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Bárcenas se olvida de los mandos policiales de 'Kitchen' y apunta al PP: «Todo lo inició la cúpula»

El extesorero denunció que «le robaron» un audio que grabó a Mariano Rajoy en Génova sobre la ‘caja B’ del partido

Bárcenas se olvida de los mandos policiales de ‘Kitchen’ y apunta al PP: «Todo lo inició la cúpula»

Luis Bárcenas, en la entrada de la Audiencia Nacional. | EP

Luis Bárcenas se desenvolvió con total soltura este lunes en la Audiencia Nacional. Sin cuentas judiciales pendientes, tras ser condenado a 30 años por el caso Gürtel, acudió al mismo tribunal que lo enjuició hace más de una década. Esta vez, como perjudicado por la supuesta trama parapolicial que orquestó el Ministerio del Interior liderado por Jorge Fernández Díaz para sustraerle a él y a su mujer, Rosalía Iglesias, la información sensible que tuviera sobre la financiación irregular del Partido Popular y pagos a sus dirigentes. Durante casi seis horas de declaración, sin embargo, Bárcenas se olvidó de los principales acusados de Kitchen y centró el tiro sobre Sergio Ríos, el «conductor, auxiliar administrativo y hombre de máxima confianza» que le traicionó, y la cúpula del PP entonces liderado por Mariano Rajoy, a la que acusó «de iniciar toda la operación».

El entonces responsable de las finanzas del partido relató cómo su esposa, tras el ingreso en prisión preventiva de Bárcenas, comenzó a sentir «que alguien la estaba siguiendo, pensando siempre que eran periodistas». Posteriormente, descubrieron que, en realidad, eran policías de distintas unidades policiales. Según la Fiscalía, el conductor fue captado por la trama, previo pago de 2.000 euros al mes, para facilitar todo tipo de información y documentación que pudiese afectar al PP. Ríos fue el que entregó supuestamente los teléfonos y un iPad del excontable al comisario Enrique García Castaño —el jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía que estuvo al frente de las vigilancias ilegales— para que se extrajese todo su contenido.

El conductor tenía «acceso permanente» a los teléfonos de Bárcenas, según contó el propio perjudicado. De hecho, explicó que «cuando tenía cualquier reunión, nunca llevaba los móviles: los dejaba en el interior del vehículo en un sobre que Ríos le había preparado —equivalente a una caja Fahrenheit— y que impedía localizar dónde se encontraba». Además, el excontable contó que le encargó ir a su despacho de Génova 13, donde se ubica la sede nacional del PP, para que recogiese toda la documentación que «consideraba importante». Una serie de archivos sobre «campañas electorales y financiación ajena a los canales oficiales» que fueron trasladados al despacho de Rosalía Iglesias.

«Me lo robaron»

Bárcenas, sin embargo, no tuvo acceso a esa información hasta 2015, cuando consiguió salir de la cárcel. Fue, ha admitido en el interrogatorio, cuando se dio cuenta de que «faltaba documentación» y un pendrive que él había guardado allí posteriormente con unas grabaciones que hizo al expresidente Mariano Rajoy y el exvicepresidente Javier Arenas sobre cómo funcionaba la contabilidad B del Partido Popular. «Me las robaron», aseguró el extesorero. Una afirmación que causó estupefacción entre las defensas de los acusados, que cuestionaron sus palabras y le censuraron haber llegado a negar en el pasado la existencia de estos audios.

El testigo se excusó asegurando que no le había interesado revelar ese extremo en el pasado porque entonces podía perjudicar su estrategia de defensa en Gürtel. La confesión sobre esas grabaciones fue la primera muestra del extesorero de que iba a apuntar a la responsabilidad de la cúpula del PP, más allá del espionaje ilegal, pese a que el juez instructor desechó seguir esa vía. «Esta operación se inicia por los responsables del partido y luego, si eso se acredita, tiene un traslado al Ministerio del Interior, pero empieza en el partido», aseguró Bárcenas a poco más de 72 horas de que testifiquen como testigos en el caso Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal.

«Me hicieron la vida imposible»

El condenado por Gürtel esgrimió que la relación con Génova cambió cuando en julio de 2013 decidió declarar en la Audiencia Nacional y dar veracidad a los documentos que se habían publicado en la prensa sobre la financiación irregular del partido. Fue cuando, según Bárcenas, se inició una operación contra él, mientras estaba en prisión provisional, para que se desdijese ante el tribunal. «La prueba está en la secuencia temporal de mi estancia en prisión. El trato fue exquisito al principio. No me pedían los números de teléfono a los que llamaba, el director incluso venía a visitarme a mi edificio… Tras la declaración, el centro tuvo una intención de hacerme la vida imposible», ha manifestado.

A su declaración contra dirigentes del PP, le siguieron capítulos de todo tipo en la prisión de Soto del Real, orquestados supuestamente desde la dirección de la formación. «Mi vida cambió drásticamente. A la semana siguiente, se filtró mi foto de ingreso en prisión. Era absurdo pensar que había sido un funcionario porque llevaba seis meses en la cárcel y lo lógico, si algún funcionario quería ganar dinero, es que eso hubiese ocurrido al principio», relató. Además, «con clara intención de humillarle, le sometieron a varios «desnudos integrales» y le impusieron varias sanciones supuestamente sin sentido. Una situación que no cesó hasta que en 2025 consiguió volver a casa hasta la celebración del juicio.

Durante esa etapa, añadió el extesorero, su entorno también sufrió varios sucesos. «Se produjo el secuestro de su familia, el ataque en el metro y el borrado de los discos duros de mi ordenador… Pruebas de que todo se inicia por los representantes del PP», censuró una vez más. La mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, también declaró este lunes en la Audiencia Nacional. Durante algo más de una hora, dijo que la etapa de prisión preventiva de su marido «fue una época devastadora y terrible» al quedarse sin su apoyo. «Yo me encontraba absolutamente devastada. Vivía una situación tremenda, desorientada. Cada día me tenía que hacer cargo de una casa. Y mi marido le dijo al chófer que me cuidara», rememoró sobre la llegada de Sergio Ríos a la familia.

«Hubo un momento en el que él se puso muy nervioso, conducía de forma muy brusca. Y yo estaba aterrada en Soto frente a los periodistas. Él aparcaba lo más próximo y estaba pendiente, pero se produjeron muchas situaciones en las que yo salía y él no estaba y me decía que venía del gimnasio», recordó. Finalmente, la propia Rosalía decidió prescindir de sus servicios. Su abogado, Javier Gómez de Liaño, y ella misma descubrieron después que los agentes les estaban vigilando. El letrado admitió que en 2014 hallaron cámaras de la Policía que los funcionarios habían colocado a la entrada del despacho.








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