The Objective
El rincón de Espe

Santiago Abascal: «Sánchez sabe que perder el poder lo sitúa en el banquillo de los acusados»

El líder de Vox conversa con Esperanza Aguirre sobre sus inicios en la política y la corrupción del actual Gobierno

Santiago Abascal (Bilbao, 1976) llega a El rincón de Espe como uno de los dirigentes que más han alterado el tablero político español en la última década. Presidente de Vox desde 2014, diputado por Madrid en el Congreso y principal antagonista del relato político socialista, el líder conservador creció en Amurrio (Álava) en una familia marcada por la amenaza de ETA, militó durante años en el Partido Popular y fue parlamentario vasco antes de romper con su antiguo partido y convertir la defensa de la nación española en el eje de su trayectoria pública. Licenciado en Sociología por la Universidad de Deusto y fundador de Denaes, Abascal conversa con Esperanza Aguirre sobre sus años con escolta, el patriotismo, la relación entre Vox y el PP, la inmigración, la desregulación y el futuro político de Pedro Sánchez.

PREGUNTA.- Bueno, Santi, yo lo primero que quiero es agradecerte muchísimo que hayas querido venir a El rincón de Espe.

RESPUESTA.- Es un placer. No podía decir que no.

P.- ¿No podías decir que no? Claro que podías.

R.- Bueno, no me atrevía.

P.- Se lo dices a la mitad de los medios, me imagino.

R.- Con los medios es más fácil, pero contigo es un poco más difícil.

P.- Y te estoy enormemente agradecida. Tengo que decirte que consulté al director, y me dijo: «Fenomenal». Así que no te creas que no te vemos bien en THE OBJECTIVE.

R.- Bueno, pues es un placer.

P.- Pues el placer es mío, porque es que yo tengo mucho interés en que tú expliques a la gente, que en El rincón hay gente que nos escucha de todas las edades, que seguramente no sabe de ti nada más que las horribles cosas que dicen algunos medios de comunicación. Naciste en Amurrio y me gustaría que nos contaras cómo era entonces la política en el País Vasco, cómo tenías que ir a la universidad con escoltas y con pistola… en fin, que cuentes un poco tu vida: los inicios, antes de la vida política.

R.- Aunque soy de Amurrio, nací en Bilbao, porque en Amurrio no había hospital. Mi padre sí nació en Amurrio. Pero si tengo que hablar de mis inicios políticos, creo que son muy anteriores a una militancia, a una mayoría de edad, porque nací en una familia comprometida políticamente.

P.- Tu padre tuvo problemas.

R.- Mi padre tuvo muchos, mi abuelo también.

P.- ¿Ah, tu abuelo también?

R.- Sí. Fue alcalde desde el 63 hasta el 79. Tenía una empresa que estaba intentando poner en marcha, pero le hicieron presión con el denominado «impuesto revolucionario» de la banda terrorista ETA, así que tanto mi abuelo como mi padre como yo hemos padecido esa persecución. Pero eso hace que seas consciente de tu entorno cuando eres un niño. A los nueve años recuerdo muy bien el asesinato del cartero de mi pueblo, a Estanis. Un cartero, un hombre que decía…

Foto: Víctor Ubiña y Carmen Suárez

P.- Al cartero de Amurrio.

R.- Amigo de mi padre. Yo le conocía, y cuando vimos la noticia, cuando solo había un canal de televisión, estábamos en Sevilla. Era verano, porque mis padres me llevaban allí para sacarme de las gramíneas del norte y evitar mi alergia al polen. Debía de ser el veintitantos de junio [26 de junio, 1985] y la televisión arrancó con el asesinato del cartero de mi pueblo. Tenía nueve años. Habían matado previamente a su hermano en el año 81, que era un hombre que se dedicaba a alquilar pisos. El hermano era un cartero. Gente que probablemente decía sus ideas políticas en alto y consideraron que eran las personas que había que eliminar.

«ETA mató al cartero de mi pueblo por ser español y decirlo»

P.- Que sus ideas políticas eran ser español. Que no se crean los oyentes…

R.- Ser español y decirlo, probablemente, en los bares, en las calles, no ocultarlo, no tener miedo.

