España ensaya una neurotecnología sin cirugía frente al chip invasivo de Elon Musk
El proyecto Neumonas cuenta con 20 millones de euros y dos años de desarrollo para probar una vía de neuromodulación

Casco sensorizado del proyecto Neumonas. | Tecnalia (EP)
España ha abierto una vía propia para intervenir en el cerebro sin pasar por el quirófano. Neumonas, un proyecto de neuromodulación no invasiva liderado por Tecnalia, ha desarrollado un prototipo con un presupuesto base de 20 millones de euros más IVA y ya validado en ratones. El sistema apunta a patologías como el ictus y el Parkinson. La Sociedad Española de Neurología cifra en unos 90.000 los nuevos ictus anuales y en más de 200.000 las personas con Parkinson.
El contraste llega desde Estados Unidos. Neuralink, la empresa de Elon Musk, trabaja con implantes cerebrales para personas con parálisis grave. No está en venta, pero ya se ha probado en humanos. Según Reuters, 12 personas habían recibido sus chips en septiembre de 2025. Su sistema requiere cirugía, usa un robot para colocar el implante N1 en una zona del cerebro relacionada con la intención de movimiento y ha recaudado unos 1.300 millones de dólares (1.140 millones de euros al cambio) en financiación privada.
Lo que une ambos proyectos es la neurotecnología. La diferencia está en cómo se entra en el cerebro. Neuralink registra señales neuronales y las traduce en órdenes para controlar un ordenador u otros dispositivos. Neumonas busca modular neuronas profundas desde el exterior mediante nanopartículas activadas con luz y campos magnéticos. Uno lee la actividad cerebral desde dentro. El otro intenta actuar sobre ella sin abrir el cráneo.
Neumonas, la vía española
Neumonas nace dentro de una iniciativa de compra pública precomercial para fomentar I+D. Está financiada por la Unión Europea. El CSIC actúa como entidad pública demandante y el presupuesto base de la licitación asciende a 20 millones de euros más IVA, con un plazo de ejecución de 24 meses.
La consulta preliminar de mercado se abrió en abril de 2023 y la primera fase comenzó en febrero de 2024. En mayo de ese año pasaron a la segunda fase la Universidad Politécnica de Valencia y Fundación Tecnalia. En octubre de 2025 entraron en la tercera y el contrato figura como finalizado el 6 de febrero de 2026.
Su tecnología combina nanopartículas de oro y magnéticas, capaces de atravesar la barrera hematoencefálica con estímulos externos de luz y campos magnéticos. La clave está en los materiales. En la práctica, la terapia busca llevar el estímulo justo donde hace falta, en lugar de actuar de forma más general sobre el cerebro.
Tecnalia ha comunicado resultados preclínicos en modelos de ictus y Parkinson, pero eso no equivale a un tratamiento disponible. No hay fecha de llegada a hospitales ni al mercado. Lo que sí se ha validado en pacientes con Parkinson es un sistema de monitorización con electroencefalografía de alta densidad, pensado para seguir la actividad neuronal profunda en tiempo real.
Neuralink, el chip que busca escalar
Neuralink sigue otro camino: entrar en el cerebro para registrar señales desde dentro. Su implante N1 cuenta con 1.024 electrodos repartidos en 64 hilos flexibles, más finos que un cabello humano. Un robot quirúrgico los coloca en una región cerebral asociada a la intención de movimiento.
La compañía dirige sus primeros ensayos a personas con parálisis grave por lesión medular o enfermedades como la ELA. El objetivo es permitir que el paciente controle dispositivos digitales o físicos con el pensamiento. En los primeros casos, los usuarios han podido mover un cursor, navegar por internet o jugar a videojuegos.
El proyecto ya mira más allá del primer implante. Según documentos de inversores recogidos por Reuters, Neuralink aspira a generar al menos 1.000 millones de dólares (876.820 millones de euros al cambio) anuales en 2031, operar cinco grandes clínicas y realizar hasta 20.000 implantes al año. La empresa trabaja en Telepathy, para comunicar cerebro y máquina, y en Blindsight, para restaurar visión.
El dispositivo es experimental, no está a la venta y no tiene precio oficial. Además, la cirugía tiene riesgos: el primer paciente sufrió la retracción de varios hilos del implante, lo que obligó a ajustar el sistema por software.
