Arranca el histórico juicio político a Trump en el Senado de EEUU por sus presiones a Ucrania

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Arranca el histórico juicio político a Trump en el Senado de EEUU por sus presiones a Ucrania
Foto: DENIS BALIBOUSE| Reuters

El histórico juicio político al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado este martes en el Senado, con la división partidista que caracteriza su mandato: mientras la oposición demócrata lucha por apartarlo del cargo, los republicanos que controlan la Cámara Alta buscan una rápida absolución. Trump se convertirá en el tercer presidente en la historia del país en ser juzgado por el Senado, después de Andrew Johnson en 1868 y de Bill Clinton en 1999.

Cuatro meses después de que explotara el escándalo ucraniano que lastró el final del Gobierno de Trump, los 100 senadores se reúnen en el Congreso para el juicio que ha dado comienzo a la una de la tarde (hora local), y que probablemente concluya con la absolución del mandatario ya que el Senado cuenta con mayoría republicana y, para que salga adelante el impeachment, se necesita el apoyo de dos tercios de la cámara.

Los senadores deben decidir sobre los cargos que la Cámara de Representantes le imputó a Trump el mes pasado: abuso de poder y obstrucción al Congreso. Según la acusación, Trump intentó presionar a Ucrania para que interfiriera en las elecciones de 2020 para ayudarlo, sugiriendo a su homólogo de Kiev, Volodimir Zelenski, que investigara los negocios del hijo de Joe Biden, quien podría ser su rival demócrata en las presidenciales. Después, según los opositores, obstruyó el trabajó de la investigación en el Congreso al negarse a que sus principales asesores testificaran.

Una veta importante del escándalo es la llamada entre Trump y Zelenski el 25 de julio, durante la cual supuestamente el mandatario estadounidense lo presionó para que anunciara una investigación sobre Biden. Los demócratas, que controlan la Cámara Baja y que lideraron la investigación contra Trump, lo acusan de haber manipulado a Ucrania al retener cerca de 400 millones de dólares en ayuda militar para un país que tiene un conflicto con rebeldes prorusos en el este de su territorio.

En la víspera, la polarización entre ambas partes -que ha caracterizado el proceso desde que emergieron las primeras acusaciones- se hizo patente una vez más cuando el equipo legal del presidente estadounidense publicó un escrito de 100 páginas en el que pidió al Senado absolver inmediatamente a Trump. El texto califica el juicio como una «peligrosa perversión de la Constitución» y, casi simultáneamente, los impulsores del proceso contra Trump en la Cámara de Representantes publicaron un documento explicando que el mandatario había incurrido en una «conducta corrupta» con el objetivo de hacer trampa en la próxima elección.

«El presidente no ha hecho nada malo», sentenciaron los abogados de Trump, un equipo de alto nivel con figuras como Kenneth Starr, que participó en el proceso contra Clinton tras el escándalo por su relación con Monica Lewinsky. Se espera que los senadores voten de acuerdo a los lineamientos de su partido, y Trump cuenta con el apoyo de la mayoría republicana que domina el hemiciclo con 53 escaños, por lo que el juicio político no tiene visos de prosperar. En este contexto, estos crispados intercambios están orientados hacia la opinión pública, en un momento en que se acerca el inicio de las primarias demócratas de cara a las presidenciales.

El presidente del Tribunal Supremo de EE.UU., John Roberts, que la semana pasada tomó posesión como jefe del Senado temporal durante el juicio político, arrancó el proceso con una serie de trámites burocráticos, entre ellos el juramento del senador republicano Jim Inhofe, el único que faltaba por integrar el «jurado» del proceso, compuesto por los legisladores de la Cámara Alta.

El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, ha presentado su resolución para las reglas del juicio político, que contemplan 24 horas repartidas a lo largo de tres días para los argumentos de cada parte, a diferencia de su propuesta inicial que marcaba dos jornadas.

El líder de la mayoría republicana en el Congreso ha modificado su plan inicial tras las críticas recibidas, ya que suponía que las sesiones podrían extenderse hasta la madrugada.

Es improbable que los demócratas reúnan la mayoría de dos tercios necesaria para destituir a Trump, dado que los republicanos controlan 53 de los cien escaños del Senado y ninguno de ellos se ha vuelto contra el presidente.

La Casa Blanca espera que el juicio finalice en dos semanas. Si así fuera, serían tres semanas menos de lo que se extendió el proceso contra Clinton.