P.- Pero entonces Álava, yo recuerdo que el Partido Popular ganaba, y encima teníamos a la derecha a uno que se llamaba Unidad Alavesa. Cosa que ahora el Bildu casi…

R.- Bueno, en Álava realmente ha ganado todo el mundo en una u otra ocasión. Han ganado los socialistas, ha ganado el Partido Popular, ha llegado a ganar alguna elección Unidad Alavesa, han llegado a ganar partidos nacionalistas y ahora mismo es Bildu. Ha llegado a ganar Podemos en algunas elecciones generales, si no me equivoco. Yo creo que, por lo menos en Vitoria, sí. Es decir, en Álava se suele decir: «Alavés, falso y cortés». Lo digo yo, que soy alavés. La posición política alavesa ha sido muy cambiante, pero bueno, eso es una anécdota.

P.- El caso es que ser español en aquella época en Amurrio —que no era exactamente, no sé, no era Guipúzcoa, que todavía era peor— era una cosa verdaderamente peligrosa.

R.- Amurrio y Llodio, donde yo fui concejal después, sí que eran un poco como Guipúzcoa. También recuerdo que yo fui concejal muy pronto, con 23 años, porque no había gente del pueblo para rellenar todas las listas en ese Ayuntamiento, donde gobernaba Herri Batasuna. Yo recuerdo cuando fui elegido; me tocó hacerle jurar la Constitución —porque era el más joven de la corporación— al alcalde entrante, que era el mismo que estaba, y la fórmula de juramento, de lealtad a la Constitución, al Rey, etcétera. Entre insultos, gritos… Salimos protegidos por la policía autonómica. Eso fue en el 99, cuando me pusieron protección policial. En 2003, después de la ilegalización de Batasuna, fue mucho peor. Fue una auténtica batalla campal, con agresiones… Acabó en la Audiencia Nacional después de un proceso muy largo en el que yo denuncié a 15 o 20 tipos a los que conocía personalmente, con nombres y apellidos —algunos de ellos con antecedentes penales, otros habían estado en prisión—, por amenazas y agresiones grabadas, y aquello acabó delante de los tribunales.

P.- Bueno, el caso es que a la Facultad de Sociología de Deusto tuviste que ir con protección.

R.- Tuve que ir con protección desde los 23, justo la última parte de la carrera, hasta los 33. Desde salir de fiesta hasta casarme, todo lo hice protegido: tener hijos, ir a los paritorios con los escoltas.

P.- ¿De verdad?

R.- Claro, claro.

P.- ¿Cuántos hijos tienes?

R.- ¿Ahora? Cinco.

P.- ¿Cinco? ¿Edades?

R.- El mayor tiene 21 años, una de 19, otra de 12, otro chico de diez y uno que llega rezagado, que todavía no ha cumplido dos años, y que me está quitando la salud.

P.- Pero qué monada. ¿Por qué, no te deja dormir?

R.- Porque no nos deja dormir, ni deja sentarse, corre todo el rato, no hay manera de pararlo ni de atarlo. Tiene una actividad realmente sorprendente. Igual el problema es mi edad.

P.- Bueno, pues vamos a entrar un poco en política, que la gente también quiere saber eso. A mí me sorprendió y me entristeció la carta que escribiste a Mariano Rajoy, con la que tengo que decir que yo estaba de acuerdo en casi todo. El detonante debió ser la suelta de Bolinaga, me parece, ¿no?

R.- Más que el detonante, fue la gota que colmó el vaso.

«Fundamos Denaes porque hay motivos para sentirnos orgullosos de nuestra historia, con sus claroscuros, pero muchos más claros que oscuros»

P.- Me acuerdo porque yo era presidenta de la Comunidad de Madrid y era agosto. Pero el rey Juan Carlos quería ir al 112, y entonces me preguntaron. Y yo dije: «Oiga, ¿pero cómo es posible esto?». Y entonces el ministro contestó que es que si no soltaba a Bolinaga estaría prevaricando. Y eso ya fue el colmo, en mi opinión. Pero bueno, el caso es que escribiste esa carta y te dedicaste entonces a Denaes.

