The Objective
El buzón secreto

Lo siento, pero Zapatero no acabó con ETA, ni fue el que más contribuyó a su final

« ¿Es que Zapatero hizo más que González y Aznar? Sin duda que no»

Lo siento, pero Zapatero no acabó con ETA, ni fue el que más contribuyó a su final

José Luis Rodríguez Zapatero. | EP

La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en graves delitos que pudieron llevarle a obtener cuantiosos beneficios económicos aprovechándose, entre otras cuestiones, de sus labores de mediación en conflictos internacionales tan graves como el de Venezuela, ha llevado a muchos a recordar los éxitos que trajo su presencia en el Gobierno, avances importantes e indudables. Pero chirría la voluntad de adjudicarle un mérito que no es exclusivo suyo, en el que ni siquiera fue el gran protagonista: el fin de ETA.

El 20 de octubre de 2011, la banda terrorista anunció el «cese definitivo de su actividad armada» poco antes de que Zapatero adelantara la convocatoria de elecciones generales dado el mal estado del país. Aunque la banda terrorista no anunció su disolución total hasta el 3 de mayo de 2018, muchos consideran trascendental la primera fecha y que, al tener lugar durante el mandato del socialista, el mérito debe circunscribirse a él. Discrepo totalmente.

Zapatero mandó a sus hombres de confianza a negociar con ETA, como lo habían hecho anteriormente Felipe González y José María Aznar. Los resultados fueron tan pésimos como en anteriores ocasiones. Solo que, llevado por un optimismo exacerbado, cometió el grave error de pronosticar el 29 de diciembre de 2006 que el año siguiente sería mejor ante el terrorismo. Lo dijo justo un día antes de que ETA colocara 500 kilos de explosivos en uno de los módulos de aparcamiento de la T4, matara a dos personas y pusiera fin a la tregua que estaban pactando y que incluía importantes beneficios sociales y económicos para los etarras.

El éxito fue también de muchos otros

El descabello que acabó con la organización terrorista se lo dieron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en ese momento el servicio de inteligencia. Mientras duraron las conversaciones, el CNI cumplió las instrucciones del Gobierno de mantenerse al margen y, tras el atentado en la T4, utilizó un desconocido e innovador sistema de espionaje masivo que llevó a la detención de tres cúpulas de ETA en año y medio, sin que supieran por dónde les venían los golpes.

Un final al que llegaron después de una lucha prolongada durante el final de la dictadura y la democracia. ¿Es que Zapatero hizo más que González y Aznar? Sin duda que no. Fue en otros momentos cuando se firmaron acuerdos tan trascendentales como el Pacto Antiterrorista, negociado por el PP y el PSOE, y la Ley de Partidos. Esta llevó a una medida que enfrentó a ETA con HB: la ilegalización de su vertiente política.

¿Es que Zapatero hizo más por la paz que la Guardia Civil, la Policía o el servicio de inteligencia? No solo hablo de los numerosos asesinatos que padecieron, sino de la lucha continua sin cuartel para identificar y detener los planes de la banda y a sus miembros. Incluso la cooperación judicial, policial y política con Francia fue trascendental, un logro tras la presión en los ochenta de Felipe González y el rey Juan Carlos. Cuando les quitaron el santuario galo en el que tan bien vivían, los problemas de los pistoleros se acrecentaron, y mucho.

Zapatero colaboró, sin duda, para conseguir el fin del terrorismo. Pero aunque a algunos les cueste reconocerlo, en un momento en el que la izquierda abertzale lucha por establecer un relato en el que no perdieron la guerra, sino que cambiaron voluntariamente las armas por la política, los principales protagonistas son las víctimas, los que perdieron la vida y los familiares y amigos que tanto sufrieron. Y entre las víctimas incluyo a los vascos que tuvieron que abandonar sus casas por la presión extrema de ETA, de sus acólitos y de todos los que miraban para otro lado. Políticos, empresarios, periodistas… Ellos también son los artífices del fin de ETA. No hay una sola persona o institución que pueda arrogarse el triunfo; dejen la prepotencia a un lado.

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