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España quiere sacar el petróleo de la carretera, pero le faltan 4,6 millones de coches eléctricos

Las restricciones al coche de combustión avanzan, pero el ritmo actual no basta para cumplir la meta de 2030

España quiere sacar el petróleo de la carretera, pero le faltan 4,6 millones de coches eléctricos

Punto de carga de coche eléctrico. | A2 Electricidad (EP)

El país ha abierto la actualización de su Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo 2050 con un problema muy concreto en la carretera. El PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) fija el objetivo en 5,5 millones de vehículos eléctricos al final de la década, pero por ahora solo circulan unos 850.000 eléctricos e híbridos enchufables. Es decir, aún faltan unos 4,6 millones para llegar a la meta.

La diferencia llega cuando el conductor ya nota la transición. Las zonas de bajas emisiones (ZBE), las etiquetas ambientales, los accesos controlados y la recarga pública han convertido la descarbonización en una cuestión diaria. Afecta a qué coche puede entrar en una ciudad, dónde aparca y cuánto cuesta moverse.

La revisión llega además en pleno salto tecnológico de la movilidad. España no solo quiere reducir emisiones, sino que también está conectando la carretera con la baliza V16, obligatoria desde 2026, y la plataforma DGT 3.0. Mientras tanto, la industria acelera sistemas de conducción autónoma y robotaxis basados en inteligencia artificial. La movilidad se digitaliza más rápido de lo que se electrifica.

La revisión llega al coche

La Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo se aprobó en 2020 y ahora se actualiza para alinearse con el nuevo PNIEC 2023-2030. El propio documento ya preveía una revisión cada cinco años, porque las tecnologías y los sectores iban a cambiar.

En transporte, la estrategia planteaba alcanzar en 2030 una cuota del 28% de energía renovable en movilidad y reducir las emisiones del sector más de un 30% durante la década. Para lograrlo, apuntaba a más electrificación, más transporte público, más bicicletas, combustibles renovables, hidrógeno y digitalización.

La Ley de Cambio Climático ha obligado a los municipios de más de 50.000 habitantes y territorios insulares a adoptar planes de movilidad urbana sostenible. Entre sus medidas están las ZBE, la mejora del transporte público, la electrificación de la red y los puntos de recarga.

Qué gana el usuario

El coche eléctrico ofrece ventajas claras: menor coste energético, menor mantenimiento mecánico y más libertad de acceso en zonas restringidas. También incorpora una experiencia más digital, con planificación de rutas, gestión de carga, actualizaciones de software y sistemas que indican dónde parar y cuánto tiempo cargar.

Aedive ha defendido que el mercado ha ganado madurez con modelos más atractivos, más autonomía y más conectividad. En 2025 se matricularon 104.227 turismos eléctricos puros, casi el doble que los diésel, y los enchufables llegaron a 225.616 unidades. Es un salto importante, pero insuficiente para 2030.

La ganancia para el país también es energética. España busca reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados. El objetivo actualizado del PNIEC es rebajar la dependencia energética y ahorrar más de 86.000 millones de euros en importaciones. El avance existe, pero el transporte mantiene al país atado al petróleo.

Dónde se atasca el plan

El problema no está solo en vender más coches. Está en hacer que el sistema funcione para quien no tiene garaje, vive lejos de una gran ciudad o necesita cargar rápido en carretera. Según ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones), España cuenta con 55.077 puntos públicos de recarga, pero el 69% son de carga lenta y el 24% no funciona por averías o falta de conexión.

La movilidad eléctrica depende también de una infraestructura digital fiable. La Ley ha previsto información pública sobre localización, características, disponibilidad y precio de los puntos de recarga a través del Punto de Acceso Nacional gestionado por Tráfico.

La propia estrategia de descarbonización ya avisaba de que el transporte pesado, la aviación y el transporte marítimo tienen alternativas limpias que aún no han madurado comercialmente. España puede restringir el coche de combustión y conectar la recarga, pero el plan solo funcionará si cambiar de vehículo es posible para millones de usuarios.

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