R.- Bueno, en realidad yo ya había impulsado junto a otro grupo de amigos la Fundación para la Defensa de la Nación Española, Denaes. Para que la gente sepa cuál era el objetivo: buscábamos la recuperación del patriotismo en la sociedad española. Parecía que el patriotismo tenía que ser constitucional o no podía ser, pero nosotros creíamos que teníamos motivos para sentirnos orgullosos de nuestra historia —con sus claroscuros, pero creo que muchos más claros que oscuros—, y de nuestra propia identidad, de nuestra lengua universal.

P.- Oye, exactamente, y de nuestra cultura y de nuestros escritores, de nuestros artistas…

R.- Jesús Laínez, un escritor involucrado en la fundación, para distinguir lo que era la Constitución de la nación, utilizaba como analogía la diferencia entre conducir y el carné de conducir. Él decía: «El carné de conducir está bien, pero a mí lo que me gusta es conducir». Las constituciones son las normas que tenemos que cumplir, lo que nos une desde una perspectiva jurídica. Pero en realidad, no te gusta el carné. No es la norma, es algo más.

P.- Yo creo que lo más importante de la Constitución no es la letra, sino el espíritu. Y en mi opinión, ese espíritu es el que se cargó a Zapatero cuando fue al notario a firmar el Pacto del Tinell, según el cual jamás podrían pactar nada con el PP. Entonces no existíais los de Vox, pero justo el espíritu de la Constitución es el del consenso, la concordia, que ya las dos Españas no tienen que existir. Eso se lo cargó Zapatero y ahora Sánchez con el muro total.

R.- Bueno, no solo el espíritu de concordia, sino yo creo que el fundamento de la Constitución, que también se está perdiendo, la unidad nacional. Recuerdo que Gabriel Cisneros me contaba cómo él incorporó la palabra «se». Es decir, «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española», porque la redacción inicial, según me decía, era «la Constitución fundamenta la unidad nacional». Decía: «No, no la fundamenta. La Constitución se fundamenta sobre algo que es previo y superior, que es la unidad nacional». Y eso también se está perdiendo. De hecho, hay riesgo de que Sánchez se presente a las elecciones encabezando una especie de reforma plurinacional que nos quiere decir que España no es una nación, sino un conjunto de naciones.

«La Constitución se fundamenta sobre algo que es previo y superior, que es la unidad nacional. Y eso también se está perdiendo»

P.- Sí, sí. Eso es el peligro, sin ninguna duda. Desde Denaes defendéis la nación española. Yo recuerdo que te di un premio o algo así, siendo yo presidenta de la Comunidad.

R.- No, acogiste la entrega de premios de la Fundación para la Defensa de la Nación Española en la sede de la Comunidad de Madrid. Se celebraron muchas ediciones y se reconoció a mucha gente que en distintos campos había hecho algo por España, desde clubes de fútbol que habían incorporado la bandera nacional a sus equipaciones, hasta directores de orquesta, a la serie Isabel la Católica, que también hizo una función muy importante, y acudió muchísima gente, periodistas, artistas, políticos, a recibir reconocimientos porque hacían algo más allá de su profesión o de sus siglas en favor de la nación. Nos parecía muy importante porque parece que solo nos podían unir. Había asociaciones de víctimas del terrorismo, pero parecía que solo nos unía la humanidad, el reconocimiento a las víctimas. Luego había asociaciones de defensa de la legalidad constitucional, muy importantes también, que hicieron su función en el País Vasco. Foro de Ermua, Basta Ya… Pero había una especie de resistencia a lo patriótico. Parecía que el himno nacional y la bandera nacional tenían que estar recluidos en los cuarteles, que eran propios de los militares. Y yo creo que se hizo una contribución —nosotros y otras organizaciones— en favor de esa normalización. Yo recuerdo que en los noventa no era fácil que en los mítines de los partidos existieran tantas banderas de España.

