El culo de la paloma
«Caetano Veloso reveló que a un brasileño le cuesta mucho trabajo cantarla sin partirse de risa»

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1. Escribí el artículo Muerte por amor a propósito de la de Marjane Satrapi. No había leído aún Pollo con ciruelas, su segunda mejor novela gráfica tras Persépolis. Me la recomendó una lectora, porque al protagonista le pasa lo mismo que le ha pasado a Satrapi, o que ella hizo que le pasara; es decir, ella tenía ya interiorizada esa conducta. Tal vez fue simplemente un diagnóstico que se confirmó como autodiagnóstico. El protagonista es un músico de tar (especie de laúd de origen persa) al que le rompen su instrumento. Busca otro, pero ninguno suena igual: no lo puede sustituir. Así funciona el amor único. Tras varios intentos vanos, abandona: «Dado que ningún tar podía devolverle el placer de tocar, decidió dejarse morir».
2. Está bien el libro La bola, de Daniel Verdú (Alfaguara). Si nada se interpone, le dedicaré mi columna del jueves (al libro, a Jot Down y a Mar de Marchis). Pero quiero traer aquí un mojoncillo desgajado. En el contexto del 15-M, escribe el autor: «Y de repente, por la derecha, crecía un nuevo partido amamantado en el rencor contra el nacionalismo catalán y fundamentado en la nada con burbujas de sifón de su líder». El rencor contra el nacionalismo catalán. Otra muestra de la aberración de la patética izquierda española que ve progresismo en lo más reaccionario. Félix Ovejero la llamó muy justamente «la izquierda reaccionaria».
3. Ovejero ha seguido profundizando en esto último en La invención del agravio. Nacionalismo y crisis de la democracia española (Alianza). Lo presentó en Málaga la semana pasada con Manuel Toscano y Guillermo Díaz. Estaba también Inés Arrimadas, a la que le dije que, cuando salió con el pelo revuelto tras su victoria en Cataluña, cité la imagen de un poema de Jaime Gil de Biedma: «despeinada / por un viento solo tuyo». Luego, en la cena, le solté a Ovejero eso que le reprocha Arcadi Espada de que siempre escribe democracia entre comillas. Respuesta de Ovejero: «A lo mejor es porque yo sé de democracia».
4. Mi amigo Arias dedicó su última columna en THE OBJECTIVE a cuestionar a los votantes acríticos de los partidos, aunque de paso cuestionó a los únicos votantes críticos que ha habido en toda la historia electoral española: los de Ciudadanos, cuyo voto crítico de 2019 tuvo la desdichada consecuencia de acabar con el partido. En el lado opuesto están los fieles votantes del PSOE, que lo siguen votando haga lo que haga el PSOE. Ese tercio fijo de electores constituye ya un auténtico lastre predemocrático en España. Se podría cambiar «predemocrático» por «acrítico», precisamente. De fondo está la cuestión de los suelos de los partidos: el grupo de votantes que nunca dejará de votarlos y que les da a los partidos consistencia. Ciudadanos carecía de suelo porque sus votantes venían de ser críticos con otros partidos; y terminaron siéndolo, mortalmente, también con Ciudadanos.
5. Después de su concierto en Madrid, en el que cantó una vez más la para mí insufrible Cucurrucucú paloma, Caetano Veloso reveló una cosa divertidísima sobre la canción. Dijo que a un brasileño le cuesta mucho trabajo cantarla sin partirse de risa. Es que en portugués «cu» es «culo». La transcripción española vendría a ser: Culoculorruculoculo paloma. Me imagino que en las retransmisiones brasileñas y portuguesas del Mundial también se troncharán cada vez que tengan que hablar de nuestro Cucurella.
6. Hoy 21 de junio empieza el verano y, como siempre, me pego un atracón sonoro de Samba de verão (o Summer samba o So nice). Para quienes quieran sumarse, he hecho una lista de reproducción con versiones.
