cuando luchaba a brazo partido, lo que hace ahora THE OBJECTIVE, por las grandes exclusivas, publicó durante días unas informaciones que conmovieron la escena política española.

Protagonista era José Bono, a la sazón presidente del Congreso de los Diputados del desgraciado país que gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero, el Bambi indigente intelectual, al que las urnas expulsaron del poder por haber dejado a la nación en bancarrota. El tercer elemento —lo verán en esta historia— era un personaje todavía hoy de penosa actualidad: Cándido Conde-Pumpido, ese presidente del Tribunal Constitucional que está dejando la España constitucional en una suerte de Estado fallido en el que campan a sus anchas terroristas, independentistas y comunistas.

Bien, es el prólogo: aquel periódico publicó entonces, en 2011, una serie de portadas —que se dice pronto— dedicadas al increíble ascenso al gozo de los ricos del mencionado José Bono. Algunos titulares: En 1998 Bono debía 12 millones de pesetas y en 2008 ingresó un millón de euros. Bono compró otro ático en Madrid valorado en un millón de euros. La hija de 10 años de Bono es propietaria de un local en Albacete. La familia Bono posee otros dos áticos en una lujosa urbanización de Estepona. Bono ya ha comprado otro piso en la localidad alicantina de El Campello. Bono ‘olvidó’ declarar la hípica de su propiedad. Reyal Urbis (hoy en quiebra) pagó la decoración de la casa de Bono en Olías del Rey. Reyal Urbis pagó también la decoración de la vivienda de Bono en Salobre.

Aún queda por recordar en esta relación los abonos que el «amigo Santamaría» (Reyal) hacía al presidente del Parlamento, la fastuosa primera comunión de la última hija del citado o el pago millonario de la fantástica hípica de Toledo que luego ha venido disfrutando su hijo caballista. Todo eso —digo—, entre otros milagros, transformó la vida de un alto funcionario, pero con bajo sueldo, en la de un potentado inmobiliario que ya por entonces se daba a sí mismo grandes tardes de gloria.

Con las publicaciones, Bono montó en cólera, amenazó al diario y a su director con todas las penas del infierno, no fue capaz de llevar a los periodistas —que no habían mentido ni exagerado nada— a los tribunales y se refugió en los acogedores brazos del fiscal general del Estado, el citado Conde-Pumpido, que, de forma oblicua, proclamó que Bono era un honrado contribuyente, ajeno absolutamente a cualquier especulación financiera tildada de presuntamente irregular.

El periódico no recibió ayuda de nadie en aquel momento en que, por primera vez, se descubrió que un muy importante dirigente del PSOE se situaba al margen de la escuálida y tradicional austeridad del partido que fundó el tipógrafo Pablo Iglesias. Tampoco se involucró en el seguimiento de las hazañas económicas de José Bono el Partido Popular. Dos notas al respecto: la Redacción llamó al alcalde de Toledo, de apellido Molina, para conocer las circunstancias que habían rodeado la adjudicación municipal de la dichosa hípica. La respuesta fue breve: «No puedo meterme con Bono; le debo mucho». Por lo demás, punto dos, la Vicesecretaría de Asuntos Jurídicos Nacionales tampoco deparó el menor apoyo. Más o menos, los responsables de aquel departamento se confesaron cercanos al evidente embrujo del presidente del Gobierno, quizá poseídos por él.

Pues bien: allí, en aquel trance, nació el potentado José Bono de ahora mismo. Siguió proclamándose socialista hasta el fin de semana siguiente, pero se constituyó en socio del que probablemente haya sido el peor ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de España: sí, aquel mentecato, Moratinos, que declaró a Gibraltar interlocutor, a partes iguales, del Reino Unido y, por supuesto, del Reino de España. Una vez —rompo la confidencialidad adrede— le escuché este apunte oral al anterior rey de España, don Juan Carlos de Borbón: «Como siga este hombre en Viana [el palacio del departamento], nos declara miembros de la Commonwealth». Como suena.

Ambos, Bono y Moratinos, durante estos años han sido visitantes habituales de Marruecos, de la antigua Guinea Española y también de la República Dominicana, y en los tres países parecen haber realizado pingües y permanentes negocios de los que, al parecer, tiene noticia exacta el fisco yanqui. Este trío forma parte del núcleo de robaperas que ha transformado a España en el zulo donde residen las más siniestras transacciones del mundo entero. De todo ello nos vamos enterando ahora. Bono no ha sido más que el precursor, el prójimo de este dúo maléfico, Zapa-Sánchez, que tiene más políticos imputados en variopintos juzgados que escaños tiene el Grupo Socialista en el Parlamento nacional.

Si en España se hubiera formado ya un grupo de buscadores e investigadores de la verdad, como en su tiempo fue en Italia Mani pulite, ya se habría formalizado una acusación general para acabar con esta mafia (el término no es del cronista) que aún sigue gobernando en el gran lodazal de la nación. La gran empresa estatal, SEPI, pongamos por ejemplo, tiene investigados a los tres presidentes del PSOE sanchista.

¿Y qué dice este sujeto? Pues, con toda la desvergüenza posible, manifiesta que les ampara a los tres. Bono, el precursor, el prójimo, Zapatero y Sánchez son el exponente claro de un país que se desliza hacia la nada, hacia un abismo de mierda comunista construido por este conjunto de desalmados. Son la Zapa-Sánchez y sus interminables colegas: el Tito Berni, Ábalos, Koldo, Cerdán, el chico y las chicas de la SEPI, Julito Martínez y Begoña, que se quiere ir a la cumbre de la OTAN, donde al parecer su presencia es imprescindible. ¡Qué cara!

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