P.- ¡Cómo! Y las quitaban.

R.- Por eso. Yo eso lo he visto.

P.- En el partido en el que estuvimos, quitaban las banderas de España. A mí me la han quitado.

R.- Bueno, pues ya sabemos de lo que hablamos.

P.- Exacto. Bueno, total, que acabaste la carrera en Deusto.

R.- En Deusto, sí. La acabé, ¿eh?

P.- ¿Hay quien dice que no la acabaste?

R.- No, no, sino porque hay otros que dicen que han hecho cosas que no han hecho. Doctorados, carreras y todo tipo de cosas, porque a mí me parece muy escandaloso. Yo solo tengo una licenciatura, no tengo siete másteres ni me he inventado nada.

P.- Aprovecho para decir que cuando viniste a Madrid, no inventé ningún chiringuito para ti, sino que te ofrecí una plaza vacante, para la que cumplías el requisito de ser licenciado universitario. O sea, de chiringuito nada. Y yo no lo había creado, lo había creado no recuerdo si Leguina o Alberto Ruiz-Gallardón, pero era esto que hay ahora, que es nacional.

R.- Sí, una agencia de protección de datos.

P.- La Agencia de Protección de Datos de Madrid. Y ahí estuviste.

R.- Pero lo bueno es que lo cerramos, porque eran instituciones que no hacía falta que existieran.

P.- La cerramos, como yo cerré muchas cosas, cuando vino la crisis de 2008 y que Zapatero no quería reconocer. Y ya en los Presupuestos del 2010, ya suprimimos todas las entidades innecesarias. Yo creo que lo que estáis haciendo ahora —que me alegro de que ni Vox ni el Partido Popular se dediquen a criticarse el uno al otro, sino a pensar en cómo vamos a conseguir echar a Sánchez— es bastante positivo, los acuerdos que se están haciendo en algunas comunidades autónomas.

R.- Son acuerdos muy importantes que responden a la voluntad mayoritaria de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Hay quien dice que son cosas como de: «No, es que solo me faltan dos escaños». Ya, pero Vox no tiene dos, sino 15, o 14, o 16, que es mejor que una mayoría justa. Son mayorías muy amplias que nos tienen que obligar a hacer las reformas que necesita el país. En materia impositiva, en materia de desregulación de todas las normas económicas…

P.- Me encanta la desregulación.

R.- Nosotros hemos nombrado vicepresidentes de desregulación tanto en Extremadura como en Aragón.

P.- Eso sí que es importante para alguien liberal como yo, porque las normas se promulgan, se publican y pasa el tiempo y siguen vigentes, aunque ya no sean necesarias. Por tanto, la desregulación es importantísima.

R.- Y sobre todo, hay muchas normas. Es muy difícil para un ciudadano…

«Un agricultor tiene que estar enterrado en papeles para respetar todas las normativas de la Unión Europea»

P.- Un millón de páginas creo que producimos al año.

R.- Para ser ciudadano de pleno derecho hay que ser catedrático de Derecho administrativo, porque un agricultor tiene que estar enterrado en papeles para respetar todas las normativas de la Unión Europea —medioambientales, del Pacto Verde—, que destruyen su capacidad de avanzar y, en muchas ocasiones, les criminaliza. Y creo que hay que detectar, tanto en el campo como en la industria y en la vivienda, todas las regulaciones absurdas o ideológicas.

P.- La vivienda es de locos. Ahora resulta que el Código de la Edificación ha tenido una modificación consistente en que todos los pisos nuevos tienen que tener dos plazas de garaje para bicicletas. Eso encarece una barbaridad.

R.- Para bicicletas.

P.- En la vivienda, y no todo el mundo puede montar en bicicleta.

