El Subjetivo
Pedro Sánchez y Bilderberg
Vincent West / REUTERS
21.01.2016 Felipe González, uno de los hombres de Bilderberg en España, ha recibido el encargo de meter en cintura a Pedro Sánchez. Ignoro si estará a la altura de tan desmedida hazaña porque después de diez años investigando y publicando sobre este club tengo dos cuestiones muy claras: que no todo le sale bien y que jamás debe nadie fiarse de un Bilderberg. Sin ir más lejos, uno de sus últimos proyectos errados es Sánchez y previamente lo fue Eduardo Madina, el elegido por el club para suceder a Alfredo Rubalcaba al frente del PSOE. Pero vemos que con los socialistas no atinan, a pesar de que ponen todo el empeño, y sus equivocaciones amagan con finiquitar aquel partido que les dio todo el poder en España cuando el joven Felipe González se arrodilló ante los destellos del imperio.

Eran otros tiempos, sin duda. Ahora las nuevas generaciones somos más rebeldes y vamos de sobrados, pues suponemos que para algo nos metieron en la cabeza aquello de JASP, Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados, olvidando explicarnos que, como en el caso de Hacienda somos todos, solo se trataba de un anuncio publicitario.

En la última reunión Bilderberg, Pedro Sánchez fue el único político español invitado al sínodo pagano, algo que sentó muy mal en el seno del PP y del PSOE. Los primeros enseguida comprendieron las señales que les enviaban, pues el hecho de no contar con miembro alguno del Gobierno o de los populares en año electoral significaba tener a Bilderberg en la trinchera enemiga. En los últimos tiempos, Juan Luis Cebrián y Soraya Santamaría habían iniciado relaciones políticas y económicas pero el periodista, encargado de enviar las invitaciones a los españoles, se olvidó de ella en ese momento crucial. ¡Cómo para fiarse de un Bilderberg! Los desairados le acusaron, además, de boicotear la candidatura de De Guindos al Eurogrupo, ya que la delegación holandesa de su rival se presentó allí con un potente destacamento en el que estaban desde el primer ministro al presidente de la Shell pasando por el director del banco central flamenco y la reina madre Beatriz.

Por su parte, los del PSOE contrarios a Sánchez aprovecharon la ocasión para rasgarse las vestiduras y exclamaron: ¡¿cuándo se ha visto que un socialista vaya a codearse con los poderosos?! Pero el mayor despropósito llegó porque el equipo del secretario general no tuvo otra ocurrencia que negar la mayor haciendo correr la voz entre los periodistas de sus filas de que, finalmente, Sánchez no asistiría a la reunión en los Alpes austriacos porque le coincidía con otro acto.

Qué esperpento. Claro que asistió y recibió un master de real politik de la mano del mismísimo Kissinger, acuñador del término. Pero parece que no comprendió nada. Como también parece que el poderoso, influyente y hermético club no logra atinar. Cebrián anda como loco proponiendo a Albert Rivera para presidente y, además, Bilderberg ha puesto sobre la mesa a otros de sus hombres: Javier Solana o José Manuel García-Margallo, a quienes sugieren como regidor para un gobierno provisional que duraría una legislatura. Así es como corrigen los excesos e ignorancias de los votantes y de quienes no pueden controlar.

Como lo confirmó en 2013 el Bilderberg y ministro Kenneth Clarke en el Parlamento británico, el club recluta jóvenes promesas en ascenso de una generación más joven para continuar la labor del clan. Como en su día enrolaron a Cameron, Blair, Clinton, Obama, Durão Barroso, ahora le tocaba el turno a Pedro Sánchez pero no les está resultando nada fácil negociar con él. Sus maestros han sido Solana, Cebrián y Felipe González, entre otros, que le exigen sentido de Estado, pero parece no escucharlos. Tal vez esté pensando para sí que no debe fiarse de un Bilderberg. Tal vez tenga otros planes. O tal vez está cumpliendo eficazmente la misión. De aquellas raíces, estas ramas.