La CEOE cierra filas con Garamendi frente a una oposición sin apoyos ni estructura
El vasco parte como favorito de unos comicios que medirán la fuerza de las alternativas de cara a una sucesión en 2030

Los representantes empresariales Miguel Garrido, Gerardo Cuerva y Antonio Garamendi, en una imagen de 2023. | EP
Pocos dudan de que Antonio Garamendi conseguirá la reelección como presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en los comicios que celebrará la patronal a finales de septiembre o a principios de octubre de este año. El líder empresarial cuenta con una amplia lista de apoyos en todo el territorio nacional y no se espera que ningún otro aspirante pueda articular un frente alternativo en tan poco tiempo, pero las elecciones actuarán como un termómetro de la capacidad movilizadora de la oposición de cara a una hipotética sucesión en el próximo proceso electoral, previsto para 2030.
Cualquier candidato rival tendrá como reto superar el 13,5% de sufragios que cosechó Virginia Guinda en 2022. En aquel entonces se creía que era la última votación a la que acudía el actual presidente, que asumió su cargo en 2018, ya que su predecesor, Joan Rosell, había introducido una limitación de dos mandatos. Sin embargo, un año después de su victoria frente a la contendiente catalana, la CEOE aprobó una reforma estatutaria que allanaba a Garamendi el camino de un tercer mandato que ahora trata de asegurar.
Algunos creen que el representante empresarial vasco ha emulado a Florentino Pérez al adelantarse a la oposición y convocar unas elecciones antes de lo previsto para obligar a correr a sus rivales. Un dirigente de la patronal observa que los comicios serán parecidos a los del Real Madrid, en tanto que el crítico Gerardo Cuerva podría seguir una estrategia similar a la de Enrique Riquelme, con la que difícilmente conseguiría un triunfo en esta ocasión, pero quizás sí aglutinar una base electoral y convertirse en cara visible con vistas a 2030. Sin embargo, la CEOE niega que el adelanto tenga como propósito quitar margen de maniobra a los rivales: como a principios de noviembre se celebrará la Cumbre Iberoamericana en la que la organización desempeñará «parte muy activa» con un foro empresarial, se ha planteado iniciar inmediatamente el proceso para que se celebre algo antes de esta cita.
En un principio, se esperaba que las voces díscolas se escucharan con más intensidad en Granada, Madrid y Cataluña. Aunque la entonces vicepresidenta de la patronal catalana, Virginia Guinda, se presentó sin éxito contra Garamendi hace cuatro años, la situación ha cambiado drásticamente desde entonces: actualmente las diferencias están muy superadas y existe una notable sintonía entre el presidente de la CEOE y el de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, que según su entorno no tiene intención, al menos en un futuro próximo, de optar a liderar a los empresarios a nivel nacional, de modo que la actual ejecutiva jugará en estas elecciones previsiblemente con la ventaja de un fuerte apoyo del empresariado catalán, a diferencia de la anterior cita con las urnas.
El adversario más visible hasta la fecha es Cuerva, presidente de la Confederación Granadina de Empresarios. Todavía no ha formalizado su candidatura y desde la Confederación dicen desconocer si la va a presentar, pero no es ningún secreto que el expresidente de Cepyme lleva meses trabajando en su intento de configurar una alternativa. En una intervención pública, Garamendi se refirió este miércoles veladamente a Cuerva, a quien instó a presentarse, y también reprochó que la denuncia de corrupción sobre la que informó El Confidencial se haya hecho pública coincidiendo con la precampaña electoral.
«Cuerva es una profesional válido, pero se metió en un lío al utilizar la prensa para su campaña desde Cepyme, fue feo porque no puedes estar callado sin manifestar enfado internamente y en la recta final decir que no estás de acuerdo», señala otro interlocutor de la patronal, que considera que siempre existen «pequeñas diferencias», pero «siempre hay que ser leal», de modo que el granadino tuvo «un comportamiento que no gustó» en la organización. En este sentido, Garamendi ya «ha ganado» estos comicios, puesto que ha sabido imponerse con el tiempo: empezó con un «estilo muy de Bilbao y poco a poco fue entendiendo y adaptándose bien a los códigos de Madrid». Además, el contexto político le ha jugado a favor: como admite esta fuente, «el problema para las patronales [son] cómo manda la derecha», el Gobierno actual y la agenda «tan loca» de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que han conferido al presidente de la patronal «un papel más necesario» con unidad entre los empresarios. Es por ello que «sería una sorpresa que no se le apoye sin discusión».
Miguel Garrido, presidente de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM), también cuenta con una buena relación con empresarios de toda España, pero su principal baza podría restarle apoyos en otros puntos de España, donde se ve con mejores ojos la moderación de Garamendi, experto en nadar y guardar la ropa, con respecto a la dura oposición del también vicepresidente primero de CEOE frente al Gobierno y al socialismo, que algunos sectores perciben como excesiva, mientras que otros más indignados con la situación económica y política actual conectan más con este discurso.
Tal y como informó THE OBJECTIVE, Garamendi y Garrido ya protagonizaron un debate con posiciones dispares sobre hasta qué punto era necesario elevar el tono contra Pedro Sánchez por los escándalos de corrupción. Tras este episodio, el primero ha reclamado elecciones generales si los Presupuestos no salen adelante, mientras que el segundo las ha exigido de forma inmediata para dar «salida democrática a una situación insostenible».
Ambos detractores de la línea actual, Cuerva y Garrido, tantearon en su día la posibilidad de acudir juntos a las urnas, pero al menos hasta el momento no se ha llegado a materializar este frente opositor unitario. La CEIM evita aclarar si el líder empresarial madrileño se presentará, apoyará a Garamendi o a Cuerva, y se limitan a puntualizar que la patronal capitalina reunirá a sus órganos antes de tomar una decisión.