R.- Vamos a pasar del coche eléctrico obligado, que solo lo pueden pagar los que tienen mucho dinero, a la bicicleta obligada. Un desastre. Es increíble este intervencionismo —que nace fundamentalmente en las instituciones europeas y que ha sido obra de dos grandes partidos—, pero no hay que perder la esperanza. Eso se puede cambiar. No estamos condenados, porque en el Parlamento Europeo ya hay una mayoría alternativa a los acuerdos Partido Popular-Partido Socialista. El acuerdo del Partido Popular es posible si está dispuesto a cambiar de socio, tanto con Patriots, el tercer partido de Europa y que presido yo, como con Conservadores y Reformistas de Giorgia Meloni. Eso ya conforma una mayoría parlamentaria. Está en el tejado del Partido Popular tomar la decisión de cambiar de socio.

P.- Es imprescindible que el Partido Popular deje de unirse a los socialistas y a los verdes para hacer ese tipo de regulaciones absurdas que a mí, como ganadera y agricultora consorte, me tienen absolutamente indignada. Estoy muy contenta porque Dolors Montserrat opina como yo.

R.- Opina como tú, pero no sé si vota como queremos.

P.- Pero no es lo mismo que Esteban González Pons, que es amigo también, porque fue portavoz del Senado cuando yo era presidenta. Pero no estoy de acuerdo con nada de lo que él opina en este momento.

R.- De hecho, él ha reivindicado esos pactos y la Agenda 2030, así como las cosas que están dañando el campo. Las reformas agrarias en lo que tiene que ver con enfrentar el Pacto Verde o algunos acuerdos comerciales totalmente.

P.- Dañinos para los acuerdos comerciales. Yo estoy a favor del libre comercio. Para qué nos vamos a engañar.

R.- Pero con las mismas condiciones.

P.- Claro, pero lo importante es que todos los productos que lleguen a España tengan los mismos condicionantes que tenemos los europeos. Eso es.

R.- Un libre comercio que traiga competencia leal, no desleal.

P.- Pero no se trata de no acordar con ellos, sino de poner las condiciones.

R.- Exacto. Ahora mismo, los agricultores y ganaderos —mayoritariamente— están en contra del acuerdo de Mercosur y el Pacto Verde.

P.- Lo de Mercosur es como lo de los taxistas y Uber. No puede ser que a los taxistas les pidan una cosa y a los Uber otra. Pero cambiando de tema, ¿entonces cómo vamos a hacer? ¿Crees tú que este auto y este sumario, que es lo que sabemos ahora, del expresidente Zapatero, tan bueno él, tan buenista él, tan preocupado de los presos en Venezuela, va a servir para que Sánchez convoque?

R.- No. Sánchez está absolutamente atornillado al poder. Sabe que perderlo le sitúa en el banquillo de los acusados. Ayer me preguntaban por la presunción de inocencia de Zapatero, porque un periodista vio que yo estaba haciendo acusaciones, como las que hace el juez. La presunción de inocencia. Digo sí, sí. La de Zapatero, la de Koldo, la de Ábalos, la de la mujer de Sánchez, la del hermano…

P.- Pero además la de los jueces y los policías y los guardias civiles.

R.- Ya son muchas presunciones de inocencia juntas.

P.- Bueno, no todos tenemos presunción de inocencia. Yo se la doy a todos ellos. Pero es que ellos no se la dan a los jueces, ni a los fiscales que no son la Cianuro.

R.- Y escrachean a los demás y luego les molesta que un periodista les haga preguntas incómodas. La izquierda siempre ha tenido una doble moral.

P.- Les quieren cancelar.

R.- Los cancelan o les arrancan los micrófonos y los tiran.

P.- Exacto.

R.- Y esto debería desgastar a cualquier alternativa política. Pero creo que muchos votantes socialistas dan por descontada esa corrupción, así que tenemos que estar preparados para que Sánchez haga cualquier cosa para mantenerse en el poder, para alargar la convocatoria de elecciones, para alterar el censo electoral con nacionalizaciones masivas y fraudulentas. Y, sobre todo, no se pueden afrontar las elecciones con los errores del año 23, dándolas por ganadas, ni demonizando alguna de las fuerzas políticas que se presentan. Porque el 23…

«Tenemos un Gobierno que está trayendo muchos problemas a los españoles en el orden económico, que miente sobre las cifras del país»

P.- Hay que demonizar a Bildu. Yo por lo menos la sigo demonizando, porque no han pedido perdón. Y encima están en la calle.

R.- Y a los que roban y pactan con Bildu. Es decir, tenemos un Gobierno que está trayendo muchos problemas a los españoles en el orden económico, que miente sobre las cifras económicas del país, que oculta que los españoles nos hemos empobrecido y que promueve una invasión migratoria invitando a toda África y toda América a venir. No es posible. El país hay que reordenarlo, hay que restaurar la legalidad en España. Hay que ir a las elecciones ofreciendo programas políticos claros y sin demonizar a aquel con el que tienes que pactar. Sobre todo, no podemos dar las elecciones por ganadas, porque Sánchez va a hacer todo lo posible para volver a ganar. Tiene apoyo internacional, como ha demostrado en Barcelona. Tiene apoyo internacional de lo peor de cada casa. Y además hay multimillonarios pagando esos encuentros, como Alex Soros, que ha venido a bendecirlo en Barcelona.

P.- ¿Fue Alex Soros? ¿El padre o el niño?

R.- El hijo, el hijo. Es el pagador de todo eso.

P.- Yo creo que a esta señora Sheinbaum, que presume de azteca y resulta que es medio lituana, medio búlgara y judía además. Pues a esa señora yo creo que Sánchez le dijo lo que tenía que hacer con Ayuso.

R.- Probablemente.

P.- Yo estoy convencida que eso estaba preparado.

R.- Estaban Petro, Sheinbaum. Lo peor de cada casa.

P.- Y no trajo a Xi Jinping porque no pudo.

R.- Esto es lo que está haciendo el Gobierno, enfrentándonos a todos los que deberían ser nuestros aliados estratégicos, con los que tenemos confrontaciones naturales, porque Estados Unidos tiene intereses que son los suyos, no los nuestros. Eso ya lo sabemos. Pero creo que nuestro sitio en el mundo es con esas alianzas y no, desde luego, con dictaduras chinas.

P.- Están blanqueando a todas las dictaduras. Y ahora sabemos que en algún caso, presuntamente, es por dinero, porque presuntamente ha habido dinero para que Sánchez presidiera la Internacional Socialista, y luego para el bolsillo de Zapatero, presuntamente.

R.- Y para los premios que le dan a Sánchez en el ámbito internacional. Sánchez ya no mira a los españoles porque no puede caminar por la calle. Él ha anunciado la regularización de inmigrantes con dos tuits en inglés en X y con entrevistas en periódicos norteamericanos, porque él no se está dirigiendo a la sociedad española. Se dirige a esos multimillonarios a los que está pidiendo ayuda en estos momentos para promover ese cambio histórico en España. Y creo que los españoles deben estar preparados para ese intento de alterar el censo electoral.

P.- Es que no es un intento. Me temo que es una ley vigente. Habrá que derogarla inmediatamente.

R.- Inmediatamente, pero también habrá que trabajar para que muchos de los que van a votar…

P.- Ya se han nacionalizado 200 y pico mil.

R.- No recuerdo ahora mismo el número.

P.- Que cuentan con dos millones y pico de gente que no han venido nunca a España, cuyo abuelo se exilió en la Guerra Civil y ahora ellos pueden votar.

R.- Y pueden elegir el sitio en el que votan. Pero no solo eso…

P.- ¿Cómo elegir el sitio en el que votan?

R.- La provincia en la que se incorporan a votar.

P.- ¿Lo eligen ellos o lo elige Sánchez?

R.- Ellos o los socios de Sánchez. Me da igual que sea Petro, la inteligencia cubana o quien sea. Entonces están en una operación de asalto al censo electoral y de perpetuarse en el poder. Y eso es lo que debemos saber. Y no solo eso, las nacionalizaciones de marroquíes en España, según indican muchos notarios, son fraudulentas.

P.- ¿Por qué?

R.- Pues porque no hay tratado de doble nacionalidad y ningún marroquí presenta una renuncia a la nacionalidad marroquí, porque Marruecos no les permite renunciar. Se está haciendo la vista gorda. A nosotros nos han advertido los notarios y hemos pedido a los periodistas que lo investiguen, que pregunten.

P.- ¿A quién?

R.- A los periodistas, que hagan una labor de investigación. ¿Cómo se están concediendo esas nacionalizaciones?

P.- Porque se están concediendo.

R.- Sin presentar una renuncia a la nacionalidad marroquí. Ese documento no lo presentan.

P.- ¿Ah, sí?

R.- Y por lo tanto la nacionalidad no se les puede conceder. Y toda esa gente va a votar. Porque además nos dicen que vienen a hacer los trabajos que no quieren hacer los españoles. Bueno, ya hay un 15% de inmigrantes legales en paro, y muchos vienen a recibir las ayudas que no llegan a los españoles. No todos. Hay gente que ha venido a trabajar codo con codo, que respeta nuestras normas, pero hay otros que no.

P.- A mí lo que me indigna es que la regularización esta de Sánchez, a diferencia de la que hizo Aznar y la que hizo Zapatero, en aquellas dos, lo primero que se pedía era el contrato de trabajo. Y aquí no. Ahora no piden el contrato de trabajo.

R.- Aquí lo que se ofrece es una ayuda social para luego tener un voto comprado.

P.- Claro, pero que no te obligan a ello. Me parece estupendamente que se regularice y que se autorice la residencia de los señores que están aquí trabajando, pero no si no están trabajando.

R.- Pero en todo caso, eso respondía a un momento histórico. Yo no voy a defender esas regularizaciones, pero respondían a otro momento histórico.

P.- Yo las defiendo, porque si un señor tiene un trabajo aquí, pues me parece muy bien que se le conceda la residencia, no la nacionalidad.

R.- Pero, ¿qué hay que arreglar en el país para que no tengamos que escuchar a los empresarios decir: «Es que no encuentro gente que quiera trabajar», qué hay que arreglar? Hay que acabar con las ayudas que reciben algunos que acaban de llegar y que se acercan mucho al salario, que no permite más comprar una vivienda. Hay mucho joven condenado a la desesperanza que piensa que no va a poder prosperar de ninguna manera, ni va a poder independizarse ni formar una familia.

P.- El paro en España es muy alto. Entonces, si es verdad lo que dicen los empresarios —que no hay camareros, que no hay albañiles, que no hay fontaneros—, todo eso habría que ponerlo en todas esas instituciones, embajadas, consulados, que tenemos una lista, incluso pagarles el avión.

R.- Bueno, yo creo que antes que eso hay que bajar las cotizaciones sociales para que cualquier español vea esos trabajos más atractivos. Con mayores ingresos, pueden acceder a una vivienda o independizarse. Creo que eso es lo primero que hay que hacer. Es decir, una rebaja fiscal para que no haya gente que diga: «Si me da igual trabajar porque voy a cobrar más con una ayuda social y encima este dinero no me va a permitir independizarme, y voy a seguir trabajando para seguir siendo pobre». Hay problemas asociados al trabajo, a los impuestos contra empresarios y trabajadores y al mercado de la vivienda que hay que resolver conjuntamente.

P.- Muy bien, ¿pues algún otro mensaje que quieras dar al público?

R.- Quiero darte las gracias a ti y dar un mensaje de esperanza a los españoles, de que las cosas se pueden cambiar, de que podemos lograr deshacernos de este Gobierno mafioso. Pero también un mensaje de alerta. Las elecciones no están ganadas. Este Gobierno es cada vez más peligroso. La imputación de Zapatero no debilita al Gobierno, sino que radicaliza a Pedro Sánchez y le convierte en mucho más peligroso para los españoles. Debemos trabajar todos, cada uno en su faceta política, social, presentando denuncias, con movilizaciones sociales como la de este fin de semana y, por supuesto, en los parlamentos, haciendo una oposición absolutamente férrea a este Gobierno.

P.- Muy bien, pues muchísimas gracias, Santiago Abascal, por haber venido aquí a El rincón de Espe.

R.- Muchas gracias. Es un placer.

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